10 monólogos para mujeres

Si necesitas monólogos para mujeres aquí te dejo esta selección, el último monólogo es un cuento, pero se puede adaptar perfectamente a un monólogo. Los otros textos los encuentras en la página de Celcit en este enlace

Te pongo el inicio de cada monólogo y si quieres leerlo completo visitas el enlace y descargas el pdf correspondiente.

10 monólogos para mujeres



La gran tirana


Texto de Carlos Padrón Montoya



El ámbito escénico está compuesto por dos zonas bien delimitadas. En la más cercana al público hay una silla de ruedas, pero no se distingue bien a su ocupante. El resto, por el momento en penumbras, sugiere el abigarrado camerino de una estrella del espectáculo musical: maniquíes, percheros, armarios, baúles, espejos, coquetas y pelucas, batas, vestidos, zapatos, útiles de maquillaje… Cuando comienza a escucharse la voz, la luz o un movimiento de la silla nos permiten ver sentada a la Gran Tirana, en bata blanca y amortajada, la boca entreabierta, como si estuviese cantando. Entre sus manos sostiene una carpeta con partituras. Lentamente, sus ojos se abrirán y comenzará a mover el cuerpo como si resucitase.

GRAN TIRANA (OFF): Así que desamarré, Chichita. Me fui. Así que las cabezas locas son tempranamente castigadas. Cabeza loca. Arrebatada. Maníaca delirante ¡Ja! Así que porque yo me lo busqué. Por revencúa y otras cosas. Rebelde. Desobediente. Indisciplinada ¡Ay, Chichita, esta forma mía! Cómo los confunde.

Se ha incorporado. Se quita la mortaja. Comienza a doblar con su voz a la que se está escuchando. En lo adelante la voz en OFF se irá apagando lentamente e irá cobrando luz la zona del camerino. La Gran Tirana comenzará a utilizar los elementos que componen y proyectan su imagen artística.

GRAN TIRANA: Así que puta y reputa. Una perdida. Una yegua. Como estuve con hombres. Y qué de hombres. Yo, inmoral, Chichita. Y viciosa, disoluta, pervertida. Cuánta yerba, y humo y polvos y píldoras. Cuánto ron. Así que bruja. Yo, bruja, Chichita. Espiritista. Santera. Palera. Por mi culpa, por mi culpa. Por mi grandísima culpa. Así que impía. ¡Ay, virgen de Regla! ¡Ay, virgen de la Caridad del Cobre! ¡Ay, Chichita!¡Ay, mi Señor! Yo desterrada del mundo de los seres cuerdos y sanos de cuerpo y espíritu. Así que estoy como estoy porque quise. Muerta. Sin misa de difuntos. Alma errante. Muerta suelta. Nfumbe ¡Mierda!

Ya está lista para la gran escena.

GRAN TIRANA (Canta a capella): Según tu punto de vista, yo soy la mala. Vampiresa en tu novela, la gran tirana. Cada cual en este mundo cuenta el cuento a su manera… Mala. Vampiresa. Tirana. ¡Claro! Lo que sucede es que nunca dejo que me pongan un pie encima. Sobre todo a los hombres. Toda esta perra vida la he pasado lidiando con hombres. Músicos. Directores. Maridos. Amantes. Representantes. Empresarios… Siempre tratan de humillarte. De hacerte saber que macho es más que hembra. En la profesión. En la cama. No se los permití. He luchado todo el tiempo por hacer valer mi verdad. La que llevo acá adentro. Como cualquiera, en ese forcejeo una puede cometer errores. Una se desajusta.

Este texto es de 21 cuartillas. Puedes descargarlo aquí

Malas Palabras

Texto de Perla Szuchmacher, usa objetos para dar vida a los demás personajes mencionados en el texto. Me pareció muy obvio el conflicto, pero está bien para presentarse como trabajo escolar.

Personaje: 1 Flor, una mujer adulta.

Escenografía: Una mesa de trabajo y una silla.

En la mesa puede haber un florero con una flor, un diccionario, un globo terráqueo, anteojos, un muñequito de estambre, una engrapadora, una perforadora, reglas, lápices, una lámpara de mesa, un portarretratos, un vaso con agua, frascos con tinta, pinceles, una máquina de escribir. Pilas de libros. Una caja de música. Cajas de clips. Papeles de colores. Recomendaciones para la puesta en escena: La actriz animará los objetos que están sobre la mesa para ir contando la historia, el padre puede estar representado por los anteojos, la madre puede ser la flor del florero, el amigo: el muñequito de estambre, etc. Es imprescindible que en el trabajo de montaje, la actriz improvise con todos los objetos, para determinar cuáles son los más adecuados para cada personaje. De la misma manera se crearán las imágenes que se sugieren en el texto. Los objetos también se utilizarán para producir sonidos y enriquecer las diversas atmósferas. El aspecto sonoro es tan importante como el visual.
Nota: los textos de las canciones son de Antonio Machado. 

FLOR: Canta: Moneda que está en la mano quizá se deba guardar; la monedita del alma se pierde si no se da.(al publico) La tarde que mi madre me enseñó esa canción, estaba bordando y se picó el dedo con la aguja. Se quedó mirando la gotita de sangre, los ojos se le llenaron de lágrimas, y yo pensé que era horrible picarse el dedo con una aguja y que nunca me iba a dedicar a bordar, ni a coser, ni a operar personas porque después hay que coserlas. Yo tenía un amigo, el Pelos, así le decíamos, no había manera de que estuviera peinado, siempre parecía recién levantado. No como yo, que siempre estaba muy bien peinada. Bueno, con el Pelos jugábamos, platicábamos, armábamos rompecabezas y teníamos una actividad secreta. Nos encerrábamos en mi cuarto con el diccionario a buscar palabras prohibidas, groserías. "Malas palabras", así les decíamos. ¡Cómo nos divertíamos, era apasionante! A veces mi mamá entraba al cuarto y nos veía tan metidos en la lectura del diccionario que no nos quería interrumpir. Yo la oía comentar con mi papá: Están estudiando, no los molestes. Al rato llegaba con una charola con chocolate y pan dulce para merendar.

PELOS: Entonces yo estaba subido en la banca cantando con los pantalones abajo, cuando entró la maestra.

FLOR NIÑA: ¿Y te regañó?

PELOS: No, le dio mucha risa y no me dijo nada. Trae el diccionario, hoy nos toca la Pe.

FLOR NIÑA: Pendiente, pendular, pendenciero, ¡mira ésta!

PELOS: Está buenísima ¿llamamos a Benítez y se la decimos por teléfono?

FLOR (al público) Benítez era el vecino de enfrente. Era un niño flaquito y asustadizo. Sus papás eran horribles. Le gritaban todo el tiempo, le pegaban y habían decidido mandarlo a una escuela militarizada " para ver si se compone" decía su papá.

