Teatro para nueve

        En esta ocasión te presento el texto de NOCHE DE BODAS, (encuentra el link al guión completo de la obra en la página Guiones completos para presentar) de la dramaturga mexicana Vivian Blumenthal, es una adaptación de la obra de Bertold Brecht LA BODA DE LOS PEQUEÑOS BURGUESES, donde nos presenta los valores y disvalores que le otorgamos a la familia como base de nuestra sociedad.

     Nos encontramos en la fiesta, los novios no tienen mucho dinero y organizan la reunión afuera de su casa, que fue construida por el novio, pasante de arquitectura; entre los invitados están la mamá del novio, el papá y la hermana de la novia, el padrino y la madrina de arras, un amigo del novio y el gorrón (persona que llega sin ser invitado a la fiesta). Durante el desarrollo de la obra van surgiendo los conflictos: desde el borracho inoportuno, los comentarios mal intencionados y un pequeño inconveniente con la casa, que se está cayendo antes de su inauguración.

Teatro para nueve personajes

Noche de Bodas



   Nueve personajes, vestuarios de fiesta y de escenografía una casa que se derrumba al final. 

Dramatis Personae:

El Papá de la novia 
La Mamá del novio 
Acela, la novia 
Chayo, su hermana 
Facundo, el novio 
Su amigo 
La Madrina 
El Padrino 
El Gorrón. (El Colado) 
Palero(s) que aparece(n) de entre el público y en diversas ocasiones con distintos atuendos, para utilizar el W. C. de la casa. 
  
  


Tejabán afuera de una humilde vivienda que da a un solar con más tierra que pasto. La fachada muestra una puerta y una ventana. Se ve precariamente construida aunque luce nueva (recién pintada , y aún hay herramientas de construcción visibles). Acaso algún tronco de un árbol viejo, grande y frondoso. A un lado hay un mini componente ( equipo de sonido para compact disc\ casset) con un moño blanco. Al centro una mesa cuadrangular con un pastel de novios y charolas con papitas y churritos de botana, o si se quiere charolas con tacos dorados, patitas de cerdo, guacamole etc., y diez sillas -seis pertenecientes al comedor, aún con plástico protector- y un juego de sala también con el plástico del empaque, todo dispuesto en semicírculo. Hay unos pocos globos blancos decorando el lugar. El Padre de la novia anuncia con gran entusiasmo:"¡QUÉ VIVAN LOS NOVIOS"! y éstos entran por entre el público seguidos por el resto de los personajes que son los invitados de honor. El resto de los invitados imaginariamente estarán donde se encuentra el público. Se escucha la marcha nupcial, en cuanto suben al foro se escucha "A la víbora, de la mar". La Novia se sube a una silla y el novio levanta el velo o la cola del vestido para que pasen por debajo "de trenecito" la Hermana, la Mamá y la Madrina. Luego la Novia avienta el ramo que cae en manos de la Hermana. Aplausos y algarabía. El amigo va hacia el equipo de sonido y pone un vals para que bailen los novios, mismos que bailan con diversos invitados , siguiendo la costumbre de pegar un billete en el traje del novio o la novia y luego bailar unos compases con él o ella. (La mamá del novio proporciona pedacitos de cinta adhesiva). La Hermana toma fotos con un flash y encandila a la Novia justo en el momento en que el Gorrón toma su turno de bailar con la Novia la cual se nota muy incómoda. El Gorrón toma un billete y provocativamente se lo mete en el escote a la Novia para luego estrujarla entre sus brazos para bailar. El novio al percatarse hace que apaguen la música.

La Hermana: (Protestando) ¿Por qué apagas la música?

 El Novio: Mejor me traigo mis discos de cumbia. No me gusta esa música de funeral.

 La Madrina: (Soltando la carcajada) ¡Ay hijo! ¿Cómo crees que van a caber esos vejestorios en ese mini componente? (Burlona) ¿No sabías que ya se inventaron los compact disc?

 La Novia: Claro, pero Facundo tiene toda la colección de discos de su papá, que en paz descanse.

 El Novio: Puros clásicos: Pérez Prado y su orquesta, La Sonora Santanera, Consuelito Velázquez, Cuco Sánchez...

 La Novia: Es una lástima tener que tirarlos y volver a empezar.

 El Novio: ¡Ni lo pienses! ¿Quién trajo ese equipo?

 La Mamá: Ese es mi regalo de bodas hijo, como tu aparato ya no sirve...

 El Papá: (En medio de una carcajada, se dirige al Padrino que celebra el chiste de doble sentido) ¿Ya oíste? ¡Qué no le sirve el aparato!

 La Mamá: Quise decir: el tocadiscos. ¡Cómo serán! Pensé que le serviría para amenizar el día de su boda.

 El Novio: ¡Gracias mamá! ( A la Novia) ¿No le vas a agradecer el regalo?

 La Novia: (Le da un abrazo a su suegra) Muchísimas gracias suegra.

 El Papá: Siéntense, vamos a brindar por los novios. ¡Salud! Y hablando de novios, les voy a contar un chiste buenísimo.

 La Novia: ¡Papá por qué no nos ayudas mejor a servir unos refrescos!

 El Papá: Ahorita m'hija... A ver si no se lo saben, bueno pues resulta que esta es una pareja de novios que se acababan de casar, pero la novia no le había dicho a su ahora esposo, que ya tenía un hijo... de otro claro. Entonces en la noche de bodas, ella está muy nerviosa, y no halla como decirle... eso de que tiene un hijo. Total que antes de meterse a la cama, se hinca y se persigna: "En el nombre del padre y del espíritu santo, amén. Y el marido le pregunta: "Oye ¿Y dónde dejaste al hijo? a lo que ella responde: " Ay mi vida: me lo está cuidando mi mamá"

 (Risas)

 El Gorrón: ¡Chido!

 El Amigo: ¡Es retebueno para contar chistes!

 El Papá: ¡Y eso que no he entrado en calor!

 La Mamá: (Pasando una bandeja) ¿Gustan una botanita?

 La Hermana: ¡Cómo se pone a contar chistes colorados en una ocasión como esta!

 El Amigo: ¿Qué tiene de malo? (continúan dialogando en voz baja)

 La Madrina: ¡Qué perfume tan rico hay aquí!

 El Gorrón: ¡Huele bien!

 La Mamá: Yo esparcí cinco botes de los de a dos litros de suavitel olor primaveral por todo el solar.

 El Novio: En todo piensas mamá.

 La Madrina: ¿Es verdad que ustedes mismos han fincado esta casita?

 La Novia: Mi papá nos dio este pedacito de terreno y mi marido la proyectó, la dibujó y la construyó el sólo.

 El Amigo: Pues está muy bien. ¡ No se cómo has encontrado tiempo!

 El Novio: Por la noche, a mediodía, los fines de semana, días festivos...

