Obra de teatro para dos mujeres y un hombre parte 4

La Lámpara de José Ruíz Mercado

La primera parte de la obra esta aquí: Obra de teatro para dos mujeres y un hombre parte 1
Segunda parte: Obra de teatro para dos mujeres y un hombre parte 2
Tercera parte: Obra de teatro para dos mujeres y un hombre parte 3

Obra de teatro para dos mujeres y un hombre parte 4

MARIO: Lola, mi dulce Lola.
DOLORES: ven, retira las sillas
MARIO: ¿dónde las...?
DOLORES: retíralas, simplemente retíralas
MARIO: de este lado, aquí, como espectadores
DOLORES: Testigos en silencio. Dos sillas, una lámpara
MARIO: Silenciosas. no hablen. No digan, solo observen.
DOLOERS: deja ya de jugar y bésame. Aquí, en el cuello (timbre) volvieron a tocar
MARIO: Iré a ver (Mario se adelanta a la puerta. la abre molesto. una luz desde el piso alarga la figura de Blanca. Sencilla, elegante, sonriente, en la mano izquierda sostiene una lámpara de pilas. Blanca , marmórea, alta y sensual. Mario no se mueve. No pregunta y palidece)
BLANCA: en verdad no quería interrumpir. Disculpen ustedes la molestia. Tenía que ser esta noche.
DOLORES: ¿quién es?
BLANCA: buenas noches, señora
DOLORES: ¿usted timbró?
BLANCA: no vi el timbre
MARIO: ¿Qué se le ofrece?
BLANCA: disculpe, ¿me da permiso de pasar?
DOLORES. desde este sitio no le alcanzo a ver la cara.
MARIO: ¿quién es usted?
DOLORES. no le veo la cara
BLANCA. no le culpo, señora. Su casa luce oscura (se ilumina la cara con la lámpara de pilas) ¿ahora sí, señora? es agradable la habitación. Un acomodo perfecto. Como un aparador de buenas costumbres. Quizá por eso no resulta acogedor. Falta música. Toda casa debiera tenerla. Señora, Dolores, nadie debiera prohibir la felicidad. Un espíritu de prohibición contagia al mundo. Pero vamos, Mario, cierra ya la puerta. Han de disculparme. Cierra la puerta. Así está mejor. Yo te guiaré hacia tu mujer con esta mi lámpara. 
DOLORES: Mario! ¿quién es ella? ¿por qué no replicas a sus mandatos?
MARIO: bueno, la puerta ya no tiene por qué estar abierta. Además yo...
BLANCA: no he ordenado, Dolores, he sugerido. El mandato está en el tono y yo no he utilizado ese tono.
DOLORES: la conoces, es tu amiga. Una amiga tuya, la cual no conozco. Y claro, ¿cómo voy a conocerla?
BLANCA: No se atormente con falsas suposiciones. No soy "su amiga". No soy eso por usted propuesto. Además, Dolores, ¿por qué tanto pendiente ahora?
MARIO: sabe nuestros nombres.
DOLORES. ¿cómo se atreve a decir eso? ¿tan siquiera a mencionarlo? ¿quién es usted? 'cómo se llama?
BLANCA: el conocer un nombre no significa conocer una persona. Valúas en poco la condición humana. Nadie conoce las otras partes del otro. Si acaso las suyas propias. Ah, Dolores, ¿cuántas veces te has preguntado, por qué hice esto? ¿por qué actúe en esa forma? cuando se conoce realmente se desconoce aún más
MARIO: ¿qué la induce a halar así?
DOLORES: ¿por qué habla tanto?
BLANCA: será porque he existido en demasiadas partes
MARIO: se ve usted demasiado joven para dirigirse de esa manera. 
BLANCA: no me han entendido
DOLORES: será porque no sabemos quién es usted
MARIO: ¿como se llama?
BLANCA: los convencionalismos de nuevo
DOLORES: ¡déjese de retóricas!
MARIO: ¿qué busca?
BLANCA: son impacientes
DOLORES: y a usted le encanta hacerse la misteriosa.
MARIO: vamos aclarando esto. Nadie le dio permiso de entrar.
DOLORES: es verdad
BLANCA: Pero ya estoy. Usted cerró
DOLORES: por eso no hay ningún problema. La puerta no tiene llave. Por aquí... (al abrir la puerta se escucha una carcajada. Luz intensa. Música de percusiones, risas, ritos. La gran fiesta) No veo, Mario ¡estoy ciega!
MARIO: Lola (intenta ir hacia ella. Blanca se interpone. Afuera la fiesta es música) ¡Retírese!
BLANCA: con calma, Mario.  Una música de percusiones no es para transforma el ritmo cardiaco. Cierra la puerta, Lola. El carnaval ¿lo ves? una música festiva te ha enceguecido. La alegría de la buena gente.
DOLORES: allá fuera... ¿qué está sucediendo allá fuera?
MARIO: no lo sé. 