La boca amordazada

Texto de Patricia Zangaro. 

Es un monólogo corto, pero con un tema muy fuerte.


Una mujer, envuelta en un trapo oscuro.

MUJER: Tengo cuarenta años. Mi nombre... prefiero no decirlo. Aunque vea
usted esta arruga, como un tajo, en mi frente, aún tengo las
carnes de una niña. Es verdad que los hijos devoraron mis senos...
y que mi vientre es un campo de batalla... Pero mi piel se templa
con la menor caricia... Tal vez quiera usted hundir su mano bajo
mi blusa... si eso le fuera permitido... ¿Le dije que tengo
cuarenta años? Mi padre me puso el nombre de su madre, que era
también el de su abuela... Prefiero no decirlo, si eso no le
fastidia... ¿Le he hablado ya de mi marido? Tiene el pelo gris...
Su cabeza... ya era cana el día de la boda... Fui su esposa a los
catorce años... Yo tenía el pelo negro... una trenza untuosa hasta
los muslos... Pero él siempre tuvo el pelo gris... y una casa, con
un corral y un granero... Mi padre quiso que mis hijos se criaran
en gordura... Y así fue... Gracias a mi padre, tengo un buen
marido... No sé si le he dicho que mi esposo era viudo... Su mujer
murió en el parto... yo no morí en ninguno... Magnífico tenía
nueve años cuando se festejaron mis esponsales... ¿Le he dicho que
Magnífico es mi hijastro?... Nueve años y el pelo renegrido...
Creció callado en los rincones... Su padre lo mandó una tarde a
carnear puercos... Era un hombre cuando volvió sucio de sangre...
Me abrazó en la alberca mientras lo bañaba... Desde entonces lo he
buscado a espaldas de su padre... los primeros días con
vergüenza... los últimos años con desesperación... Nos hemos amado
en la penumbra, con ardores rápidos... la boca amordazada... Lloré
alguna vez... por culpa... muchas veces de terror... pero las
otras he llorado de deseo... un cuchillo hundido entre las
piernas... Y siempre he encontrado alivio en el cuerpo en
sombra de Magnífico... ¿Le he hablado de su serpiente en ascuas?
¿De sus embestidas y sacudimientos? ¿Se imagina usted un gato
erizado en las entrañas? ¿O la cornada ciega de un jabalí? Nunca
mis labios estuvieron tan blandos, ni tan inquieta mi cintura...
Nunca antes... Con mi esposo... debo confesarle... nunca estos
espasmos... ni la piel curiosa... ni la risa suelta...

El texto completo aquí

Informe de Paula Gómez

Texto de Néstor Sabatini, aunque habla sobre un hecho específico de Argentina se puede adaptar a la situación en México perfectamente. Es un texto de cinco cuartillas

Levanto la copa y brindo. (Pausa.) Hoy es domingo. Son las diez de la noche. Estoy sola en casa y como ustedes ven...estoy gozando de esta hermosísima cena. Para quien no me conoce, me llamo Paula Gomez. Tengo cuarenta y dos años - pronto cumpliré los cuarenta y tres -; argentina, separada, dos hijos: Sonia, de nueve y Pablo de once. ¿Vieron...?: se ilumina mi cara cuando los nombro. Vivo en la calle San José al trescientos, en un tercer piso, de Capital Federal. Mis padres fallecieron hace ya un tiempo. Pero los tengo siempre conmigo. (Alza la copa hacia delante) Salud...Sonia, Pablo, hijitos míos. Salud...amigos. Salud, familiares queridos. (Pausa.) Siempre fue mi antojo encargar una cena en los "Dos Chinos". Como decía una tía a la que quise mucho - Adela -: "Paula, en la vida...todo llega. Sólo es cuestión de esperar." A la pobre se le declaró un cáncer fulminante. (Pausa.) Mis padres no me enseñaron muchas cosas. Pero sí una, que nunca olvidé: decía mi padre - y mi madre estaba de acuerdo -: "Paula...hija...Hay una sola lucha...todo lo demás no es importante: pelear por la dignidad. (Breve pausa.) Salud...Patria. (Pausa.) Para quien no haya estado y no me conoce, me llamo Paula Gomez; argentina, separada, dos hijos. Empleada. (Pausa.) Mi ex -marido - Roberto -, nunca me pasó plata. Perdón, quiero ser justa: salvo el primer año. Y confieso, uy, con mucha pelea. Los chicos eran muy pequeños.

Luego, como buen argentino, se borró. No, no; aunque me lo aconsejaron mil veces, no quise hacerle juicio por manutención. No me pregunten por qué. (Rápida.) No, no pregúntenme. (Pausa.) Porque yo lo eché. !Mmmm!...Este jamón glaceado está de rechupete. Delicioso. (Pausa.) Yo siempre trabajé; hasta con los chicos recién nacidos, trabajé. Luego de mi separación - lógicamente - tuve que apechugar. Changas...por allí, por allá...hasta limpié casas y retretes públicos. Por fin pude entrar fija en la empresa por intermedio de una agencia, hace siete años. Apenas tengo el secundario, pero mi querido amigo Beto, Betito, me aconsejó que aprendiese computación. Bueno, ustedes saben, ahora es última moda. Hasta para comprar un alfajor en el kiosko, hace falta saber. La cuestión, que me abrió las puertas para entrar en la empresa. (Sonríe.) No vayan a creer que soy una experta en la materia, no. Apenas...conocimientos básicos. Betito...Ahhh...¿Por qué no me casé en su momento con él? Roberto le ganó de mano. ¿Vieron? ¿Por qué será que uno nunca se casa con quién más desearía? (Pausa.) Levanto mi copa y brindo. Por ustedes. Por todos nosotros. Salud. (Pausa.) Creo en la vida. ¿Por qué no? No soy de las que se sienten víctimas por las maldades de este mundo y se rasgan las vestiduras. No me siento más apaleada y humillada que cualquiera de ustedes. Pero no se trata de llorar, como a ellos les gustaría. Levanto mi copa y brindo. Por la vida. Por todo lo bueno que nos espera. ¿Por qué no? Siempre hay algo bueno en alguna parte que nos está esperando.(Pausa.) Como muchas mujeres de este país...(por qué decimos "este"?) me cuido de no engordar.!Uy! No quiero engordar, por favor. Pero hoy es mi gran día. ¿Ven? (Señala.) Me estoy dando el gran atracón. Todavía me falta el segundo plato. Y luego el postre, los dulces...mmmm...los chocolates. No tengo apuro. Quiero saborear bocado por bocado. Y beber. Levanto mi copa y brindo. Como dicen los políticos...:"Por las mujeres y hombres de mi patria". También dicen...¿Cómo es...? Ayúdenme..."Juro cumplir con mi deber...Si así no lo hiciere...que Dios y la Patria me demanden". ¿Vieron...? ¿Qué bueno es Dios, no?...(Pausa.) Brindo...por todos los seres comunes del mundo. (En otro tono.) Anoche tuve un sueño. Si me prometen no reírse se los digo. ¿Sí? Bueno...soñé que teníamos un presidente, que como había nacido pobre, nos tenía en cuenta. Y ahí estaba él, con su cara de hombrecito flacucho que pasó hambre, sentado en el sillón de Rivadavia ayudándonos a todos...Y nosotros todos chochos...(Explica.) porque necesitábamos estar contentos...Y porque por fin íbamos a tener un presidente de familia humilde que se acordara de nosotros. Lo conté en la oficina. (Peq.Pausa.) Todavía se están riendo. Después no faltó quien dijo que el Che Guevara era de familia pituca y que no necesitó de la pobreza para ser buena persona. Estos pancitos negros están super exquisitos..frescos y livianos. Levanto mi copa y brindo. Por mis compañeros de oficina. Por todos ellos, que mañana lunes - como yo - estarán en la calle con una indemnización en cuotas. (Sonriente.) ¿Qué tal? (Pausa.En otro tono.) Para los que no estuvieron antes, me llamo Paula Gomez, argentina, separada, con dos hijos y...despedida. Son diez y cuarto...estoy sola en casa...y es domingo. Sonia y Pablo se quedaron a dormir en casa de compañeros. (Confidente; pícara) Yo, lo arreglé. (Pausa.) Tampoco quise a ver a Esteban...Se mufó. Brindo por el mufado. Mi buen nombre; al buen compañero y...(Ríe.) mi buen amante. Ya salíamos cuando estaba con Roberto y había roto con Beto, que como les conté, siguió siendo mi mejor amigo. Luego, Esteban se casó. Yo lo apoyé. El tonto no quería.