 La Novia: Se acostaba a veces hasta las 1:30 de la madrugada. ¡Y trabajaba de veras!

 El Papá: Así se ahorraron lo del terreno y hasta pudieron dar el enganche de los muebles. Como decía el tío Alberto: "Hay que tener lo que se deba aunque se deba lo que se tenga"

 La Novia: Los abonos facilitos es lo que se usa en estos tiempos. 108 pagos semanales y ya salimos de la droga.

 La Madrina: La cuestión es que no se les vaya a caer, porque ¡hacer una casa no es como cocer una falda!

 La Novia: ¡Durará más que usted y que todos nosotros! ¡Uno sabe el material que ha puesto. Hasta la mezcla la hizo de manera especial.

 El Novio: Sí, yo le puse más cal y menos arena amarilla, y el cemento lo fui cuarteando ...

 El Padrino: Como les costó su trabajo, sabrán cuidar sus cosas. ( A su mujer ) Ojalá hubieras sabido cuidar todo lo nuestro.

 La Madrina: ¡Ja claro! Como no quieres que nunca estrene... Quiere que cocine con los trastos viejos que le dejó su madre!

 El Padrino: ¡ No quise decir eso! ¡ Tú sabes !

 El Papá: El chiste de la olla de peltre que confundieron con la bacinica ¿Se lo saben?

 La Novia: ¡Papá por favor!

 El Papá: ¡Es buenísimo!

 La Novia: Pues yo no le encuentro lo gracioso a tus chistecitos.

 La Hermana: ¡No seas tan grosera Acela!

 El Novio: (Quedando bien) ¡A mi me parece que mi suegro es el Polo Polo (famoso cuenta-chistes) de esta ciudad!

 El Amigo: (Aplaudiendo) ¡Otro! ¡Otro! ¡Otro!

 La Novia: No es el momento.

 El Novio: Estás loca.

 El Amigo: ¡Y que memoria tiene! A mi se me olvidan luego luego.

 La Madrina: Todos tenemos ganas de divertirnos, y como no hay nada de ambiente todavía...

 La Madre: Yo hice el pastel, ¿Qué les parece?

 La Madrina: Pues habrá que probarlo.

 El Gorrón: Pues el merengue sí que se me antoja.

 La Hermana: Yo me vuelvo loca con el merengue.

 El Gorrón: ¿La neta?

 La Hermana: No se por qué se molestan en hacer el pastel, a fin de cuentas es el merengue es lo que todo el mundo quiere.

 ( El Gorrón toma merengue con el dedo medio y se lo ofrece a la hermana para que lo chupe, resultando la escena obscena).

 La Mamá: (Indignada) ¡No se quieran comer el pastel antes de tiempo! Aprendan a contenerse. 
 El Amigo: ¡Yo conozco a unos que no se aguantaron!

 El Gorrón: ¡Pasen el chupe ¿No?!

El Papá: Como ese en el que un agente viajero que tenía lo que los doctores dirían - una erección permanente-... o sea que se le paraba pues, y con nada se le bajaba...

 El Gorrón: ¡Pase la receta!

 La Novia: ¡Voy a traer el hielo! (sale)

 El Papá: Total, se fue a un prostíbulo, pero de nada le sirvió porque a los cinco minutos (hace un sonido de silbido) se le ponía igual, entonces, desesperado se metió en una botica que vio en el camino, donde había una señorita, de esas ya quedadas, atendiendo. Entonces el señor le dice: "Oiga, con todo respeto, me da muchísima pena, pero estoy desesperado, no me lo tome a mal... pero qué me puede dar para esto..." Y se abre el abrigo y le muestra... aquellito, más bien aquellote! ; entonces la señorita le contesta: " ¡Madre Purísima! Permítame un momento, le voy a preguntar a mi hermana" entonces se mete la dependienta y al cabo de tres minutos sale y le contesta: "Pues dice mi hermana que lo único que le podemos dar es: casa, comida y mil pesos quincenales."

 (Risas, la novia entra con el hielo)

 La Novia: Suegra me va a tener que dar la receta de ese pastel.

 El Novio: Ella jamás cocinará tan bien como tú, mamá.

 La Mamá: ¡Yo le pongo una docena de huevos!

 La Novia: ¡Se le ponen tantas cosas!

 La Madrina: Pero que te la pase bien, porque muchas veces no te dicen un ingrediente clave para que no te salga y se te eche a perder todo.

 La Hermana: ¡Los huevos son muy importantes!

 La Novia: No hay más remedio si no, no resulta.

 El Gorrón: (lanza una risita) Huevo, je, je, Sí, los huevos son muy necesarios, súper necesarios. Si no, je, je, si no, no, no resulta..

 La Hermana: ¿Y Qué hay de raro? Los huevos son buenísimos!

 El Gorrón: (comienza de nuevo) ¡Muy buenos! ¡Requetebuenos! ¡No tengo nada en contra de los huevos!

 El Papá: Sí, huevos. Como el de Pepito cuando fue al doctor porque tenía un huevo grandotote y otro chiquitito: "Me promete que no se va a reír si se los enseño?" le dijo Pepito...

 La Novia: (Jalándolo del brazo) ¡Papi! ¿No vas a sacar el ron?

 La Madrina: (Maliciosa) ¿ La cama también la van a estrenar?

 El Novio: Sí, nos la acaban de traer...

 La Novia: También el comedor, y la sala. (señala la mesa donde está el pastel) Por eso las sillas todavía tienen el plástico protector.

 La Mamá: No se lo quiten. Sería una lástima que se rayaran antes de acabarlas de pagar.

 La Novia: Son de melanina, pero parecen de nogal. Y no se rayan con nada, ni aunque le prendas un cerillo.

 La Hermana: Como lo anuncian en la tele.

 La Madrina: Pues a mí no me gustan de ese material tan artificial.

 El Padrino: Todo has de criticar...

 El Papá: Ni falta que hacía comprar una. Yo guardé una cama muy buena para ustedes. Muebles de familia. Tienen el valor de la antigüedad. Y está bien maciza.

 El Gorrón: (con malicia) ¿De esas que no rechinan?

 El Amigo: Sí, antes hacían las cosas bien hechas.

 El Gorrón: Pero la gente era otra honda.

 El Papá: Gente distinta, distintas camas. Como ese de que estaban un francés, un ruso, un gringo y un mexicano pidiendo un cuarto en un hotel pero quedaba solamente una cama, entonces el...

 La Novia: (Mirando hacia el público) ¡Ya llegó (Aquí va el nombre de algún personaje público) -------------- y su esposa! ¡Jamás creí que aceptaran la invitación!

 La Madrina: Pues serán muy distinguidos pero noten que no traen regalo...

 La Mamá: (Hacia el público) Las mesas de allá no tienen ni una botella de ron.

 La Madrina: Sin vino y sin música, por más chistes que cuenten no se va a levantar el ambiente.