Continuará....

Obra de teatro para dos mujeres y un hombre parte 3

La lámpara de José Ruíz Mercado.

La primera parte está aquí
La segunda parte está acá

Obra de teatro para dos mujeres y un hombre parte 3

MARIO: una tormenta
DOLORES: ¿qué, no me escuchas? ¡ciérrala!
MARIO: no te escuchaba. Disculpa. Pareciera un diluvio cerca. Vamos Lola, sentémonos junto a la lámpara.
DOLORES: el único lugar donde hay luz. La casa se convierte en este cuarto. Sin embargo tenemos más cuartos. En ellos tenemos luz, pero aquí estamos, en la sala de la casa junto a esta lámpara. ¿Estás cansado Mario? te ves bien aquí, sentado. Me gusta tomarte por los hombros. Sentir tu fuerza. Escucharte hablar. El único lugar con luz. El único. ¿qué compraste?
MARIO: salchichas, una botella para brindar
DOLORES: ¿para brindar? ¿cuál será el motivo?
MARIO: por nosotros
DOLORES ¿así nada más?
MARIO: así nada más.
DOLORES; hoy no es ningún día especial
MARIO: ¿por qué no? un día puede ser cualquier día. Hoy es un día de salchichas y una botella para brindar. Permíteme mostrarte lo que compré. Pepinos, aceitunas, la botella, queso, salchichas... ¿sabes con quién me encontré? con la señora Irene. Siempre quejándose de los precios, pero compre y compre.
DOLORES; si antes se quejaba.
MARIO: imagínatela ahora
DOLORES: tengo días de no verla. La última vez decía amargamente: ¿cómo es posible que los obreros continúen pidiendo aumento? trabajar es lo que deberían hacer.
MARIO: la imitas bien
DOLORES: pero la realidad es superior a la ficción
MARIO: mientras no nos quiten el sentido del humor.
(se escucha el timbre. Voltean a verse. No se mueven. De nuevo el timbre insistente)
DOLORES: de nuevo el timbre.
MARIO: ¿abro?
DOLORES: no, espera, si es alguie... (timbre) sí fue alguien.
MARIO; Entonces..
DOLORES: Mario
MARIO: Lola, querida Lola
DOLORES: ¿por qué tenemos miedo?
MARIO: No lo sé
DOLORES. Es un miedo inexplicable. (De nuevo el timbre) Iré. 
MARIO: timbran, tenemos miedo a abrir y no sabemos por qué.
DOLORES. será mejor cerciorarse.
MARIO: de qué?
DOLORES: de quien toca. De seguro no es ningún abonero.
MARIO: ¿todavía se usan? (de nuevo el timbre)
DOLORES: iré yo
MARIO: de acuerdo
DOLORES: pero déjame ir, ya no me sigas abrazando.
MARIO; disculpa, no me... (el timbre) ese timbre (Dolores camina lento hacia la puerta. Se escucha el timbre) Deben de tener mucha prisa. Yo ya me hubiera ido. (Ambos ríen nerviosos. Al mismo tiempo que se vuelve a escuchar el timbre, ella abre. Entra un aire fuerte. Nadie a la puerta)
DOLORES: Mario
MARIO: ¿quién es?
DOLORES: ven
MARIO: ¿Quien es?
DOLORES: tengo frío.
MARIO: ¿quién es, qué te pasa?
DOLORES: Nadie
MARIO: ¿qué te pasa?
DOLORES: nada, prende las luces
MARIO: no funcionan, solo tenemos la lámpara
DOLORES, ¡no la dejes apagar!
MARIO: pero..
DOLORES: no lo permitas
MARIO: cierra la puerta
DOLORES: no puedo, ven
MARIO: ¡ciérrala! (ella llora) con calma, mi amor. Nadie está a la puerta. Algún bromista de mal gusto. El aire. Fue todo. Ven, vamos a sentarnos.
DOLORES: no me dejes sola. Tengo miedo
MARIO: nadie está solo
DOLORES: lo dices para contradecirme
MARIO: ¿y si así fuera?
DOLORES: No lo niegas
MARIO: No puedo negar lo por ti afirmado. Estamos juntos. Así no podemos estar solos. Nos contradecimos. Es una prueba.
DOLORES: Mario, hagamos el amor, aquí, junto a la lámpara.


