TEATRO Un matrimonio con secretos

          Hoy les presento otro texto de Gustavo Ott, la obra TU TERNURA MOLOTOV.

En TU TERNURA MOLOTOV intervienen dos personajes: Daniel (40 años) y Victoria (30 años), son un matrimonio feliz y acomodado que están haciendo hasta lo imposible para tener un hijo varón. A punto están de embarcarse en la agradable tarea de hacer un bebé, cuando tocan a la puerta y les entregan un misterioso paquete que envía el FBI. 

Después de recibir tan singular envío, el asunto del bebé queda olvidado y se dedican a revisar la caja, que contiene un bolso.

Victoria se ve forzada a revelarle a su marido un pasado que prefería no recordar.



Es una obra divertida, con una escenografía sencilla (sala-comedor de un departamento) y sucede en la época actual. Con tanto terrorismo que hay en el mundo últimamente, se puede adaptar la historia a casi cualquier país.


Teatro para dos personajes

 



Y te dejo el inicio de la obra para que te decidas a leerla completa

 1/ Esa noche
SUENA UNA CANCIÓN INFANTIL -PUEDE SER “TWINKLE, TWINKLE LITTLE STAR”. SE
ILUMINA LENTAMENTE LA ESCENA Y VEMOS LA SALA DE LA CASA. SOFÁ CON
COJINES, UN TELESCOPIO Y UN PEQUEÑO BAR. VICTORIA, CON UNA BOLSA
CALIENTE EN LAS MANOS, TIENE EL TERMOMETRO EN LA BOCA. DANIEL,
CAMINANDO DE UN LADO A OTRO
DANIEL: Eran tres. Uno azul y dos rojos.
VICTORIA: Entonces ¿qué hiciste?
DANIEL: Al principio me detuve para estar seguro, porque ellos también se
detuvieron. La carretera estaba oscura, así que no era difícil verlos. Estaban allí,
dos luces rojas y una azul, detenidas en el aire. De pronto, lanzaron luz hacia el
suelo. (VICTORIA SE SACA EL TERMOMETRO) ¿Ya?
VICTORIA: Todavía no. ¿Una luz de qué color?
DANIEL: Roja. Era como un flash. Hacia la tierra.
VICTORIA: ¿Como tomando fotos?
DANIEL: Eso. Como fotos. ¡Flash! ¡Flash! Lo hicieron unas tres veces, quizás
cuatro. Luego, siguieron volando.
VICTORIA: ¿Y los seguiste? (SE ACOMODA) Recuerda que tienes que quedarte
dentro por un rato.
DANIEL: ¿Por qué?
VICTORIA: Para hacer calor.
DANIEL: Y eso es bueno porque…
VICTORIA: Porque queremos un varón. Te lo expliqué doscientas veces.
DANIEL: Se me olvida.
VICTORIA: Daniel: me estoy tomando la temperatura por eso. Si no te importa, lo
dejamos y que salga lo que salga.
DANIEL: No, varón.
VICTORIA: Entonces esperamos la temperatura.
DANIEL: ¿Dónde aprendiste todo ese procedimiento?
VICTORIA: Me lo enseñó Mónica, que es un ángel y tiene dos niños preciosos, así
que no discutas.
DANIEL: (VIÉNDOSE) Yo estoy listo (SE SEÑALA EL ENTREPIERNA) como puedes
ver.
VICTORIA: Todavía no está a punto.
DANIEL: ¿Qué hago mientras tanto?
VICTORIA: (SE PONE LA BOLSA DE AGUA CALIENTE) Sigue contándome sobre las
luces en el cielo. (REGRESA EL TERMOMETRO A LA BOCA)
DANIEL: Bueno, los seguí mientras pude. Luego, uno fue volando contra el otro y
el tercero permanecía a un lado. Finalmente los dos rojos, que casi chocan,
volaron perpendicularmente y se separaron. Desaparecieron en el infinito.
VICTORIA: ¿Y el azul?
DANIEL: El azul se quedó un instante. Y luego desapareció también hacia el
cielo.
VICTORIA: ¿Pero cómo es que pudiste ver esas luces rojas en el cielo y no la luz
roja del semáforo?
DANIEL: Y la azul.
VICTORIA: El semáforo no tiene azul.
DANIEL: Tiene que ver con el cielo.
VICTORIA: ¿Manejas aviones?
DANIEL: Es el cielo… Fue una aparición como de…
VICTORIA: La virgen María.
DANIEL: No seas idiota.
VICTORIA: Porque tú no eres creyente. Me lo has dicho tanto que pareces una
película francesa.
DANIEL: ¿No quieres que te cuente?
VICTORIA: Aunque una virgen es siempre una aparición.
DANIEL: Lo dejamos hasta aquí y me voy a revisar expedientes

Para seguir leyendo Descarga el texto aquí

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