Texto completo aquí

Tantas Teresas

Texto de Isaac Chocrón. 14 cuartillas

De marzo a diciembre de 1972 viví en Madrid. Con tiempo de sobra, me releí “El Quijote”, repasé el diccionario Larousse de punta a punta y descubrí, gracias a mi amigo y director Victor Catena, todo lo que escribió Teresa de Avila. Desde entonces, aunque judío sefardita, me considero teresiano por coincidencias con su manera de pensar y de escribir.
Gracias a mi residencia madrileña, se me ocurrió “Alfabeto para analfabetos” pieza que estrenó El Nuevo Grupo al año siguiente, en julio de 1973. En ese paseo por las letras, salpicado con trabalenguas y ocurrencias, al llegar a la S en cuatro minutos incorporé una brevísima biografía de la Santa, incluyendo su resumen de “Las Moradas”. Supuse que con ese divertimento había rendido mi homenaje de admiración.
Pasó casi una década y en 1982, Enrique Porte, entonces Director del Taller del Actor y también del Taller de la Escuela de Artes de la Universidad Central, me propuso ampliar esa letra S para presentar un espectáculo con motivo de los 400 años de la muerte de Teresa. Lo que hubiese podido ser sencillamente una pieza de ocasión, tuvo muy buena suerte con el público y muchas más representaciones de las programadas. Gran mérito correspondió al recordado Enrique y a su imaginativo montaje, interpretado por seis jóvenes que se repartían los parlamentos. Numeré a cada uno según la costumbre que rigió cuando Teresa escribía y aún mas antiguamente, tal cual como están numerados los cinco libros de la Torá o Viejo Testamento.
Nuevamente supuse que había saldado mi deuda, ahora con creces, con Teresa y sin embargo... de vez en cuando, aparecía alguien que me preguntaba por aquel texto, que por qué no se había publicado, que cuándo se volvería a montar. Y de pronto, uno de los que apareció y preguntó fue Rafael Baquedano, Jesuita que ha enriquecido mi vida en los últimos tiempos.
Es en reconocimiento al valor de nuestra amistad que ahora le dedico esta tercera y última versión de la vida y pensamiento de la que se conoció por tan diversos apelativos; de allí el nuevo título: TANTAS TERESA.

1. ¡S.O.S.!
2. ¡S.O.S. ¡
3. ¡Sálvese quien pueda!
4. ¡Sálvese quien sea especialmente puro, soberanamente perfecto!
5. ¡Uno de esos elegidos que merecieron en el cielo especial recompensa!
6. ¡Un santo! ¡O una santa!
(IRRUMPE EL “INTERMEZZO DE GOYESCAS” DE GRANADOS Y SIGUE MAS QUEDO HASTA QUE TERMINE)
7. ¡Teresa, Teresa! ¿Qué se ha hecho la niña?
8. Estaba en el jardín jugando con Rodrigo.
9. ¡Estos niños! ¡Estos hijos míos!
10. Díganme mis amores, díganme a mí, ¿por qué salieron fuera de casa?
11. Queríamos ir al país de los moros.
12. Llegar a tierra de infieles para que nos descabezasen por amor a Dios.
13. ¿Quieren que un moro grande y feo se los trague de un solo bocado?
14. Para eso precisamente íbamos.
15. Sufriríamos la muerte de un mártir. (SE ALEJA BAILANDO Y DANDO VUELTAS)
16. ¡Ay, Teresa! ¿Qué voy a hacer contigo? Y tú, Rodrigo, ¿hasta cuándo la sigues como un borrego?
17.Teresa, Teresa, baila que baila “la vuelta”.
18. ¡Cómo le gusta vestirse, usar perfumes, cuidarse manos y cabellos, enamorarse!
19. “Mostraba las gracias de la naturaleza que el Señor me había dado que –según decían- eran muchas”.
20. ¡Y además, se pasa la vida leyendo esas novelas de caballería!
21. Leyéndolas y escribiéndolas. Yo la ayudé con una.
22. Además de borrego, ¿eres su escribidor?
23. A ella todo se le ocurre, y como a mí me gusta todo lo que se le ocurre...
24. ¡No puede ser, Francisco, no puede ser! ¿Qué piensas hacer con esa hija, huérfana de madre?
25. Irá interna al Convento de las Monjas Agustinas.
26. (FRENA EL BAILE Y CESA LA MUSICA) Era enemiguísima de ser monja.
27. ¿Quién no lo era en ese mil seiscientos?
28. La época del oro de América en España, cuando el horizonte era ilimitado y el hombre casi volvió a ser dios.
29. El Siglo de Oro con el Rey Felipe construyéndose su palacio, El Escorial.
30. Y allá en Alemania, Martín Lutero iniciando su reforma protestante.
31. Y aquí en España, Ignacio de Loyola capitaneando la contra-reforma con su Compañía de Jesús.
32. Tiempos turbulentos para la Iglesia, pero al convento de las Monjas Agustinas fue a parar la inquieta Teresa en 1531, a sus dieciséis años.
33. En ese convento no se quedó mucho.
34. Su hija está enferma, don Francisco, no sabemos qué tiene.
(TERESA, QUIETECITA, RESPIRA CON DIFICULTAD Y COMIENZA A MAREARSE)

Descarga el texto aquí


Oh Sara

Texto de Ariel Mastandrea. Este es un monólogo de 50 cuartillas.

