Obra de teatro para tres hombres y una mujer

Esta obra de teatro es para tres hombres y una mujer, pero también se puede hacer con dos actores y una actriz. El autor es Marcelo Romero Hernández y si quieres montar este guión de manera profesional te puedes poner en contacto con él para que te de las autorizaciones correspondientes y hablen sobre el pago de derechos de autor. Los datos de contacto de Marcelo Romero Hernández son:  página de Facebook  o a través de su correo. (dale click a los enlaces y ponte en contacto)

Obra de teatro para tres hombres y una mujer



LA NOCHE NEGRA”








Marcelo Romero Hernández








2007


























PERSONAJES:


LUIS, joven de 18 años. Rebelde y de condición humilde.
MARÍA LUISA, hermana de Luis; 14 años
CIEGO, en realidad es un enviado de Dios.
VAGABUNDO, hombre de aspecto frívolo y brusco.


ESCENOGRAFÍA
Un callejón oscuro, donde se pueden observar botes con basura tirada, papeles, restos de comida, etcétera. En este callejón se encuentran los desechos de toda la ciudad. Es como un lugar olvidado por la gente y el tiempo. El reflejo de la sociedad que ha olvidado su humanidad se ve claramente en este espacio intemporal.


ÉPOCA: Año de 1986. Noche.







Al abrirse el telón, vemos a Luis y María Luisa, entrar por el extremo derecho del escenario; se notan cansados y hambrientos, también muy preocupados. Luis tiene una mano sobre su mejilla, quejándose de vez en cuando. Ellos observan el lugar a donde sus pasos los han llevado. Luis se sienta en el piso.






ACTO I
ESCENA I
Luis y María Luisa


LUIS: No manches Mary, el golpe que me dio el jefe todavía me duele (se acaricia la mejilla con expresión de dolor.)
MARIA LUISA: (Se acerca a él y lo acaricia) Luis, que mal plan que nos hayan corrido de la casa. (Silencio corto; ella se agarra el estómago) Y tengo mucha hambre.
LUIS: (Cabizbajo) ¿Qué vamos a hacer? (Silencio corto)
MARÍA LUISA: (Un poco asustada por el lugar en donde se encuentran) Vámonos de aquí Luis, no me gusta este lugar. Regresemos a la casa a lo mejor ya se les pasó el coraje.


ESCENA II
Dichos y Vagabundo.

De entre las sombras, un montón de basura empieza a moverse, se escucha como van cayendo latas y desperdicios al suelo. Luis y María Luisa retroceden al ver aparecer de entre los restos a un hombre, es un vagabundo que estaba dormido entre la basura, se cubre con periódicos y alguna manta vieja, sucia y carcomida. Se levanta lentamente. Observa a los muchachos que están casi petrificados. El Vagabundo enciende un cigarrillo que saca de entre los andrajos que lleva por ropas. Fuma. Pausa larga. Le ofrece el cigarrillo a Luis.

VAGABUNDO: ¿Fumas, muchacho?
LUIS: (Temeroso) ¿Quién es usted?
VAGABUNDO: Soy alguien que quiere ayudarte, te estoy ofreciendo el cigarro para que te calientes un poco. (Se lo vuelve a ofrecer.)
LUIS: ¿No tiene nada, verdad?
VAGABUNDO: ¿Qué pasó, muchacho? Me ofendes, soy vagabundo pero no le hago a eso.

Luis se acerca cauteloso al Vagabundo, le quita el cigarrillo rápidamente. Vuelve a ver al Vagabundo mientras da una fumada.