Obra de teatro para dos mujeres y un hombre parte 2

La lámpara de José Ruíz Mercado.

La primera parte esta aquí

Obra de teatro para dos mujeres y un hombre parte 1

Obra de teatro para dos mujeres y un hombre parte 2

DOLORES: un carro europeo. Pequeño, pero cómodo. Incluso saca a pasear al perro en él. Igual al anuncio de la televisión. Yo quisiera una así.
MARIO: en unos meses, quizá...
DOLORES: si tuviera uno igual...
MARIO: bueno, pero, ¿de qué color es?
DOLORES: rojo. Si tuviera uno igual, ya no tendría necesidad de subirme a esos incómodos transportes llenos de mal olor, apreturas y malas caras. Tanto tiempo con ganas de uno. Iría al mercado sin necesidad de cargar con las bolsas. Llevaría a los niños a muchas partes. No que así. Ellos necesitan salir. Y cuando mi madre viniera a visitarnos, la llevaría a muchas partes. Ella viene a descansar. No a continuar con las labores domésticas. Ella no tiene por qué esperar a que quiera  su amado yerno sacarla a pasear. Porque ella sí te quiere. 
MARIO: en unos meses más tendremos disponible algo de dinero. Entonces ya podremos pensar en ello.
DOLORES: un carro para pasear a mis hijo, a mi mamá. No me gusta esperar el camión. Es muy pesado.
MARIO: en unos meses más tendrás tu carro, Lola.
DOLORES: Mi amor, ¿te traigo una silla?
MARIO: gracias, así estoy bien.
DOLORES: pero no me siento a gusto. Yo aquí, cómoda y tú parado. 
MARIO: No te preocupes
DOLORES: eso lo dices para hacerme sentir mal.
MARIO: yo por ella. Mejor aun. Me siento aquí. A un lado tuyo. 
DOLORES. ¿en el piso?
MARIO: aquí, junto a la tersura de tus piernas.
DOLORES: ¿te burlas de mis várices?
MARIO: ¿a cualquier arroyo le llamas río?
DOLORES ¡voy por la silla (enojada se levanta. entra a uno de los cuartos, timbran, Mario se levanta. Al abrir la puerta de la calle entra una luz fuerte, aire. Un viento ensordecedor. Cae un rayo cerca. Mario cierra la puerta. Dolores regresa asustada) ¿Donde vas?
MARIO: tocaron la puerta.
DOLORES: yo no escuché el timbre.
MARIO: Pero timbraron.
DOLORES: solo escuché un rayo. Cayó cerca y ese viento.
MARIO: solo timbraron, pero no había nadie afuera.
DOLORES: solo fue el rayo, el aire. Como si alguien se hubiera enojado al no encontrar lo buscado.
MARIO: el timbre unicamente.
DOLORES: el rayo, el aire. Tengo miedo, Mario.
MaARIO: algún bromista tocó el timbre.
DOLORES: las otras luces ¿por qué no funcionan las otras luces de la sala?
MARIO: hubo un corto
SDOLORES: ¿y no puedes arreglarlo?
MARIO: mañana reviso la instalación
DOLORES. ¿por qué sí tenemos luz en los demás cuartos?
 MARIO: un falso contacto. Por la mañana, al salir, me enteré del problema. No pude arreglarlo de inmediato. Se me hacía tarde. 
DOLORES¿y los niños?
MARIO: jugando
DOLORES. en la mañana
MARIO: dormían
DOLORES: ¿y si esto se hubiera incendiado?
MARIO: pero no fue así
DOLORES: si les hubiera sucedido algo.
MARIO: Vamos, no ha pasado
DOLORES: voy por la silla.
MARIO: de acuerdo. Los cigarros se consumieron solos
DOLORES: aquí está. ¿No te vas a sentar?
MAIRO: SÍ
DOLORES: ¿entonces?
MARIO: Ah, Lola.
DOLORES: No me abraces y siéntate. 
MARIO: ¿escuchaste?
DOLORES: sí
MARIO: deja ir (la luz, el aire) ¡qué extraño! ¿ves? nadie.
DOLORES: ¡cierra la puerta que siento frió.
MARIO: así se siente el fin de quincena. 
CDOLORES: ¡cierra esa puerta!
MARIO: posiblemente llueva
DOLORES: tengo frío.
MARIO: de seguro va a llover
DOLORES: ciérrala.