Luz difusa sobre una gran mancha blanca. En el centro, una mujer que viste una túnica de raso se adelanta.

Yo era tan flaca que si llovía no me mojaba, pasaba a través de las gotas de agua.
Mi cuerpo no era el prisionero de mi alma, sino su sombra.
Mi piel era tan transparente que si tomaba un vaso de vino,
se lo veía pasar a través de las venas azules de mi cuello.
Se incorpora. Duda. Se palpa la cadera con rabia.
Después engordé.
Hacia un costado.
¿Te parece que empiece así, Mauricio, “Mis memorias”? ¿O será mejor con los gatos?
¿Tono lírico o tono de efecto?
A ver, piensa. Pero no me lo digas.
Elige, pero no me lo digas.
Desconfiada. Mascullando. Mira hacia distintos puntos. Con demarcación de luces.
La luz debería venir desde las paralelas para concentrar el discurso.
O de arriba para que se me vea el gesto.
El gesto dije, no las muecas.
No me corrijas.
Saliendo del cono de luz. Muy ofuscada.
¡Ya estas exagerando Sarah Bernhardt!- dirían mis críticos- ¡Eras una tísica que escupía sangre cada vez que te atragantabas con las rabietas de Lady Mackbeth,
o peor aún cuando estallabas adentro del esqueleto de Margarita Gautier !
Eso dirían mis críticos... (Mascullando.) los muy canallas...
Con su tono realista...
Pero a ellos no lo tendremos en cuenta. Lo haremos a mi manera.
Como siempre.
A mi manera.
Hacia un costado. Se recompone con gran esfuerzo.
Hay que cuidar los detalles. Que no entre nadie adentro de los detalles.
¿Me oyes Mauricio, hijo mío? Los detalles... Y la memoria.
La memoria.
De un costado a otro. Tono evocativo. Con alegría y una cierta ferocidad. Luces en plenitud.
En la época de Luis Felipe, París no era una fiesta.
París era un gran espectáculo salvaje y mugriento.
Con banda de sonido de bullicio callejero donde resalta el estrépito de pasaje de carromatos, cascos de caballos ,murmullos y gritos confusos, pasos ,etc.
En las esquinas había afiladores y organilleros, lecheros y carboneros;
se dictaba una carta, se cortaba el pelo o se sacaba una muela junto a los vendedores ambulantes y cocineros callejeros que se anunciaban con gritos y redoblar de tambores.
Por todos lados había olores indescriptibles, humo, fritanga y gritos.
Había que correr para no ser alcanzado por los orines y las mierdas
que salían volando por puertas y ventanas y agarrarse a las paredes
cuando los jinetes a caballo forzaban el paso entre la muchedumbre.
Con acompañamiento de banda de sonido con pitos, cornetas y paso de saltimbanquis.
Actores y magos, cantantes, bailarinas, titiriteros, acróbatas y trapecistas
merodeaban en las plazas agitando sus banderas de colores,
rodeados siempre de una muchedumbre que reía, aplaudía y aullaba rabiosamente
sus propias desgracias.
Seca y con asco.
La ciudad estaba toda infestada de sífilis y tuberculosis,
deambulaban los ciegos, los tullidos y los locos.
Notre Dame era una ruina. El Sena una cloaca nauseabunda.

La monstrua

Otro texto de Ariel Mastandrea. También es un monólogo largo, tiene 43 cuartillas

Situación escénica

INTERIOR RUINOSO DE UN CAMARÍN IMPROVISADO DE CIRCO.
UNA MESA, UNA SILLA, GRANDES ATADOS CON VERDURAS DESPERDIGADOS EN CAJONES. CANDELABROS DE PIE. ALGUNOS MUÑECOS QUEMADOS Y VIEJOS ALINEADOS EN EL SUELO. MÁS ARRIBA HAY OTROS EN ESTANTES, PARECEN MIRAR AUSENTES HACIA ABAJO. ADELANTÁNDOSE, UNA MUÑECA EN UNA JAULA.
EN ALGÚN LUGAR, LAS MÁSCARAS DE EL SOL Y DE LA LUNA.
A UN COSTADO VISIBLE, UNA GRAN CAJA DE MADERA ARMADA CON RESTOS. TIENE UNOS AGUJEROS PEQUEÑOS QUE SUPONEN MIRILLAS EN CADA UNO DE LOS LADOS Y UNA PUERTA CERRADA CON CANDADO. DISIMULADA, Y A RAS DEL SUELO, UNA PUERTITA QUE ARTICULA CON BISAGRAS AL MODO DE LAS ENTRADAS DE ANIMALES DOMÉSTICOS EN LAS CASAS.

El personaje

CORNELIA DE LONGUE ES LA MUJER BARBUDA DEL CIRCO.
VISTE UNA TÚNICA ROJA MUY AMPLIA Y GUANTES ROJOS. DEBAJO, UNA TÚNICA BLANCA.
LA AMPLITUD DE LAS TÚNICAS DEBE PERMITIR SERVIR DE MARCO A LAS DISTINTAS UNIDADES DE TEATRO DE OBJETOS .
ALGUNAS DE ESTAS UNIDADES APARECEN DISCRIMINADAS EN EL TEXTO .

Luces

DADAS LAS CARACTERÍSTICAS DE LA PIEZA, LOS PLANOS DE ILUMINACIÓN DEBEN PENSARSE EN LA GAMA DE LOS COLORES BÁSICOS Y EN SATURACIÓN DE MOTIVOS. SE DEBE LOGRAR UNA ATMÓSFERA SOBRECARGADA, ASFIXIANTE , EMPARENTADA CON LO FANTASMAGÓRICO.

Acto único

PLANOS DE LUCES RECORTADAS Y ZONAS CONFUSAS. AVANZANDO DESDE LA OSCURIDAD. DE ESPALDAS AL PÚBLICO. HACIA LA CAJA .

¿Tienes hambre? Piénsalo de este modo: Siempre será mejor un poco de hambre que saciar el apetito con el alimento que nos dan las fieras que nos atraparon.

RÍE BAJITO CON IRONÍA.

Es nuestra forma de venganza en el mundo de los monstruos..
Detrás de las jaulas hay siempre una carcajada que nos defiende, nos esclaviza y nos orienta en el arte del verdadero comportamiento de las fieras.
Cuesta pero tarde o temprano se aprende...
¿Te parece muy filosófico? Hay que pensarlo, claro...
Para eso estás tú adentro y yo afuera. Para pensarlo...

RÍE DESTEMPLADA.