VAGABUNDO: ¡Eso! Ya ves como te calienta. (Luis se lo ofrece para devolvérselo.) No gracias, quédatelo, te hace más falta, yo puedo encontrarme otros. (Empieza a buscar algo entre la basura.)
MARÍA LUISA: ¿Quién es usted? ¿Cómo se llama?
VAGABUNDO: Mi nombre no tiene importancia, he tenido muchos, pero siempre son repugnantes (Desconcierto de los chicos.) Pero el tuyo es muy bello, ¿verdad…María Luisa? (Ella queda asustada al saber el que el Vagabundo sabe su nombre.)
LUIS: (Enfrentándolo) ¿Cómo sabes el nombre de mi hermana?
VAGABUNDO: También me sé el tuyo… Luis. Yo sé tantas cosas de ustedes, toda su vida, por eso estoy aquí.
LUIS: ¡No es cierto, tú no nos conoce y será mejor que te largues!
VAGABUNDO: ¿Que me largue? ¿Y a dónde? Acaso no ves que al igual que ustedes, yo tampoco tengo un hogar al cual llegar.
LUIS: ¡Nosotros sí tenemos casa a donde regresar!
VAGABUNDO: (Sonriendo burlón.) ¿Hablas de esa casa, que parece una pocilga, con tu padre alcohólico, sin tu madre, en la que solo sufren y de la que quisieran separarse si tuvieran la oportunidad? (Sarcástico) ¡Vaya! En verdad los envidio. (Los muchachos agachan la cabeza. Pausa.) No se preocupen, hay cosas peores. A mí también me expulsaron hace años -parece que hace siglos- de mi propia casa, y nunca se me ha permitido regresar, he andado por la tierra desde entonces, caminando, viendo al mundo pasar, pero me las arreglé y aquí estoy. (Continúa buscando en la basura)
MARÍA LUISA: ¿Y vive usted aquí, en este callejón?
VAGABUNDO: Vivo en todos lados y en ninguno. Así es la vida de un vagabundo, caminar solo por el mundo sin más compañía que su propia hambre y desventura, sin más entretenimiento que el propio caminar. (Encuentra un gran papel en blanco de la basura, limpio y sin mancha.) ¡Perfecto, aquí está! (Se dirige a los muchachos enseñándoles el papel.)
LUIS: ¿Qué es eso?
VAGABUNDO: La respuesta a todos sus problemas. (Ellos no comprenden. A Luis.) Dime, Luis: ¿crees en milagros?
LUIS: ¡Por su supuesto que no! No creo en milagros, ni en iglesias, ni en almas… ¡ni en Dios!
VAGABUNDO: (Sonriendo satisfecho.) Perfecto, eso facilita mi trabajo. Lo único que tienes que hacer en firmar este papel, y cuando lo hagas, todo lo que tú y yo acordemos se te concederá. Y ya que no crees en los milagros, considéralo como un acto de magia. (Sonríe)
LUIS: ¿De qué estás hablando? Chale, no digas babosadas.
VAGABUNDO. Nada de eso. Firma esto. Entrégame tu alma y a cambio recibirás todo lo que quieras.
LUIS: Tú no eres mas que un pobre vagabundo loco, orate. Lárgate de aquí.
VAGABUNDO: (Firme) Mide bien tus palabras, Luis. Mírame bien… ¿te parezco acaso un simple e infeliz pordiosero? (Luis lo observa, titubea, no sabe qué decir) ¿Lo ves?, ahora dejémonos de tanta plática y hablemos seriamente de negocios. Te repito mi oferta: tu alma a cambio de lo que quieras, tu hambre y tu sed serán saciadas, tu dolor y sufrimiento serán consolados, podrás tener el hogar que siempre has querido, lleno de lujos y bellezas, de felicidad y ternura, de agradables momentos, tan inolvidables que nunca querrás separarte de ellos. Todo tuyo con sólo una firma. (Le acerca el papel)
LUIS: (Toma el papel, lo observa. Al Vagabundo) ¿Sólo una firma?
VAGABUNDO: Si. Un hogar lleno de infinitas comodidades, con padres amorosos, y una vida llena de placeres sin fin, sin que nadie te esté ordenando cómo llevar tus acciones y tu existencia y sin que nadie te corrija tus yerros. Sólo una firma por la felicidad eterna.
LUIS: Todo lo que dices, es todo lo que siempre he querido tener.
VAGABUNDO: Y lo tendrás, todo cuanto te he dicho y aún más. Incluso lo que creías que nunca te haría falta, será tuyo con el simple acto de desearlo.
LUIS: (Mirando fijamente el papel) ¿Tienes un lapicero?
VAGABUNDO: No, no puedes firmar esto con tinta, la tinta se desvanece, es efímera, tiene que ser que algo que perdure los tiempos y las mentes de los humanos, debes firmar con algo que evoque tu misma esencia vital, deebes formar con tu sangre.
LUIS: ¿Sangre?
VAGABUNDO: Si, la sangre no puede negar a su dueño, es la esencia de toda vida, la sangre es lo más sagrado con lo que se puede hacer convenios. ¡Cuántos hombres murieron y derramaron su sangre para salvar el honor de su doncella, que muchas veces los traicionó! ¡Muchos murieron por su orgullo! Su sangre, fue su expiación. Y precisamente tengo aquí un cuchillo, (de entre sus ropajes saca un cuchillo pequeño) acércame tu mano (toma la mano de Luis, y da un pinchazo en su mano, deja caer unas gotas de sangre en el papel) Ahora, mientras está fresca… dame tu pulgar… (coloca la huella del dedo de Luis sobre la sangre derramada en el papel).