 La Novia: Papá, por qué no llevas el Bacardí a las mesas de allá.

 El Novio: Sirve que les cuenta los chistes de nuevo porque no alcanzaron a oír.

 (La novia no aprueba lo dicho por el novio y le lanza una mirada enojada)

 El Papá: Sí, creo que eso haré. (Agarra unas botellas)

 El Gorrón: No, no se levante, aquí es "La Mesa de Honor" yo me encargo de eso. (toma las botellas) (A la Hermana) ¿No vienes?

 La Hermana: Bueno. (salen)

 El Gorrón: (Aparte) Vamos a echarnos un toque.

 La Hermana: ¿Qué?

 La Mamá: (Metiche porque ni siquiera se trata de su hija) No se pierdan.

 El Novio: ¡Ahora a enjuagarse la boca!

 El Amigo: No hay como una buena cuba.

 El Padrino: ¡Pero usted iba a hablar de esos muebles de familia y lo interrumpimos!

 El Papá: ¡Sí de la cama! ¡Le agradezco! ¡Muchas gracias!

 La Novia: ¡Sí, muy agradecida! (sarcástica)

 El Papá: En ellas murió más de un miembro de nuestra familia, Acela.

 La Novia: (Al novio) ¡Has algo!

 El Novio: ¡Pero ahora brindaremos por los vivos, suegro! ¡Salud!

 El Padrino: ¡Como padrino de arras deseo hacer un brindis...

 La Madrina: Si estás tratando de lucirte, más vale que te calles.

 (El marido se sienta)

 El Amigo: ¿Por qué no habla? ¡Fue pura carrilla!

 La Madrina: ¡Ya ni una broma perdona!

 El Padrino: Ya se me escapó la idea. (bebe)

 (El Amigo se pone de pie.)

 El Amigo: Atención a toda la concurrencia, porque voy a dedicar una declamación a los recién casados.

 (El Papá toma la hielera de aluminio o peltre y con una cuchara hace fuerte ruido para captar la 
atención de todos hacia las palabras del amigo.)

 El Amigo: (Declamando) Con todo respeto Acela, voy a declamar "Palabras sabias a una Esposa", de mi propia inspiración. Quiero que escuches estas palabras, como si vinieran de los labios de Facundo, que ahora y para siempre es tu marido. Los invito a tomarse de las manos y a mirarse a los ojos mientras la escuchan. (Con cursi fondo musical) "Amada Esposa: Este día uniremos nuestras vidas en el santo matrimonio. De ti espero amada esposa: el cariño y comprensión de una madre; la fortaleza que no sucumbe frente al dolor; el apoyo incondicional de un Ángel guardián; ejemplo de virtud para los hijos que Dios nos dará. 
Por mi parte, te ofrezco mi brazo fuerte; la guía del lucero en un puerto huracanado; el consejo certero de quien ha vivido; y el amor del hombre que necesita toda mujer para realizarse como madre y esposa.

 (Todos aplauden emocionados. Cesa la música cursi. Entran la Hermana y el Gorrón. Éste con lentes oscuros).

 La Mamá: ¡Qué hermosas palabras!

 La Novia: ¡Qué bien habla! ¡Cómo un libro!

 El Padrino: Sí. Es la página 85, del Declamador sin Maestro. ¡La ha memorizado a la perfección!

 La Madrina: ¿No te da vergüenza?

 El Padrino: ¿A mí?

 La Madrina: ¡Sí, a ti!

 El Gorrón: Ahora me voy a hacer una fresca. (A la Hermana) ¿Quihubo te pegó la mota?

 La Hermana: No sé. Estoy mareada, es la primera vez...

 El Papá: Les iba a contar lo de la cama.

 La Novia: ¡Por favor papá no cuentes esa historia tan asquerosa, sólo por hoy absténte, mira que es el día de mi boda!

 El Papá: (Conmovido) El día de tu boda... (Conmovido e inspirado) M'hija, apenas ayer eras una niña flaquilla que correteaba por el corral, que me recibías a besos cuando llegaba cada tarde de trabajar... ¡En un suspiro creciste! ¡Y ahora, con tu vestido blanco de novia te ves tan hermosa!

 La Novia: (Lo abraza) ¡Papá!

 La Madrina: ¿No íbamos a ver su casita por dentro?

 La Novia: Si quieren...

 El Gorrón: Lo más importante de una casa es la recámara.

 La Madre: Yo diría que más bien es la cocina.

 La Madrina: Pues así por fuera, no impresiona, tal vez con otro tipo de enjarre. Bueno, para no haber tenido arquitecto...

 La Novia: La distribución está bien pensada, y la puerta está bonita , ¿no? Lo principal es que se ha hecho con amor. Yo no sé, hay gente que no valora esas cosas. Se endeudan con el banco y se compran su departamento, o su casa que para ellos no es más que eso: cuatro paredes, sin alma, sin nada. En cambio nosotros, tenemos una casita humilde, pero muy nuestra, mojada con nuestro sudor y nuestro cariño. ¡Hecha con nuestras propias manos!

 El Padrino: Mujer, ven acá y siéntante.

 La Madrina: ¿ Y por qué? ¡Me gustaría verla por dentro!

 El Padrino: No se anda por ahí metiéndose en las casas de la gente.

 La Madrina: No tenía mala intención. ¡Pero claro! Tú siempre has de tener la razón. ¡Bueno, entonces no! Yo no tengo derecho a opinar, ni a ver la casa de los novios aunque sea yo la madrina de arras. Por fuera la casita no es nada del otro mundo. Las hiladas ni siquiera están derechitas, las paredes tan altas ya no se usan... Pero quizá sea mejor por dentro, eso era lo que yo quería ver.

 El Padrino: Muy bien, pero ahora siéntate.

 La Madrina: ¡Lo dices con un tono! ¡Ya has estado bebiendo de más! La próxima vez que te sirvan pura coca, no tienes resistencia para el alcohol.

 El Gorrón: ¡¿Qué, también hay coca?!

 El Novio: ¡Pero Madrina, si lo quiere ver, no faltaba más! Su interés me halaga. ¡Ábrele Acela!

 La Novia: Bueno, pero no traigo mi llave.

 El Novio: Ese no es problema aquí la traigo yo.

 La Novia: (Forcejea) No gira.

 El Novio: Dáme acá, tienes que aprender. Yo mismo puse la cerradura. (Prueba) ¡Chingado! ¡No lo puedo creer! ¡Qué te abras carajo!

 La Novia: ¿Ya ves? ¡Tú tampoco la puedes abrir!

 El Novio: Ha de estar mal el resorte de la cerradura.

 La Madrina: Por lo visto es bastante difícil abrir la puerta de la casa. Eso es una gran desventaja.

 El Padrino: (Con tono amenazante) ¡Siéntate! ¡ No tengo ganas de oírte más!