¡La que está adentro se calla. La que está afuera habla!
Fueron tus directrices , no lo olvides...

PARECE ACORDARSE DE ALGO. HACIA LA CAJA. EN TONO DE CONFIDENCIA.

¿Te parece que con dos saludos alcanza?
Nunca me convenció eso de los dos saludos... En fin...
Como que siempre falta algo para presentarse al público!...

ENSAYARÁ COLOCACIÓN PARA CONSEGUIR POSTURA ESCÉNICA DE PRESENTACIÓN CIRCENSE DE SU SHOW.
Tú lo sugeriste... vamos a ver...

DE UN COSTADO AL OTRO A MEDIDA QUE CRECE LA LUZ Y CON APOYATURA DE BANDA DE MÚSICA.

"Hacia la derecha con amplio gesto y brazo arriba al compás de la música...."
"Hacia la izquierda, girando la cabeza y conteniendo el aliento hasta que arranque el aplauso..."
Y uno... y dos... y uno y... me falta... me falta...

SE DETIENE. LO INTENTA.

Veremos...

LUCES EN PLENITUD. EN COLOCACIÓN DESDE UN PUNTO CENTRAL PARA EMITIR LA PROCLAMA. GIRA Y MUESTRA SU ROSTRO DESAFIANTE. CON ENERGÍA.

¡Buenas noches estimado público!
¡Tengan todos ustedes muy buenas noches!
Sean bienvenidos al Circo Las Ilusiones
Yo soy Cornelia de Longue, La Monstrua.
Han pagado por verme y me verán.
¡Ya lo creo que me verán!
No se sorprendan. O por lo menos, no por ahora...
Cada cual tiene su negocio, cada cual sobrevive como puede...
¡Y éste es mi negocio! Pagan por ver mi naturaleza...
Que es esto que ven aquí... por supuesto.
Mírenme y se darán cuenta.
Yo soy una cosa que no soy, o por lo menos una cosa que no parece que soy. Escudriñen, pero escudriñen bien los signos.
No se equivoquen.
Yo no soy un hombre que se disfraza de mujer para parecer una mujer.
Yo soy una mujer que parece un hombre aunque se vista de mujer.
Vean estos gestos, esta predisposición, esta voz... mi altura... y por supuesto esto abundante que ven y muy masculino: la barba ...

Orejas caídas y hocico casi cilíndrico

Texto de Marcelo Bertuccio, 14 cuartillas

está muy feo todo afuera

f f f

me están matando los chanchos

ch

trabajaré las veinticuatro horas del día y si es necesario también de noche
qué lindo es trabajar, yo trabajo
trabajo trabajo trabajo
el trabajo dignifica como evita
trabajo adentro claro, afuera está todo muy feo

f f f

trabajaré para que esos desgraciados sin madre dejen de matarme los chanchos de una vez
suena el teléfono pero me escondo, escucho primero quién es
ay si pudieras decir que no en vez de esconderte, me dice una amiga, alguna tengo, tantas que no me acuerdo cómo se llaman, como no las veo, porque vivo tan lejos y no salgo ni una vez

vez vez vez

hola fulana me siguen matando los chanchos, no los vi, no salgo al chiquero, lo soñé, y me desperté gritando te voy a matar los chanchos todas las veces que quiera quieramos queramos
veces

vez vez vez veces

chau

dejen ya de matarme los chanchos, ya no sé cuántos me quedan, cuántos me mataron en lo que va del año que corre
cuántos cuántos

los chanchos me quieren

ch

y yo los quiero, yo soy muy queredora querendona afectiva afectuosa amistosa amigable, pero que no me maten los chanchos

ch

chiquero sin chanchos es chiquero solo

ch ch

chiquero sin chanchos es chiquero sin chanchos, y eso es solo, sola yo sin chanchos
a vos te hablo que me estás matando los chanchos, porquería
porquería porquería
te quiero si no me matás más los chanchos
pero cuando me duermo volvés en forma difusa de sueño, y en forma difusa de sueño me decís te voy a matar todos los chanchos, chanchera de porquería
a mamá le mataron todos los chanchos, todos los chanchos
ch ch

y después de los chanchos empieza la tragedia, la tragedia de esconderse, la tragedia de cuando se acaban los chanchos, lo que sigue, lo que sigue a la matanza de los chanchos no es chorizos, es tragedia, y hay que esconderse, a mí no me vengan con tragedia como a mamá, mamá no está más con nosotros, le mataron los chanchos, todos los chanchos, y ya no está más con nosotros, está en un lugar mejor, a mí no me vengan con un lugar mejor, yo me salvé raspando, y ahora que no me vengan a matar los chanchos, porque a mí con la tragedia no me vengan, mamá es mamá
mamá mamá mamá

y yo soy yo, soy un individuo diferente separado cortado, no soy mamá, allá ella dondequiera que esté, dondequiera que esté yo no me van a matar los chanchos, dondequiera que esté yo es acá adentro, y desde acá adentro ya sé que me están matando los chanchos

ch ch ch

suena el timbre pero no atiendo
ring

si no me avisás por teléfono no te atiendo
ring dale

te dije que no, seguro que me querés matar los chanchos que me quedan, los chanchos están en el chiquero, no me toques timbre, pero si te agarro agarrando un chancho

ring ring

se te va a acalambrar el dedo, porquería
me quedo quieta para que no me sorprendas, y te des cuenta de que estoy adentro y no te atiendo, y me quieras matar los chanchos, aunque ya te avisé, a todos, que si no me llamás antes no te atiendo, viene al afilador, viene el que vende tumbas, viene el que vende espíritus, viene el que vende cementerios, viene el que vende teléfonos, justo a mí teléfonos, me falta uno que venda timbres y uno que venda cuchillos matachanchos, mandame un fax

fax fax

tengo hambre, y voy a cortar el blanco de cuatro puerros en rodajitas finas y los voy a saltear en una cacerola con un poco de manteca y voy a revolver todo el tiempo y voy a cuidar que no se dore el puerro y lo voy a sacar del fuego porque con una mano tengo que sostener la sartén y con la otra revolver, porque tengo que pelar el zapallo y tengo solamente dos manos, lo pelo, le saco las semillas y lo corto en dados chiquitos y lo dejo ahí cortado, espero que no se me seque porque tengo que hacer el caldo, pongo el agua a calentar y le pongo los pedazos de chancho

ch ch

y espero que hierva un cuarto de hora, pero mientras espero vuelvo a poner al fuego, tengo que encender otra hornalla, ésta no porque ésta tiene el cartelito que dice no funciona, menos mal, si no hubiera perdido un montón de tiempo tratando de encenderla, y no hubiera podido, y si hubiera podido a lo mejor habría estallado por el aire, porque no sé qué le pasa a la hornalla, a lo mejor le pasa algo grave, pero como del gas nunca me vinieron a arreglar, aunque si me hubieran venido a arreglar no los hubiese dejado entrar, y olor a gas no hay, pero una nunca sabe, a lo mejor hay olor a gas, pero con este olor a chancho no sé qué huelo, ni al de las cucarachas dejo entrar, pongo el cuca-trap cada seis meses, tengo como para varios años por suerte, no por suerte, no, por prevención, hombre prevenido vale por dos, y el zapallo se me habría puesto duro, duro de afuera como con una costra, y se la hubiese tenido que sacar y hubiese perdido más tiempo y estoy muerta de hambre, además del zapallo que habría perdido, y las cosas afuera están muy feas

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Estrella negra

Texto de Adriana Genta, 9 cuartillas

Octubre de 1811. Sala principal de una casona colonial montevideana. La negra Estrella se mira al espejo mientras hace cara, ensaya sonrisas y besos, baila...