Una vez hecha esta acción, Luis palidece como si una parte de él estuviera alejándose; deja caer el papel. Música. El Vagabundo sonríe satisfecho. María Luisa retrocede asustada y casi llorando, negando con la cabeza el proceder de su hermano.

MARÍA LUISA: Luis, ¿estás bien?

Luis mira a su hermana, trata de decir algo, pero le es imposible, empieza a llorar, ella lo abraza. El Vagabundo desperece entre las sombras y la basura. Telón rápido.


ACTO II


Sala lujosamente amueblada, cuadros finos, un puerta que da a la derecha que comunica a otra habitaciones, otra a la izquierda que da hacia la calle; en primer término y a la izquierda se encuentra en pequeño escritorio, una silla y una pequeña lámpara, también papel y bolígrafos; un gran ventanal con grandes cortinas verdes al fondo del foro; el juego de sala se encuentra a la derecha en segundo término. Los pequeños detalles de escenografía para ésta escena, se deja a consideración del director, actores o escenógrafo. Al abrirse el telón, vemos a María Luisa totalmente cambiada, tanto de aspecto como de ropa, han pasado los años, ahora ella tiene 20 años y viste ropa llamativa, fina, de acuerdo a su edad, está sentada en la silla frente al escritorio, escribe una carta. Momentos después aparece por la izquierda Luis, también cambiado de aspecto y ropa. Los pesares de ambos personajes parecen haber desaparecido hace mucho tiempo.