 La Madrina: Pues tengo que ir al baño; claro, tú como eres hombre puedes miar tras cualquier mata!

 La Novia: (Al novio) Facundo, acércale una silla para que entre por la ventana nuestra madrina.

 La Hermana: ¡Menos mal que la ventana estaba abierta!

 El Amigo: Yo le ayudo a subirse señora.

 (Le ayudan a subirse y se rompe la silla, ella entra por la ventana de manera cómica)

 El Amigo: ¡Mira, se le rompió una pata!

 El Gorrón: ¡Por metiche!

 La Novia: ¡No puede ser! Habrá que llevarla al hospital. ¿Madrina le duele mucho? ¿La puede mover?

 El Amigo: (Aclarando) ¡La pata de la silla!

 La Novia: (Ahora sí dolida) ¡No! ¡No!

 La Madrina: Yo no tengo la culpa de que no se pueda entrar a la casa por la puerta, como en cualquier casa, ni de que las sillas cada día las hagan más corrientes.

 El Novio: No se apure Madrina.

 La Madrina: ¡Si no me apuro me revienta la vejiga!

 La Novia: El baño es la puertita a la derecha, junto a la cocina.

 La Madrina: (Desde adentro) ¿Junto a la cocina? ¡A quién se le ocurre poner un baño junto a la cocina!

 La Hermana: Ahora que estamos parados, ¿por qué no ponemos la muestra y bailamos un poco?

 El Gorrón: ¡Buena idea! Aquí es lo más parejo: ¡Recorramos la mesa!

 El Novio: Pero solamente tengo un casset, y mis "Ele Pes".

 La Mamá: Y el de los valses que compré para esta ocasión.

 El Amigo: No le hace, tú tráetelo.

 El Gorrón: Además yo sé tocar la guitarra.

 El Novio: Deja los traigo. (Va hacia la puerta pues olvida que ésta no abre. Luego se dirige a la ventana)

 La Novia: ¡Cuidado con la silla!

 El Novio: ¡ Yo no necesito silla, puedo apoyarme muy bien con mis brazos.

 (El Novio se apoya en la ventana y se rompe el "pretilito" dejando suelta la ventana)

 El Gorrón: ¡Híjole ya se desprendió la ventana!

 La Novia: ¿Qué se rompió?

 El Novio: ¡ Nada! ¡Una insignificancia! (Pasa el casset y la guitarra) ¡Y ahora a bailar!

 La Novia: ¿Una insignificancia? ¡Rompiste el marco de la ventana! ¡Parece mentira que no puedas ser más cuidadoso!

 (El novio sale de un salto tirando unos ladrillos y con el traje manchado de cal)

 La Madrina: ¡ La construyó con el sudor de su frente! Pero quizás hubiera sido mejor usar buen cemento en lugar de sudor.

 El Novio: ¡Qué lengua filosa tiene usted! Permítame ayudarla.

 La Madrina: Pues no hay mucho que ver aquí adentro. (En la mano tiene la manija del W.C.) Por lo pronto el baño no se puede jalar, porque en cuanto toqué la manija se le desprendió. ¡Bueno qué: ¿Nadie me va a ayudar a salir de aquí?

 (El Novio y el Amigo se ponen de banquito para que los use de apoyo y no rompa otra silla)

 (Alguien pone la música)

 El Novio: (A la Novia) ¿Bailamos?

 El Gorrón: (Tomando a la Novia) Ya está apartada la primera rola para mí.

 La Madrina: Entonces yo bailaré con el novio, porque mi marido no sabe bailar ni La Cucaracha!

 La Novia: (Al padrino) ¿Usted no baila?

 El Padrino: No. Porque mi esposa se va a burlar.

 La Hermana: Yo le enseño no faltaba más.

 (Ponen la música y comienzan a bailar. El novio con la madrina, la novia con el gorrón, la hermana con el padrino, y el padre con la madre. La novia y el gorrón se repegan demasiado y bailan como dos amantes apasionados, ya que el gorrón la cachondea y ella responde, luego poco a poco todos se irán sentando hasta que se quedan solos la novia y el gorrón, ambos bailando con los ojos cerrados.)

 La Mamá: Esta música yo no la sé bailar.

 El Papá: Entonces nos sentaremos a ver.

 El Gorrón: (A la novia) ¡Bailas que es una gloria!

 La Madrina: ¡No bailamos tan mal!

 El Padrino: El aliento me falta. ¿Puedo beber algo?

 El Padre: ¿Ya se saben el del cornudo que estaba en un cabaret? 
Es buenísimo (cuenta el chiste a los que están sentados pero es interrumpido por la puerta que se cae tal y como se describe en la siguiente acotación)

 El Novio: (Para deshacerse de su pareja) Yo le serviré.

 La Madrina: (Por la novia) Yo no me animaría a bailar así.

 La Hermana: ¡Brincos diera!

 (El Novio se dirige a servirle algo pero mira a la novia bailando indecentemente con el Gorrón. Se enfurece y da un manotazo a la puerta la cual se cae hacia adentro de la vivienda. La novia y el Gorrón dejan de bailar.)

 El Amigo: ¡Azotó!

 La Novia: ¡Tiraste la puerta! ¡Y terco con quererlo hacer todo tú solo! ¿Y ahora cómo le vamos a hacer sin puerta!

 El Novio: Sólo es cosa de las bisagras.

 La Novia: Luego las ajustará.

 La Madrina: Lo bueno es que ustedes le entienden a su casa. Eso es lo más importante.

 La Hermana: (Al Padrino) A poco no le gustó bailar.

 El Padrino: Por primera vez en muchos años, sí.

 La Madrina: Da gracias a Dios que no te infartaste.

 El Padrino: ¿Te importaría?

 La Madrina: En lo más mínimo.

 El Novio: Lo mejor es que nos volvamos a sentar.

 El Gorrón: ¿Pero es que ya no vamos a bailar?

 El Novio: (Al amigo) Bájale a eso.

 El Papá: Qué bueno porque con el ruido de la música no se puede platicar en las fiestas de hoy en día.

 La Mamá: Generalmente la música moderna la ponen a todo volumen. ¡Hasta siente uno que le retumban las entrañas!

 El Padrino: ¡Una cosa pavorosa!

 El Novio: ¡Sí mejor platicamos! ( A la novia en voz baja y recriminándola) ¿O quieres seguir bailando?

 El Papá: ¿No van a traer más botellas? Bebiendo se platica más a gusto.

 El Novio: Sí. Aquí entre nos: adentro tengo una botella de tequila sólo para la mesa de honor.

 La Novia: Yo la traeré.

 El Novio: Volveremos a colocar la mesa en su lugar.

 (Un Palero le pide a la Novia permiso para entrar al baño, ella le hace señas de dónde es)

 La Madre: Por qué no cantan algo. Me gusta tanto cuando le rascan a la guitarra.