ESTRELLA: Diosa del baile, del carnaval, princesa del Rosario, reina de San Benito y de San Baltasar. ¡Voy a volver a ser soberana! Si hasta parezco una señora, acá sentada. Me ponen así: unos brocatos, un canapé, una alfombrita a los pies, una seda sobre el cuerpo y una joya discreta y ya está... no desmerezco en ningún salón. Si me viera el ama... probándome su ropa y mirándome en su espejo. Espejo maula. Empachado de tanto feo has de estar. Ahora sí que te ves bonito: con mi cuerpo negro, ardiente, pintado sobre tu cara fría. (Contempla su imagen detenidamente, ensaya poses). Ojalá hubiera estado así de bonita cuando me encontraron los sitiadores... La mantilla llevaba... Así... (Se pone la mantilla cubriéndose la cabeza y los hombros) Así me llevaron hasta el campamento. “ahora me pasan a degüello” pensaba yo. “La encontramos merodeando” dijo el soldado a un hombre de caballo. Y en el medio del terror me vino un coraje... Me
abrí la mantilla y dije: “¿A ver? ¡Mátenme de una vez!” ¡No! No dije así. Dije: “Maten a una madre... ¿a ver? ¡Maten!” Entonces levanté la cabeza y lo vi a él. Tenía fija la vista en mi pecho. (Se cubre los pechos con sus manos. Se queda un instante así, entregada a su ensoñación. De pronto se oye el llanto de un bebé. Estrella sale del recuerdo, levanta al niño del canastito). Eso, m’hijito. Haga todo el barullo que quiera que para eso estamos solos y vaya a saber por cuanto tiempo. Métales ruido nomás que ahora no hay quien lo haga callar. (Se lo acomoda al pecho. Prueba el sonido en el espacio). ¡Callar! ¡Callar! ¡Callar! ¿Oye cómo rebota mi voz contra las paredes? Parece más grande la casa así tan sola. (Vuelve a hacerse un silencio y a escucharse sólo al niño mamando). ¡Pero cómo chupa! ¡Tragón! Como su padre... prendido a lo que viniera: teta, pipa, botellón... Hasta que vino una goleta, se prendió a la vela y adiós. Cuando desarrolle más el entendimiento le voy a contar cómo era su padre. Y el desgraciado se va a revolcar esté donde esté de tan mal que lo voy a nombrar. Ya me decía mi madre con razón: “Estrella, ese hombre es muy blanco, no es para usted... La va a pasar mal.” Si ni madre tuviste, ¿qué hablás? No, madre no, per padre sí y qué padre. De su abuelo puede estar orgulloso, chubito, Un hombre de verdad. Tan macho que podía hacer hijos con la baba. Así, nací yo: escupió la tierra y alcanzó. Cuando volvió por allí, al tiempo, me encontró ya hecha: chiquita y boqueando. “Qué pena que sea hembra”, dijo. ¡Mentira! Eso lo digo yo. A él no le alcanzaban los ojos para mirarme. (Vuelve a ganarle el recuerdo) Como el hombre de a caballo. Con esos mismos ojos de llegar hasta el fondo. El, montado en su caballo, aguantando los corcoveos. Yo, abajo, temblando. Fue entonces que yo sentí aquellas rarezas que sentía con mi padre. “Vuelva adentro de las murallas. Y no salga más por estos campos. Son parajes peligrosos”. “¿No va a apresarme?” “No tomamos prisioneras a mujeres”. (Deja al bebé en el canastito) ¡Atienda la delicadeza! Tenía la voz fuerte, de tambor bien templado. Yo le comprendí en seguida su belleza y su sentimiento. Me mandaba de vuelta a la ciudad para protegerme, per yo veía en sus ojos la invitación... “Qué hacemos con ella, don José?” ¡Don José era el jinete! “¡Coronel! Tómeme a su cuidado. Me paso a su bando. Me hago insurgente. Puedo cocinarle y lavarle y coserle la ropa. Ni tiene que molestarse por la paga: me va a alcanzar con su protección y su mirada. “Todo eso iba a decirle a Artigas, pero se me empezó a desbordar la leche y me chorreaba por el cuerpo y por las manos. Y me acordé de usted, chubo, que estaba aquí adentro de la ciudad. ¡En mala hora te parí! Cuando encuentro un hombre de verdad y estoy a punto de cambiar mi vida usted me viene a arruinar la fiesta. ¿Y qué ganó? Ahora nos vamos a morir los dos acá adentro... de soledad nos vamos a morir, de tristeza y después de hambre... que si no llegan más barcos no va a haber ni tasajo para comer. Y si yo no como usted no mama ¡Se lo aviso! ¿Qué voy a hacer con usted, cuando se acabe lo que dejaron los amos? ¡Ojalá me lo mate un cañonazo! Así se me termina la mala suerte que usted me trae. Y que yo me quede sola de verdad. Menos trabajo. ¿Para qué lo quiero? Para que me ande vaciando todo el día el cuerpo? ¿Para que me estropee el momento en que iba a cambiar de vida? Pasar a ser criada... ¡del coronel! Con las pocas ocasiones que tiene su madre y por su culpa se le pierde esta. ¿Se da cuenta? Iba a quedarme al cuidado de un hombre bonito y valiente.

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Hadas de cuento

Texto de Tania Ruíz (o sea yo, jejjeje)

Dos mujeres, solo una habla o puede ser solo una mujer y se dirige al público. Está en la calle, es una mujer de clase baja, muy baja. Está pasada de peso y se ve cansada. 