ESCENA I
Luis y María Luisa

LUIS: (Entrando) Aquí me tienes, ¿qué es lo que tenías que decirme que era tan urgente?
MARÍA LUISA: Luis, hermanito. (Corre a abrazarlo)
LUIS: (Apartándola lentamente) En serio, tengo que irme. ¿Qué quieres?
MARÍA LUISA: Luis, ¿eres feliz?
LUIS: Vamos, Luisa, no tengo tiempo para esto…
MARÍA LUISA: Respóndeme, ¿eres acaso feliz?
LUIS: Mira, en realidad…
MARÍA LUISA: (Insistente) Dime.
LUIS: Sí, hermana, soy feliz. ¿Quién no lo sería teniendo todo lo que tú y yo tenemos? Una gran casa, buenas personas que cuidan de nosotros y que nos dan dinero a manos llenas, lujos, comodidades… Sí soy feliz, soy inmensamente feliz. (María luisa se desilusiona) Y si eso era todo lo que querías decirme, me voy, tengo una cita.
MARÍA LUISA: No, espera por favor.
LUIS: ¿Tienes más? Dilo rápido.
MARÍA LUISA: Luis, hermano, he estado pensado: quiero irme de aquí, quiero dejar esta vida, sé que te lo he dicho muchas veces, pero es que no soporto más vivir de este modo.
LUIS: ¿Has perdido la razón? ¿Dejar todo lo que tenemos e irnos así como así, sin agradecimientos, sin decirle nada a nadie, como si fuéramos polvo?
MARÍA LUISA: A ti te gusta vivir así, pero a mí no. ¿No me entiendes? No puedo sacarme de la cabeza ese encuentro con ese vagabundo al que le firmaste ese papel.
LUIS: ¿Pero de qué hablas? ¿Acaso le creíste esa tontería de mi alma? Por favor, María Luisa.
MARÍA: Entonces cómo te explicas todo esto, La suerte que nos cambió a los pocos días de haberlo visto, todo parecía mágico, todo se nos daba en bandeja de plata. ¿Cómo explicas eso?
LUIS: (Ligeramente turbado) No digas disparates, es solo nuestra suerte, que cambió.
MARÍA LUISA: Es inaudito que de la noche a la mañana, las personas tengan tanta suerte.
LUIS: Pues nosotros seremos los primeros.
MARÍA LUISA: Te equivocas, Luis; miles de personas en el mundo viven tratando de tener una mejor vida y varias veces mueren antes de conseguirla. Ellas pasan por momentos difíciles, por noches negras, oscuras, y esa oscuridad se les hace infinita, eterna. ¿Qué tenemos nosotros de especiales para que hayamos salido de esas tinieblas?
LUIS: ¡Cállate! Ahora escucha: lo que ese hombre me dijo eran estupideces, no existe ningún alma, no existe ningún Dios. Lo único que las personas tienen es lo que les da esta vida, el dinero y el poder, y cuando lo tienes debes tener más. ¡Eso es lo único que importa!
MARÍALUISA: No es cierto, la familia es lo más importante y sagrado que una persona posee.
LUIS: Precisamente por eso nunca dejé que nos separaran, cuando esas personas nos aceptaron en esta casa, me querían solo a mí, pero yo siempre dije que tendrías que venir tú, de lo contrario no aceptaría nada. Y ya lo ves, nunca te ha faltado nada desde entonces, no veo que te quejes de la buena ropa y la sabrosa comida que tienes diariamente. ¿O miento?
MARÍA LUISA: (Al decir éste diálogo, ella comienza a llorar) Tienes razón, siempre quisiste que estuviera a tu lado en esta vida de confort, pero no lo hice para satisfacer mis propios placeres, lo hice por el simple hecho de estar contigo, porque desde esa noche horrible, noté que habías cambiado y no podía dejarte que lucharas solo con ello.
LUIS: No llores, María Luisa, a mí no me ha pasado nada.
MARÍA LUISA: Entonces ¿por qué siempre estás tan distante, tan alejado de mí?
LUIS: Pero si siempre estoy a tu lado.
MARÍA LUISA: No como antes, algo te ha pasado (Correo a llorar en un sillón)

Luis, se queda por momentos de pie e inmóvil parece ser que las palabras de su hermana han tenido un pequeño impacto en él. La mira con compasión se acerca a ella, la toma de la mano, acerca su cabeza a su hombro, Ella empieza a detener su llanto.

MARÍA LUISA: No quiero perderte.
LUIS: Tontita, nunca me vas a perder, siempre voy a estar contigo. Mira si de algo te sirve escucharlo, tal vez sí tengo un alma, pero sigue siendo mía, no te preocupes. Ahora ya deja de llorar, tengo que irme se me hace tarde, tengo que ver a unas personas en el centro (la besa). No tardaré, cuando regrese iremos al cine o mejor al teatro a ver esa obra que te gustó, ¿de acuerdo? (Ella asiente) Bien, adiós cuídate.

Luis sale por izquierda. María Luisa, se queda unos segundo sentada, después, convencida, regresa al escritorio y continúa escribiendo. Oscuro.





ACTO III

La misma escenografía del Acto I. María Luisa entra por derecha. Busca algo entre las sombras. Se detiene ante un montón de basura.

ESCENA I
María Luisa, después Vagabundo.


MARÍA LUISA: Despierta, sé muy bien que estás ahí.

Del mismo modo en que apareció la primera vez, el Vagabundo se incorpora.