 El Novio: (Al amigo) Tócate una.

 El Amigo: Mis canciones no son conocidas.

 El Novio: Ni falta que hace. Canta, simplemente, para animar la fiesta.

 La Madrina: Mi marido canta de cuando en cuando. También toca la guitarra.

 El Gorrón: ¡Qué toque una rola! ¡Qué toque una rola!

 La Madrina: ¡Aquí tienes la guitarra! ¡ No me hagas quedar mal!

 El Padrino: Ya no me sé ninguna.

 La Hermana: ¡No sea ranchero!

 El Padrino: ¿Y si se me olvida?

 La Madrina: ¡Inútil como siempre!

 La Hermana: Una y ya.

 La Madrina: Antes tocaba siempre la guitarra, pero desde que nos casamos la abandonó. Antes sabía todas las de Agustín Lara luego se le fueron olvidando todas. La última que le escuché fue la de "El Farolito".

 El Padrino: Bueno, la del "Farolito" si me animo.

 (Empieza a tocar y a cantar pero se le olvida y se detiene a pensar en lo que sigue de la letra.)

 El Padrino: Farolito que alumbras....

 (Se detiene.)

 Farolito que alumbras... ¿Que seguía? Ya hasta El Farolito se me olvidó. Era la última.

 El Gorrón: (Aparte a la Hermana) ¿Quieres más mota? O mejor un pericazo.

 (La Hermana y el Gorrón se escabullen dentro de la casa y levantan el tablón de la puerta que está en el suelo y tapan a medias la entrada. Se verá por la ventana sombras de que se están cachondeando.

 La Madrina: Seguro ya se te fundió el farol. Has de tener "Alsjaimer".

 El Novio: No se apure Padrino, yo ni siquiera soy afinado.

 (Pausa)

 El Amigo: Bueno, les voy a cantar una de mis canciones.

 El Novio: Sí, Miguel es cantautor. Algún día alcanzará la fama, de mí se acuerdan si no. 
  


CANCIÓN:

El novio ardiente la besaba 
Ella era pura y decente 
entre ambos fuerte se encendían 
con esa pasión incandescente. 


Respétame te lo ruego ella decía 
mientras lo abrazaba fuertemente 
Sus principios le decían ahora detente 
pero su cuerpo de amor ya padecía. 


A plena luz del día se entregaron 
en el parque a la vuelta de su casa 
su vientre se preñó por el pecado 
y arrepentidos por el hecho se casaron 


(Aplauso) 


La Madrina: ¡Qué canción tan oportuna!

 El Novio: Esa canción no te la conocía.

 El Amigo: Son de propia inspiración.

 (El Palero sale, no sin antes hacer foco hacia adentro de la casa donde supuestamente se están cachondeando el Gorrón y la Hermana, y exclamar "¡Desvergonzados!")

 El Palero: ¡Adentro huele como a petate quemado!

El Padre: ¿Dónde está Chayo?

 El Novio: Y el cuate ése... ¿cómo se llama? tampoco lo veo. (A la Novia) ¿Tú lo invitaste?

 La Novia: No ¿Como crees?, Yo creía que era amigo tuyo.

 La Madrina: En estas cosas nunca faltan los gorrones.

 El Amigo: Se ve que se las truena.

 El Novio: ¿Pero dónde están?

 La Novia: Deben de haber entrado a la casa.

 El Papá: ¡Búscala, Acela!

 La Madrina: No le vaya a pasar como en la canción.

 La Novia: ¡Qué vergüenza!

 El Novio: ¡La manera en que bailaste con él!

 La Novia: ¡Estoy abochornada!

 El Novio: ¿Por el baile?

 La Novia: No. Por tu amiguito ¡Qué canción se aventó!

 (Entra a la casa)

 El Amigo: Ahora si ya entramos en ambiente. ¿Les canto otra?

 El Novio: Por qué no cantas la que le compusiste al puerto de Manzanillo...

 La Madre: O una de Armando Manzanero.

 El Amigo: Yo sólo canto de mis composiciones.

 (Entran la Novia, la Hermana y el Gorrón (con un platito pequeño con botana)

 La Novia: Aquí está el tequila.

 La Hermana: Estábamos preparando más botana.

 La Madrina: ¿En la estufa?

 El Gorrón: No, nada más estábamos picando.

 La Hermana: ...Los pepinos.

 La Madrina: Yo decía que si en la estufa, porque se ven muy acalorados! (Ríe y se arroja en una silla. Se oye un crujido.) ¡Ay!

 El Amigo: ¿Se rompió algo?

 La Madrina: Se me hace que la silla.

 El Novio: Esa silla se rompió cuando se subió a la ventana.

 El Amigo: No, es otra.

 El Novio: Siéntese aquí, esta se ve bien maciza.

 La Hermana: (Por la Madrina) La que está bien macizota es otra.

 La Madrina: ¡No tengo ganas de sentarme! (Se pone una estola negra de peluche de pelo largo y se recarga contra la pared)

 El Novio: Este tequila ¡Es de lo mejor! Lo tienen que probar. (El Novio sirve a sus invitados).

 Todos: ¡Salud!

 El Novio: ¡Atención! ¡Quiero hacer un brindis en este día tan especial para la mujer que es dueña de mi corazón.

 (Todos aplauden)

 Ella que me hace añorar sus caricias, ella que hasta la muerte compartirá conmigo su vida, ella a la que frente a ustedes juro amor eterno: ¡Por mi Madre, Bohemios!

 La Madre: ¡Está bien m'hijo, pero que no se te pasen las cucharadas.

 La Madrina: (No pudiendo contenerse más) No era mi intención romper las sillas. ¡No es mi culpa!

 El Padrino: Nadie te está echando la culpa.

 La Madrina: Pero en cuanto me dé la vuelta, todos van a hablar de mí.

 (Se da la vuelta y su estola de peluche se ha manchado de la pintura aún fresca de la fachada)

 La Novia: (Al Novio) Te dije que no dejaras lo de la pintura a última hora.

 El Gorrón: Aquí noto mala vibra. ¿Por qué no bailamos de vuelta? ¿Tienen la del caballito?

 El Novio: ¿No estás cansado?

 El Gorrón: ¿Todo lo contrario, me siento como si me acabara de levantar? (Se restrega la nariz) ¿De qué voy a estar cansado?

 El Novio: De bailar, de beber, y de picar...

 El Gorrón: (Agresivo) ¡Quieres bronca!

 El Novio: (Retador) No, Para nada, ¿ Y tú?

 La Madre: Cálmate m'hijito, ¿No ves que está borracho?

 El Novio: Ninguno va a venir a mi casa a cachondearse a mi mujer y a mi cuñada.

 El Gorrón: ¡Nomás me faltas tú. Yo soy tu padre cabrón!