Estoy haciendo fila desde hace dos horas para ver al hada. Me enteré  por los vecinos que el Poncho la encontró en la rama de un árbol, pero creyó que era un animal y mire, le arrancó una patita y la mató. ¡Qué bruto! Vine anoche, pero estaba todo cerrado y oscuro, ya no pude entrar. No conozco muy bien a la Domitila, la mamá del Poncho,  tiene poco viviendo en el barrio, así que no me animé a tocar para que me dejaran ver al ser de luz.
Imagínese que emoción, no pude dormir de la sensación tan bonita que tuve, sentía como mariposas revoloteando por todo mi cuerpo. Me pasé toda la noche dando vueltas en el catre. Es una señal, me dije, una señal de que todo se va a solucionar, porque yo estuve rezando para recibir una guía, es que agarraron a José, mi hijo, y me lo encerraron. Por eso estoy tan ilusionada, yo creo que esa hada es la respuesta a mis problemas, lástima que la hayan matado.
Mire no es la primera hada que se aparece por aquí, ya habían visto a otras, pero no las podían atrapar.
Por fin Poncho agarró una, la noticia se regó como pólvora, a la mañana siguiente ya estaban las colas de gente, todos los de la colonia vieron el hada, sólo falto  yo; ahora vienen de otros lados para  presenciar el milagro, es que estas señales son las que nos impulsan a seguir viviendo en estos tiempos tan difíciles. Dice mi comadre que cuando vio al hada, aunque sólo fue un ratito, sintió que su corazón se llenaba de ganas de vivir.  
Yo necesito fuerza para sacar a mi hijo de la cárcel, no es malo, ya sé que todas las mamás dicen eso, pero en mi caso es verdad José no se mete con los malandrines del barrio, es buen hijo, desde chiquito era muy considerado y listo; cuando llegaba mi marido tomado, José agarraba a sus hermanos y se los llevaba a la calle. Él solito cuidaba a los cuatro escuincles, así yo podía atender a mi señor porque la borrachera siempre lo volvía loco, golpeaba todo lo que se le ponía enfrente, pero a mí no me pegaba muy fuerte.
El José cuidaba a los niños y se quedaban afuera de la casa hasta que yo les abría la puerta, a veces les daban las dos de la mañana en la calle, pero mire, el niño no se dormía, velaba el sueño de sus hermanitos, las pobres criaturas se acomodaban encima de unos cartones que teníamos ahí preparados y dormían a pierna suelta.
El problema es que mi muchacho ya cumplió los dieciocho años, si fuera más chico lo saco fácil del Tutelar, pero ahora lo mandaron a la grande, y no lo quieren dejar salir, la cosa está fea, ¿usted cree? Lo acusan de andar con los narcos  poderosos. No, ¿pos cómo? José ni de chiste que los conoce, en el barrio hay puros tipos sin importancia, de esos que venden la motita para que uno esté contento, pero los meros grandes no se paran por ahí. ¿Para qué? Esos viven en sus ranchotes, con un montón de dinero y trepados en sus camionetotas. A los repartidores de la cuadra les va mal, apenas si ganan y son los que se exponen a que los atrapen, porque la policía bien que sabe sus movidas, pos si son los primeros en comprar la yerbita.
Hace quince días agarraron a casi todos los repartidores, pero sólo a los que trabajan para la Hermandad a los otros ni los tocaron. De pura mala suerte mi hijo andaba en la calle y se lo llevaron en el montón. ¡Viera qué susto pasé cuándo el muchacho no llegaba! Ya luego me avisaron que lo habían trepado a la patrulla.
A ver si ya nos toca entrar, el sol está fuerte, mire me traje mi refresco, ¿quiere? También tengo un lonche porque cuando vi la fila dije: eso va para largo. Me vine preparada. Lo bueno es que mis hijos están en clases, van a la escuela en la tarde. Los tres más chicos porque el de 16 ya trabaja, terminó la secundaria y ahora está en la fábrica, tiene turno doble apenas así le va bien, y con eso de que ya va a ser papá; embarazó a la novia. ¡Ay estas chamacas! No se respetan, la niña tiene catorce años ¿usted cree? Y ya con un niño en camino. Viven en mi casa, ella también quería venir pero está delicada, tiene que quedarse acostada todo el día,  vi la fila y le dije que mejor yo le llevo una foto. ¡Pero cuestan veinte pesos! Es lo único que traigo en la bolsa, mejor compro un litro de leche y algo para cenar. Pobrecita se va a quedar con las ganas, mañana será otro día, ya después vendrá ella, cuando se alivie.
Yo nunca he visto un hada, ni un fantasma, ni nada parecido. Bueno, la semana pasada vi una lucecita que se movía, mi nuera creía que era una luciérnaga pero ya no se ven en la ciudad. Además el brillo que vi era diferente y se movía muy rápido, no como nosotros que parece que ni avanzamos oiga. La fila casi no se mueve, ¡qué envidia me da con las personas que ya entraron! Me hubiera formado temprano pero tenía  que ir a la penal, no me han dejado ver al muchacho ¿usted cree? Hoy tampoco pude verlo y como ni licenciado tengo pos ni quejarme puedo. Nadie me informa nada, me dejan ahí horas, esperando. No me han dicho de su fianza, nomás me traen vuelta y vuelta llevando un montón de papeles que luego no sirven.
En la penal nos tratan rete mal, viera, la esculcan a una por todos lados, sin ningún respeto y, como nos ven jodidos, más se aprovechan: yo traía todo el dinero que gané en la semana, trescientos pesos para dárselos a José. Me los quitó la guardia que me esculcó. Ni cómo quejarse. Me tuve que regresar caminando porque a mí no me gusta pedir.  Menos mal que en la casa tenía estos veinte pesos.
Pobre de mi hijo, sin dinero allá dentro, quién sabe las cosas que le han de hacer, ni me lo quiero imaginar. Y mi hijo está guapo, sólo espero que no sufra mucho cuando lo agarren. Lo bueno es que a todo se acostumbra uno, menos a no comer, cuando mi marido me obligaba a hacerlo así, por atrás, yo sufría mucho. Después me acostumbré y ya no sentí nada. Pero una es mujer  y sabe de esas cosas. Espero que no me lo hagan maricón, mi hijo es bien machito, ojala que no cambie con esa experiencia.
También para eso quiero ver al hada, yo creo que esos seres aunque estén muertos, pueden hacer milagros. Le voy a pedir que me cuide a mi hijo, mire traje una cadenita con su cruz, cuando vea al hada voy a hacer que se me caiga la cadena al formol, así queda llena de la energía mágica y yo creo que le puede servir de talismán protector a mi hijo. Ya sé que el padre Gabriel dice que no nos dejemos engañar con los falsos profetas, pero esto es obra de Dios, ¿de quién más?