VAGABUNDO: ¿Qué deseas, María Luisa?
MARÍA LUISA: Sabes perfectamente lo que quiero, quiero que me devuelvas a mi hermano.
VAGABUNDO: Yo nunca te he quitado a tu hermano.
MARÍA LUISA: No trates de enredarme en tus asquerosas telarañas, sabes bien a lo que me refiero. Devuelve lo que le quitaste a él. ¿Crees que no me doy cuenta? Antes, a pesar de todo el sufrimiento en que vivíamos, podía yo sentir su amor y su cariño, lo veía a los ojos y podía ver ese resplandor centelleante, comos si me estuviera diciendo: “Ánimo, saldremos de esto”. (Al Vagabundo) Pero ahora cuando lo miró a los ojos veo un neblina que los cubre, camina no como caminan lo seres de este mundo, lo hace como si fuera una máquina, como un sonámbulo, igual que una marioneta, no tiene un rumbo fijo. Y es por ese maldito papel en donde le hiciste poner su huella.
VAGABUNDO: ¿Quién es la que teje telarañas ahora? Yo nunca le hice poner nada en ningún lado, nada; él es dueño de sus acciones, él firmó libremente el contrato. Todo ser humano debe responsabilizarse de sus actos, y no debe dejar que otros carguen con sus culpas.
MARÍA LUISA: Tienes razón, nadie debe dejar a otro que cargue sus culpas, por eso he venido a buscarte, mi hermano no me ha pedido que lo ayude, soy yo, libre y decididamente, yo vengo a cargar con el grillete que lleva mi hermano.
VAGABUNDO: ¿Qué dices?
MARÍA LUISA: Lo que has oído: yo, a cambio de la libertad de mi hermano. Firmaré lo que sea, aceptaré toda la culpa y la responsabilidad, si me pones en el lugar de Luis. (Se arrodilla ante el Vagabundo.)

Él se acerca a ella, le levanta la cabeza y la mira directamente a los ojos. Esta escena se mantiene unos segundos. Después el Vagabundo la aparta de sí, con desprecio, le da la espalda y dice:

VAGABUNDO: No puedo aceptar el trato.
MARÍA LUISA: ¿Qué dices?
VAGABUNDO: He sido claro, no me interesa lo que me ofreces. Adiós. (Empieza el mutis. María Luisa se ha quedado asombrada, pero al ver que se aleja, le grita al Vagabundo.)
MARÍA LUISA: ¡Espera! ¿Por qué no quieres pactar? ¿Qué viste en mis ojos para que no quieras lo que te ofrezco? Pensé que aceptabas a cualquiera.
VAGABUNDO: (Girando sobre sí mismo) ¡A cualquiera, si! Pero existen leyes que hasta yo tengo que obedecer.
MARÍA LUISA: ¿De qué hablas?
VAGABUNDO: Muchas son las leyes que los hombres tienen para regir su vida. Algunas son verdaderas obras maestras, pero la mayoría, la gran mayoría han sido inspiradas por mí, algunas incluso han sido escritas por mi puño y letra. Pero hay una ley a la que debo acatar, una a la que no puedo superar… (Pausa) la pureza del amor. ¡Maldita sea! Por esa asquerosa ley he perdido muchas almas. Tu alma es pura y la mueve por completo el amor a tu hermano y mientras siga así, no puedo tomarla, me es imposible, por eso tu trato no tiene atracción para mí. (Resuelto) Vete y vive la vida que la suerte de tu hermano te ha dado y no me busques más. (Nuevo intento de salida)
MARÍA LUISA: ¡Espera!
VAGABUNDO: (Furioso y desesperado) ¡¿Qué quieres?! Qué necia, ¿no entiendes que tu alma es pura y que no tengo poder sobre ella?
MARÍA LUISA: (Poniéndose de pie) Lo entiendo, pero puedo mancharla de mil maneras para que puedas tomarla, yano soy una chiquilla tonta, me doy cuenta perfectamente de cómo me miran los hombres, sé perfectamente lo que se imaginan al ver mi cuerpo, un cuerpo joven y firme, una piel tersa, un rostro fino y rosado. Puedo hacer que mi alma sea negra, negra como los cuervos, negra como la noche, la más negra de todas… y cuando lo haga podrás tomarla y así salvar de las llamas del infierno a mi hermano.
VAGABUNDO: (Impasible) ¿No terminas de entender? Esa ley es inquebrantable, aunque te revolcaras con todos los hombres del mundo como una mujerzuela, aunque llenaras tu vida de crímenes y de asaltos, aunque cometieras todas las malas acciones de esta vida, si lo haces por verdadero amor, debajo de toda la inmundicia con la que mancharías tu ser, seguiría estando tu alma incorrupta, virginal y pura. El amor es lo único a lo que no puedo someter, tu pureza no la puedo corromper yo.

En las últimas palabras, María Luisa se siente derrotada y baja la cabeza, empieza a llorar, se lleva las manos al rostro.