 (Las mujeres gritan. El novio se quita el saco. El Gorrón saca una pistola y da tres balazos al aire, el amigo le rompe una silla en la espalda y cae el Gorrón inconsciente)

 La Novia: ¡Mis sillas!

 El Papá: (Borracho) No voy a permitir que ningún borracho arruine la boda de mi Acelita.

 La Hermana: ¿Está muerto?

 El Padrino: No. Sólo trae una congestión alcohólica, o anda cruzado con droga. Vamos a hacerlo a un lado y al ratito se le pasará. ¡Que siga la fiesta!

 El Amigo: ¡Aquí no ha pasado nada!

 (El Novio y el Amigo meten al Gorrón a la casa)

 El Amigo: Vamos a meterlo a la recámara.

 La Novia: (Suplicante.) ¡No en mi cama no!

 El Papá: Si tuvieran aquí la cama del tío Agustín, podrían tener invitados a dormir.

 El Padrino: ¡Ah si! Desde hace rato quiere usted hablar de esos muebles de familia.

 La Novia: ¡Pero si ya lo sabemos!

El Papá:  ¿Lo de la muerte de tu tío abuelo Agustín?

 La Novia: ¡Sí, ya!

 El Novio: (A la Novia) ¿Cómo murió, en realidad tu tío abuelo Agustín?

 La Novia: ¡Vas a ver!

 El Papá: Bueno, me suprimieron el chiste de la bacinica, luego el de los huevos, luego el del francés, el ruso, el gringo y el mexicano que llegan a un hotel; bueno es cierto que ese es un poco largo, pero no dura más de diez minutos. Quizá más tarde pueda...Bueno...

 La Mamá: Sirve más vino Facundo.

 El Papá: El tío Agustín murió de cisticercosis.

 El Novio: ¡Salud!

 El Papá: ¡Salud, salud! Sí, le extrajeron el quiste del cerebro pero ya era demasiado tarde, porque se llenó de solitarias que hasta le salían por la nariz. Luego vino el asunto del dengue hemorrágico que aceleró las cosas. Estaba tirado en la cama, completamente deshecho. Gemía como un puerco en el matadero, y parecía un puerco... ¡Bueno por algo lo escogieron los cisticercos!... Y entonces la hermana, tu abuelita, que en paz descanse, le dijo cuando ya lo veía en las últimas-, le dijo: Agustín, ¿quieres un sacerdote?" El no respondió. Miraba fijo el techo...Hacía dos meses que no hacía otra cosa; dos meses sin poder volverse de costado. Luego dijo: Veo unas manchas rojas como fresas de Irapuato", y lanzó otro gemido. Pero mi madre no quitaba el dedo del renglón: "Agustín, ¿Te traigo al padrecito? Pero el tío ni la oía, y mi padre, que estaba presente, dijo: "Déjalo. Está adolorido". Pero ella no le hizo caso, la preocupaba el alma. Así que comenzó de nuevo: "Agustín, se trata de salvar tu alma". Y entonces -eso lo contaba mi padre después- el tío volvió la cabeza hacia la izquierda, hacia donde ellos estaban y dijo algo, algo que yo no puedo repetir aquí. Fue algo fuerte, como era el tío Agustín. Realmente no puedo... Por otra parte, la anécdota...Lo tengo que decir, si no, no se entiende. Dijo: "Lámeme el ...!", bueno, ustedes ya saben. Y cuando dijo eso, con esfuerzo, echando espuma por la boca, blanca y espesa como el merengue de ese pastel, murió. Es verídico. La cama existe todavía, Está en el corral, lista para que ustedes se la traigan para acá.

(Bebe) (silencio)

¿A propósito: ¿Van a partir el pastel ahora o lo van a guardar para el desayuno?

 La Hermana: ¡Creo que aborreceré el merengue por el resto de mi vida!

 El Amigo: No hay que tomar las cosas así. ¡Bueno salud! La verdad he visto historias peores por televisión.

 La Novia: (Al novio en voz baja) ¡Que no haya sido capaz de ahorrarnos esta historia de tan mal gusto!

 El Novio: ¡Déjalo, recuerda que todavía no nos da los papeles del terrenito!

 La Mamá: ¡Qué vuelva todo a la normalidad!

 El Padrino: ¿Ya vieron la obra de teatro que se está presentando en el Teatro -------- (Nombre del teatro donde se esté representando la presente obra).

 La Madrina: Sí. Es una porquería.

 El Papá: Pero está divertida.

 La Madrina: Es una porquería divertida.

 La Mamá: Se burlan de la familia que es lo más bello que tenemos nosotros los mexicanos.

 La Madrina: Ahí estamos de acuerdo.

 (Pausa)

 El Novio: Bueno, pero ahora a alegrarse. Uno no se casa todos los días. ¡A chupar y que siga la fiesta! ¡Salud!

 La Mamá: (Bostezando) Prende unas luces hijo. (Se queda dormida apoyando la cabeza sobre la mesa)

 El Novio: Sí, mamá. (Prende un switch por fuera de la casa y se prende un farolito)

La Novia: Yo prenderé las velas que puse para decorar cada mesa.

La Hermana: ¡No aguanto el dolorón de cabeza!

El Amigo: Ya mucha gente se ha retirado.

La Madrina: (Sarcástica) ¿Serían los balazos o lo aguado de la fiesta?

La Novia: (Sorprendida) ¡Es cierto! ¡Como estaba oscureciendo no me di cuenta!

El Novio: (A la Novia) ¡Corre y díles que se queden al pastel! No mejor yo les diré. Trataré de convencerlos. (Sale)

El Amigo: Va a estar difícil, ¿No ven que hoy hay futbol? ¡Es la final!

La Novia: Yo ya me voy a quitar el vestido.

La Madrina: ¿Tienes otro que disimule así de bien?

La Novia: ¿Qué insinúas?

La Madrina: Que estás muy delgada, a excepción, claro de tu ...

La Novia: Y eso que yo no he hecho ni la mitad de las dietas que haces. ¿No te alteran demasiado esos medicamentos que te tomas para perder de peso?

 La Madrina: El vestido está muy bien hecho porque disimula...

 El Amigo: ¡Hoy hay luna llena!

 La Novia: Ya es el colmo... (Entra llorando a la casa pero queda visible ante el público. Dentro de ella).

 El Padrino: ¡Cómo es posible que llegaras a tanto!

 El Novio: (Entrando) ¡Fue inútil! ¿Qué está pasando?

 La Hermana: ¡Pinche vieja grosera!

 El Novio: ¡No ofendas a los invitados!

 El Padre: ( Borracho ) Vamos a brindar. (Lo ignoran.)

 La Hermana: Pero los invitados tienen derecho a ofender a tu mujer.

 La Madrina: ¡Yo no dije nada!

 El Padrino: ¡Sí. No tienes madre!

 La Madrina: ¡No dije más que la verdad!

 El Novio: ¿Qué verdad?