Mire cuánta gente está aquí, yo le aseguro que hay muchos que creen en Dios y  también en estos seres de otras dimensiones. Oiga, acabo de darme cuenta que en los barrios de los ricos nunca pasan milagros, al menos que yo sepa. Si Dios nos ampara,  no tenemos dinero pero nos manda mensajes para que confiemos en él. Hace unos meses apareció una mancha en una pared, ¿no se enteró? igualita a la cara de Jesús con corona de espinas y todo,  dijeron que era curativa y que a varios enfermos les hizo el milagrito de aliviarlos. Yo quise ir pero no tuve dinero. No fue en la ciudad, fue por allá en la Sierra, en un pueblito de esos abandonados por todos, menos por Dios.
Lo que no sé es porqué el hada se le apareció al Poncho, es un tipo de la fregada. A él también lo agarró la policía, pero lo soltaron al día siguiente. Dicen que no había cargos en su contra. Pos tampoco debe de haber cargos en contra de mi hijo. Quiero averiguar cómo le hizo para salir. Mire intenté preguntarle por José el día que salió,  yo quería saber cómo estaba mi hijo, pero el Poncho no me quiso ni recibir y yo casi no hablo con su mamá. Llegaron hace como dos meses al barrio, reciben muchas visitas de tipos que dan miedo.
Usted no es de aquí y puede pensar que la colonia está muy fea, yo la veo medio asustada, se nota que usted no está tan jodida, por sus zapatos y su ropa, los de aquí no se visten así. Aunque rica tampoco es ¿verdad? No trae carro, la vi bajándose del camión, además si vino a este barrio, sola, es porque necesita un milagro ¿de amor? Sí, se le nota, usted ha de tener problemas por un hombre. Yo sé de eso. Ya le recordé algo feo ¿verdad? No se preocupe, sea lo que sea el hada la va a ayudar. Tenga fe, ya ve que dicen que la fe mueve montañas.
Y por el barrio no se preocupe no comemos gente, aunque tengamos mala fama, al contrario nos cuidamos y somos como una familia. Bueno, a los extraños sí les puede ir mal, pero sólo en la noche; es por protección de la colonia, los chavos tienen que cuidar el territorio para que no vengan aquí a hacer sus maldades las otras pandillas.   
Desde que llegó el Poncho aumentaron las peleas, por los malandrines que vienen a visitarlo. Son tipos locos que andan con la pistola de fuera, a mí no me gusta hablar mal de la gente ni juzgar sin conocer, yo sólo digo que las compañías del Poncho no son buenas y el que anda con lobos…
Algo bueno debe de tener el tipo, porque el hada ya le está haciendo milagros, primero el milagro de aparecérsele y ahora el milagro de hacerlo rico. ¡Con lo bien que me caerían a mí tres pesos por persona! Saque cuentas, aquí formados estamos como cien: trescientos pesos sin salir de casa, ¡yo los gano en una semana! Y ya han entrado como mil personas. Pero son considerados, podrían cobrar más y aprovecharse, tres pesos, es justo para todos.
¡Mire! Ahora hasta famoso se va a hacer, ya llegaron los reporteros. Claro, pos todos querrán saber la noticia del hada. ¿Me veo bien? Ojala que nos entrevisten para salir en la tele. Yo nunca he salido en la tele y eso que aquí vienen seguido los de las noticias: cuando hay muertitos o durante los operativos de la policía siempre llegan las cámaras. Pero  yo tengo mala suerte, la última vez, cuando atraparon a mi hijo, yo quería salir y quejarme de la injusticia de la justicia por llevarse a los pobres inocentes y tratarlos como culpables. Por más que grité y grité el reportero no me hizo caso, nomás entrevistó a los que hablaban bonito del gobierno. Los descontentos éramos muchos pero no salimos en la tele. Yo no sé cómo le hacen pero tampoco se oían nuestros gritos de queja.
¡Salude a la cámara! ¡Qué emoción! ¡Ahora sí se me cumplió el deseo! Es por la presencia del hada, ¿no cree? Ya me está cumpliendo deseos; siempre quise ser actriz y actuar en las telenovelas pero con estos pelos de estropajo y este cuerpo de tambo de agua no se puede salir en la tele. No, ahí quieren puras flacas, las gordas no cabemos.
Las gordas no cabemos en ningún lado, usted de eso no sabe porque está en los huesos pero yo… mi marido me  dejó dizque por gorda, yo creo que se cansó de trabajar y mantener a los chamacos, ni sé si todavía está vivo. Se desapareció hace como cinco años y no volví a saber de él. Así es la vida.  
¿Usted cree que si le pido al hada el milagrito, me haga flaca? Engordo de la nada, casi ni como, puro refresco y bolillo que es lo más barato. Y los frijoles que, gracias a Dios, nunca faltan. En la cárcel sí comen rete mal, eso cuentan, que si tienes dinero comes, si no tienes pura basura te toca.
Oiga, con usted aquí, se me pasó el tiempo volando, ya vamos a llegar, diez personas más y nos toca entrar, mire la voy a dejar pasar a usted primero, así yo quedo de última para poder hablar sin prisas con el Poncho, por lo de mi hijo. A ver si él me puede ayudar a que salga el muchacho. Es que estoy desesperada ya no sé qué hacer. Pero usted me espera afuera y yo la acompaño a tomar el camión, nomás por seguridad para que no le vayan a decir nada los hombres calenturientos.
¡Esos son los malandrines que le digo! Voltee despacito, con mucho disimulo, y no se les quede viendo o son capaces de matarla. Mírelos, con sus caras de perros rabiosos dispuestos a morder a las personas. ¿Por qué se hará mala la gente? No tienen temor de Dios ¿Ya se fijó en el bulto debajo de la camisa? Son las pistolas.
No, no se vaya, si no pasa nada, ahorita se van y ya nos va a tocar entrar. Tanto rato que hemos hecho fila ¿cómo se va a ir ahora que está a punto de ver el hada? Mire yo soy del barrio, quédese conmigo y no le pasa nada, ya le dije que yo la acompaño a tomar el camión. Aquí es tranquilo, de veras. Mire hay que sentarnos  en la banqueta donde hay sombra, para descansar un rato. Ya tengo los pies hinchados, caminé mucho.
Oiga, se oye mucho relajo allá adentro.
Sólo falta que a esos cabrones se les ocurra llevarse al hada y no nos dejen verla. Cuídeme el lugar, voy a acercarme a ver si escucho… ¡mire! Ya se abrió la puerta… ¡ay Diosito! ¡Córrale doña, o nos chingan!... ¡Agáchese!... ¡Ay Señor!... ¡Ay mi Dios!...
¡Qué luminoso se puso todo! Es por la presencia del hada ¿Huele eso? Parece que estamos en un jardín con muchas flores. Tanta luz me encandila, ya no puedo verla. Déme la mano para saber dónde está… ¡Mire! ¿Ya las vio? Son muchas ¡Qué lindas! Como foquitos de colores pero con alas. ¡Qué rápido se mueven!  Déme la mano, no sea tímida. Como que oigo su voz pero muy lejana. No se vaya, quédese un rato más. Cuánta tranquilidad. Me hacía mucha ilusión ver un hada y ahora hay tantas.
Váyase si quiere, yo me voy a quedar aquí, rodeada de tanta paz. ¿Había visto algo tan bonito? Yo no.
                                                                                           FIN

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