MARÍA LUISA: Entonces todo está perdido. Jamás podré recuperar a mi hermano.
VAGABUNDO: Jamás. Ahora él me pertenece. (Mutis por la izquierda)

Nuevo llanto de María Luisa. Permanece en el suelo varios segundos sufriendo. De repente levanta la cabeza, mira por todo el callejón, se levanta, empieza a buscar entre los desperdicios hasta encontrar un vidrio roto. Lo toma entre sus manos, lo observa detenidamente, lo levanta sobre su cabeza como si el vidrio fuera una especia de salvación divina, la respuesta que ella estaba buscando. Lo contempla ensimismada. Lo acaricia.

MARÍA LUISA: (Mirando hacia el cielo) Dios mío, he perdido a mi hermano para siempre, él es lo único por lo que valía la pena estar en esta vida. Todo mi cariño era para él. Si ya no lo tengo no quiero seguir viviendo en este mundo. ¡Dios mío! No puedo vivir viendo a Luis como un títere sin voluntad, no deseo verlo así. (Para sí misma.) Perdóname, hermanito. Te estaré esperando, estaré lejos, muy lejos, pero nos volveremos a encontrar y estaremos juntos eternamente. Pero hoy no… hoy estoy muy lejos.

Serenamente, María Luisa toma un vidrio que se encuentra tirado y se corta las venas. La sangre escurre por sus brazos. Dirige su mirada al cielo. Ahora una luz cenital cae sobre María Luisa, todas las demás luces del escenario han sido apagadas. Cierra los ojos lentamente. Oscuro rápido.


ESCENA II
Luis, Ciego.

La misma escenografía anterior. El cuerpo de María Luisa no está. Sentado en un rincón, un ciego come un trozo de pan duro. Sus ojos son blanquizcos y débiles, su ropa vieja, no usa calzado alguno. Después de unos segundos entra Luis, con ropa nueva, bañado y aseado. Busca por el callejón algo. Se dirige al ciego.

LUIS: Oiga, ¿no vio pasar por aquí a una muchacha?
CIEGO: (Inmutable) No sé.
LUIS: Es una muchacha muy bonita, como te 20 años, viste bien.
CIEGO: (Ídem) No sé.
LUIS: (Ligeramente frustrado) Una mujer por aquí, no es difícil ver a alguien de su descripción por estos rumbos.
CIEGO: No sé si ha pasado alguien así, y aunque lo hubiera hecho (levantando la cabeza) no lo podría ver. ¿Acaso no notas mi ceguera?
LUIS: (Turbado) Perdón, no lo noté.
CIEGO: Es natural. Nadie se da cuenta de lo más obvio hasta cuando ya es tarde.
LUIS: Sabe, estoy buscando a mi hermana, me dejó una nota, diciéndome que vendría a este lugar. ¿No notó algo, algún ruido, conversación?
CIEGO: Oí algo hace poco tiempo.
LUIS: ¿Qué oyó?
CIEGO: A una mujer, una chica, hablando con un hombre.
LUIS: Debió ser ella. ¿Qué dijeron? ¿De qué hablaron?
CIEGO: Cosas sin importancia: de contratos, de almas… de Dios. Cosas absurdas.
LUIS: Para nada. No son cosas absurdas. ¿Acaso no cree en Dios?
CIEGO: Claro que sí, he creído en él desde mi nacimiento y nunca lo he culpado de mi condición. Pero tú, es extraño, desde hace muchos años no creías en él.
LUIS: ¿Yo?
CIEGO: Si, por hiciste ese trato con aquel vagabundo.
LUIS: ¿Qué sabes tú eso?
CIEGO: Mucho; sé que cambiaste tu alma por tener las ropas que vistes, por tener la comida que ingieres, por tener a la familia que posees. Y también por ese mismo trato es que tu hermana… se ha ido.
LUIS: (Asustado) ¿Se ha ido? ¿A dónde?
CIEGO: A un lugar del que sólo se puede salir con mucha fe, devoción y rezos.
LUIS: ¡¿Dónde está?!
CIEGO: En el purgatorio.
LUIS: ¿Qué dices?
CIEGO: Ella vino aquí a hablar con ese hombre para tratar de salvarte, pero él fue más listo que tu hermana; hizo que ella perdiera la fe, perdiera toda esperanza en recuperarte… se cortó las venas y murió en ese lugar. (Señala en lugar donde María luisa murió) Y has de saber que por esa acción está en el purgatorio, porque los suicidas no entran en la salvación. Pero haber hecho lo que hizo tratando de salvarte, recibió indulgencias, y no fue remitida tampoco al infierno.
LUIS: No puedo creer lo que me estás diciendo.
CIEGO: Es comprensible.
LUIS: (Llora) No puede ser que haya perdido a mi hermanita.
CIEGO: Mira dentro de tu corazón, Luis, sabrás que todo lo que he dicho es verdad.