 La Madrina: ¡No te hagas el inocente!

 El Padrino: (A su mujer) ¡Contrólate!

 La Madrina: Bueno, si una está embarazada, está embarazada...

 El Padrino: ¡Espérate a que lleguemos a la casa!

 (Pausa)

 El Amigo: ¿No tienes unas cartas? Podríamos echarnos un pocarito.

 El Novio: ¡No!

 El Amigo: (Con brusquedad) ¡Bueno, entonces díganme qué se puede hacer aquí, sin música, sin bebida!

 El Novio: (A la Novia) Traete otra botella.

 La Novia: Ya se terminó el licor.

 El Padre: Podríamos ver el partido.

 La Novia: ¡Papá! ¡No pensarás ver el futbol en mi fiesta de bodas!

 El Padre: Pero Acela, ya está por terminarse el partido, sólo quiero ver quién gana.

 El Novio: Pásele a la recámara Suegro, allí tenemos la tele.

 Todos menos los novios: (Ad líbitum) ¡Qué buena idea! ¡Vamos! ¡Yo le voy a las chivas! etc.

 (Los invitados entran en la casa y rápidamente salen para comentar:)

 La Madrina: ¡ Huele horrible!

 La Hermana: Cómo que hicieron del baño y no le jalaron.

 El Amigo: Está tapado el baño.

 La Madrina: Y no se puede jalar, está rota la manija.

 La Mamá: ¡Qué peste!

 ( Toman aire y vuelvan a entrar a la casa, a excepción de los novios.)

 (La novia sentada en la mesa solloza. Se escucha la narración del juego de futbol).

 El Novio: ¿Pero qué te pasa?

 La Novia: ¿No lo adivinas?

 El Novio: ¡Tu hermana ya ni la amuela!

 La Novia: ¿Y tú amigo qué? Nada más echando indirectas de lo del parque. Tú se lo contaste ¿verdad? ¡No lo puedo creer!

 El Novio: ¡Ya se fue todo el mundo! ¡Ojalá se fueran ellos también!

 La Novia: ¿Tu mamá también?

 El Novio: Dije todos. ¿Cómo le haremos para que se larguen? ¡Comen, chupan, fuman hablan puras babosadas, critican y no piensan en irse. Esta fiesta es en nuestro honor.

 La Novia: ¡Cochina fiesta!

 El Novio: No te pongas así. ¡Cuando se vayan!

 La Novia: ¡A recoger todo el tiradero! ¡ Lo que queda de los muebles nuevos! ¡Mira nada más! Hasta me pisotearon mi trébol, mis malvas, mis amor de un rato.

 El Novio: Yo te sembraré más.

 La Novia: Seguramente están todos sentados en la cama. ¡No la vayan a romper!

 (Se va la luz, queda la luz de la vela. Gritan los invitados)

 El Novio: ¡Prende todas las velas! Algo anda mal en la instalación eléctrica.

 La Novia: ¡Chingado! ¿Por qué no quisiste que la hiciera un electricista?

 (Los invitados salen de la casa)

 El Padre: Se fue la luz.

 El Novio: No, es un corto.

 El Amigo: Y en lo más emocionante. Segunda serie de penales.

 El Padrino: Muerte súbita.

 La Madrina: (Le da un ataque de risa)

 El Padrino: ¿Y ahora qué te pasa?

 La Madrina: ¡Todo es tan cómico!

 El Padrino: ¿Qué es tan cómico?

 La Madrina: ¡Todo! Las sillas rotas, los balazos, la casa calléndose, el corto circuito, la fiesta!

 (Se ríe a carcajadas)

 La Novia: No se ha estrenado nada y ya está roto.

 La Madrina: ¡Como los juguetes chinos! (ríe más fuerte)

 (La Novia se sienta y se cae al romperse la silla)

 La Novia: (Cuando la tratan de ayudar a pararse) No, así estoy bien. Voy a sentarme en el suelo.

 El Padrino: (A la Madrina) ¡Que te calles! ¡Ya me hartaste! 
(Al Novio) Te pido mil disculpas, Yo ya no la aguanto ¡Me da mucha pena!

 El Amigo: ¡Al menos esto ya se puso divertido!

 El Padre: Me gustaría contarles un chiste, pero no se cuál. ¿Ya les conté el del agente viajero que tenía una erección permanente?

 El Amigo: Ya.

 El Padre: Ah!...

 El Padrino: ¡Ya es hora de irnos!

 El Amigo: ¡Gracias por todo, y felicidades!

 El Novio: ¿Podrías acompañar a mi mamá a su casa?

 El Amigo: Con mucho gusto.

 La Novia: (Despertándola) Señora, señora... Miguel la va a acompañar a su casa.

 La Mamá: Sí hija. Gracias. (A su hijo) Qué Dios te bendiga hijito. Mañana vengo a hacerte unos chilaquiles bien picositos para la cruda. (Salen)

 El Padrino: Una vez más les pido disculpas por la mujer que tengo.

 El Novio: No hace falta que se disculpe padrino.

 La Hermana: En el pecado lleva la penitencia.

 La Madrina: ¿Y tú qué traes? ¿Por qué me ves tan feo? Nunca te había visto así. Me das miedo.

 El Padrino: El valiente vive hasta que el cobarde quiere. Ahora se acabó tu teatrito. Las cosas van a cambiar. (La toma del brazo) ¡Apúrate!

 La Hermana: Vámonos Papá. Ya es muy tarde.

 El Papá: Sí. Creo que es mejor que nosotros también nos retiremos! La cama sigue a disposición de ustedes, por supuesto. Vámonos Chayo.

 La Hermana: ¡Lástima que tu boda que debió ser tan linda haya terminado así! Pensar que es la ilusión más grande de una mujer antes de entrar a la triste realidad.

 La Novia: ¡Tú colaboraste bastante a arruinarla!

 El Papá: Vámonos, Chayo.

 (Salen)

 El Novio: ¡Gracias a Dios y al diablo que ya están todos afuera!

 (Vuelve a haber luz)

 El Novio: Y que volvió la luz.

 La Novia: ¡A buena hora! ¡ Y se encargarán de difundir nuestra desgracia por toda la ciudad! Mañana sabrá todo el mundo lo que ocurrió en nuestra casa y seremos la comidilla. Nos mirarán y se morirán de risa. Nos verán en misa y pensarán en los muebles, y la casa que se está callendo, en la luz que no servía y en el vino que no alcanzó... y, lo que es peor, pensarán en que la novia estaba embarazada. Y yo quería decir que había sido un parto prematuro.

 El Novio: (En un torrente de recriminaciones.) ¿Y los abonos? ¿Y el trabajo de cinco meses? ¿En eso no piensas? ¿ y que tal bailaste con el gorrón: como si estuvieras en un burdel! Peor madrina no pudiste escoger.

 La Novia: Ella era la que podía regalarnos los anillos más mejorcitos.