El ciego se incorpora y empieza a salir de la escena. Luis llora. Voltea a verlo.

LUIS: Espera. ¿Qué puedo hacer?
CIEGO: Sólo que tú quieras hacer. Ni siquiera el poder más grande controla tus actos. Solo los conoce. Adiós. (Sale)

Luis queda hincado en el escenario llorando. Levanta la mirada al cielo.

LUIS: (inconsolable) Hermanita, perdóname, yo solo quería una vida mejor, una vida feliz para ti, lo único que quería es que dejarás de sufrir… y no se qué pasó, creo que estaré mejor allá contigo (agarra un vidrio y se la clava en el estómago) ya que aquí no tengo nada, tú eras lo único que tenía. (Muere)


FIN

Atlixco, Pue.




Guión completo para ocho personajes con tema del fútbol

Este guión completo para ocho personajes requiere de 3 actrices y 5 actores, es un texto de Vivian Blumenthal y si quieres montarlo de manera profesional debes ponerte en contacto con la persona que tiene los derechos de la obra (puedes dejarme un comentario y te mando el correo de quien te puede hablar sobre los derechos). Es una obra muy divertida con el tema del futbol, pero también hace una crítica social sobre condiciones de vida pésimas por la mala gestión del gobierno. Espero te guste.


Guión completo para ocho personajes

¡Hoy juegan las Chivas!*


(*O cualquier equipo se soccer que se desee elegir, tal como: "¡Hoy juega el América!", etcétera.)


Dramatis Personae:

SOFÍA: Joven mujer. Casada con Nacho desde hace pocos años.

NACHO: Ingeniero. Aficionado al fútbol.

DR. JAIME: Médico de Seguridad Social.

LIC. HERIBERTO: Divorciado cuarentón.

MONA DE SERRADO: Esposa de Ulises, con avanzado embarazo.

ULISES SERRADO: Macho chovinista.

MARINA: Maestra solterona y metiche.

ABOGADO: Típico transa.

(Apartamento reducido, decorado de manera moderna y agradable. Una pequeña sala y cocineta con barra-comedor es la parte visible del inmueble. Al fondo, una frente a otra, hay dos puertas que representan las recámaras. En la pared hay un calendario con la foto de un equipo de soccer. En la sala hay un librero con una televisión, libros y algún trofeo sencillo de fútbol. Otra puerta, la de acceso al apartamento, se nota pintada con grafiti cuando se abre. Hay una ventana muy cercana al proscenio.
    La escena está algo oscura pues empieza a anochecer y no hay mas luz que la de algunas veladoras sobre la mesa de centro de la salita.)

    (Sofía, sentada en la sala, reza con vehemencia y gran velocidad e interrumpe sus oraciones para hablarle directamente al público.)