 El Novio: Lo que nos ahorramos en las arras lo perdimos en las sillas que rompió.

 La Novia: ¿Y tu amiguito qué? ¡Cantó todas las intimidades que tú le fuiste a contar! Y la casa: cinco meses perdidos para que la terminaras. Te tardaste tanto que ahora se nota mi estado. ¡Y todo para hacer una porquería. Ya nada valió la pena. ¡No sé ni para qué nos casamos!

 El Novio: Al menos ya nos hemos ganado nuestra noche de bodas. Al fin solos, sin tener que escondernos de nadie...

 La Novia: ¿Por qué tuvo que salir todo tan mal?

 El Novio: Gracias a eso la gente se fue contenta. Son tan envidiosos, que su deleite está en criticar. Si hubieran salido las cosas tal y como las soñaste, todos estarían muriendo de envidia e inventarían que tu padre es un borracho inmundo, mi madre una metiche, tu hermana una puta, que te casaste embarazada y que yo soy un infeliz que no sirve para nada... Osea: de todas formas no la hubiéramos librado.

 La Novia: ¡Ya nada me importa!

 El Novio: Hay que meter los muebles, o se van a humedecer. ¡El chistecito nos dejó bien endrogados! ( La Novia comienza a ordenar) ¡Deberías ir pensando en trabajar! A mamá le encantará educar a "Facundito".

 La Novia: Sí, por lo menos medio tiempo. Sólo así podremos sacar los gastos. Hay que empezar a tramitar lo de la guardería para el bebé y lo del seguro social para lo del parto.

 El Novio: ¡ Y necesitamos más material para las reparaciones!

 La Novia: ¿Y qué me dices del excusado. No se le puede jalar. Está tapado.

 El Novio: ¡Qué la fregada!

 La Novia: (Sarcástica) Nuestra casa: ¡hecha con el sudor de nuestra frente! ¡Creced y multiplicaos! ¡Unidos en santo matrimonio hasta que la muerte nos separe!

 El Novio: Mira ya cómo tienes el vestido.

 La Novia: Al menos es mío. En cambio el traje, ya no te lo van a recibir donde lo alquilaste. También vamos a terminar pagándolo.

 El Novio: ¡Eres una vieja rezongona!

 La Novia: ¡ Y todo pintaba tan bien ! Yo creí que me amabas.

 El Novio: ¡ Y ésta es la noche de bodas! Se han bebido hasta la última gota. El mantel ha chupado más que yo. Las botellas están vacías. Pero hay restos en los vasos. ¡Ahora sí vamos a tener que economizar!

 La novia: ¿Qué haces?

 El Novio: ¡Me estoy bebiendo las sobras! ¡Aquí tienes un vaso que quedó lleno!

 La Novia: ¡No tengo ganas de beber!

 El Novio: ¡Después de todo, es nuestra noche de bodas! ( La novia toma un vaso, aparta la vista y bebe.) Aunque no podamos brindar por la virginidad, puesto que tú estás embarazada...

 La Novia: ¡Esto ya es el colmo! ¡ Ya te pasaste ! ¿De quién fue la culpa? ¡ Tú andabas siempre detrás de mí como perro callejero!

 El Novio: (Inconmovible) De todas maneras tenemos por delante la noche de bodas. Todo el mundo espera que nos entreguemos con pasión desenfrenada ...( La novia ríe con amargura). Hoy es una noche especial.

 La Novia: ¡Sólo en eso piensas!

 El Novio: Brindo, pues, a tu salud, amada esposa, y por nuestra felicidad.

 La Novia: Tienes razón: hoy es una noche especial, aunque las cosas no hayan salido muy bien.

 El Novio: Pudieron haber salido peor.

 La Novia: ¡Con tu amigo!

 El Novio: ¡ Y tus parientes!

 La Novia: ¿Es forzoso que nos peleemos?

 El Novio: ¡No! Y sobre todo en la noche de bodas. 
 (Beben más) 


La Novia: ¡Noche de bodas! (Bebe y lanza una carcajada) ¡Es muy chistoso! ¡Bonita noche de bodas!

 El Novio: Pero, después de todo, ¿Por qué no? ¡Salud!

(Los novios imitan a los invitados.)

 La Novia: ¡La canción fue tan desvergonzada!

 El Novio: ¡Y los chistes de tu papá!

 La Novia: ¡ Y mi hermana cachondeando en el pasillo!

 El Novio: ¡Y cuando corrieron todos con los balazos! ¡Es para morirse de risa!

 La Novia: ¡ Y cuando a la harpía se le pintó su estola!

 El Novio: ¡Que suerte que ya se largaron!

 La Novia: ¡No hacían más que ensuciar!

 El Novio: ¡Al fin solos!

 La Novia: Nos basta con dos.

 El Novio: Ya quítate tu vestido ¿no?.

 La Novia: ¿Me lo desabrochas?

 El Novio: ( La desabrocha ) Tu cintura desapareció. Ven, vámonos para adentro.

 (Se escucha un tremendo estrépito y sale humo por la entrada de la casa -simulando el polvo- pues se ha caído el plafón de la recámara. El Gorrón sale a gatas todo empolvado y con las ropas deshechas y tosiendo).

 La Novia: ¡Se está callendo la casa!

 El Novio: Sólo se trata del plafón de la recámara. En una semana estará como nuevo otra vez.

 La Novia: (Furiosa y sarcástica ) ¿Solamente se trata del plafón de la recámara? ¡ Ah ! ¡Menos mal!

 El Gorrón: ¡Ahí muere mano! ¡Ahí muere! ¡No es para tanto! ¡Por Diosito, que nunca me vuelvo a parar por aquí!

 El Novio: ¡Lárgate!

 El Gorrón: Lo que usted diga patrón. (Sale tambaleándose)

 La Novia: ¡ Y ahora qué!

 El Novio: Tendremos que ir a vivir con mi mamá un tiempito.

 La Novia: O dormir en la cama del tío abuelo Agustín...

 El Novio: ¡Estás rete buena chiquitita ! ¡Me exitas tanto!

 La Novia: ¡Y tú a mí!

 El Novio: Ahora ya no me voy a tener que aguantar las ganas.

 La Novia: Ya tenemos todas las de la ley. Ahora lo que nos falta es la casa.

 El Novio: Si ya lo hicimos en el parque... ¿qué nos impide que lo hagamos en este solar?.

 La Novia: Bueno, pero de perdis debajo de la mesa.

 El Novio: Métete tú primero mientras yo apago la luz.

 La Novia: ¡Pero la mesa ¡Ja, ja, ja!

 El Novio: ¿Qué pasa con la mesa?

 La Novia: También se desarmará.

 El Novio: ¡No importa!

 Se escuchan gemidos amorosos mientras se escucha la canción de "En el parque se entregaron" y entra el 
  
  

O S C U R O.

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