    SOFÍA: "Dios te salve María, llena eres de gracia, el señor es contigo bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre Jesús, santa María madre de Dios, ruega señora por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén. Dios te salve María llena eres de gracia, el señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre Jesús..." (al público) Quién me viera ahorita, si ni yo misma me reconozco... "Santa María madre de Dios..." - Estoy rezando el rosario, con veladoras prendidas y toda la cosa... "Ruega señora por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte..." (se para en seco) ¿Muerte? ¡No permitas una muerte súbita! Amén. "Dios te salve María llena eres de gracia..." (al público) Esto sí que tiene gracia, yo que no me paro a misa los domingos, que a falta de rosario me estoy ayudando a contar con estos cacahuatitos, sólo dependo de la fe. Recen conmigo no sean así, ya sólo me falta medio misterio. Yo empiezo y ustedes hacen el responso, ¿sale? "¿Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo?..." (Esperando respuesta del público) No ¿verdad? Ustedes no vinieron aquí a rezar: ya sé, pagaron un boleto para ver un espectáculo, para que se les cuente una historia. ¡Claro!, si no, se hubieran metido a una iglesia, y gratis además. Bueno, no se preocupen que de aquí no se van a ir sin que se les cuente una historia. La mía, en vivo y a todo color. No sé por donde empezar, si por el principio o por el final...En fin: yo soy Sofía Andrade, casada, pero no esperen que les diga yo soy Sofía Andrade DE García, las cosas han cambiado, ¡uuhhhh! Antes se decía que una se casaba con la familia del marido, pero desde hace tiempo ya no. Ahora una se casa ¡pero con el fútbol!: Sofía Andrade de Chivas, o Sofía Andrade de Cruz Azul o de Real Madrid. Por lo que a mí respecta, el fútbol puede llegar a convertirse en el principal rival de la mujer en el matrimonio, y esta historia, por supuesto, está íntimamente relacionada al fútbol. Y yo estoy rezando para que caiga un gol, ¡un gol!, de la Selección Nacional. (Se persigna) ¡Cuándo me hubiera yo imaginado! La verdad es que si no fuera por el dichoso fútbol, mi vida sería otra cosa. ¿A poco no?: (se escucha música de Jazz ligero. Nacho sale de una habitación y se sienta en la sala escuchando un radio portátil pegado al oído) Un marido cuya pancita no ha menguado sus atractivos, un bello domingo, lleno de promesa de renovación, la oportunidad de salir del estrés, con un día de campo, una salida cultural, o simplemente quedarse en la tranquilidad del hogar viendo una buena película, o ¿qué tal una cena romántica con música de jazz al fondo (Sofía se mueve al ritmo de la música de manera cachonda, jala del brazo a su marido invitándolo a bailar. Nacho con una mano sostiene la radio y con la otro el talle de su mujer, baila completamente fuera de ritmo, y luego se vuelve a sentar.)

    ¡PERO NO! Cualquier propuesta se ve truncada por el clásico domingo futbolero, y por más que quiera una abstraerse, no hay música que sobreviva estas narraciones:

(Sofía narra gangosamente.)

    "El centro delantero se la pasa a Peróxido Luján, Moctezuma Smith hace un pase de cabeza al Veloz Vélez, Veloz Vélez, al argentino Modesto Rubio, pero es interceptado por Primitivo Madrazo quien lanza un tremendo cañonazo y .…....pegó en el travesaño"

    (Recobra su tono de voz.)

    Al cabo de los interminables dos tiempos extras, tiros de penal, y de reciclar otros tantos cartones de cerveza, olvídate de salir ni a la esquina, los claxon están chillando, las banderas ondean en cada automóvil conducido por un maniático y francamente no se va a poner una al arbitrio de los hooligans... Sólo te queda un marido de aliento alcohólico, que cambia cada cinco segundos el control de la televisión, pues para colmo ¡ve dos juegos a la vez!

    (Se escucha sonido de estadio. Cae un gol, y se oye al locutor anunciándolo vehementemente: "¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!" Aparece Nacho cargando un radio portátil, de donde sale la narración futbolística, y bañado en lágrimas abraza a Sofía)

    SOFÍA: ¿Cayó el gol?

    NACHO (llorando): ¡Sí!

    SOFÍA: De los contrarios.

    NACHO: No.

    SOFÍA: ¿De los nuestros?

    NACHO: (asiente bañado en lágrimas.)

    SOFÍA: ¿Entonces por qué lloras?

    NACHO: ¡Fue un autogol!

    SOFÍA: Alto, alto, engarrótateme ahí. (Nacho se congela) Bueno, creo que estoy empezando al revés. Esta parte ya es para finalizar la trama. Pero no se enojen si ya les conté el final, que al fin y al cabo ya nos hemos acostumbrado a los fracasos. Mejor nos regresaremos al día en que me parecía de lo más intrascendente el marcador final de cualquier torneo de fútbol. Mi marido no traía puesta esta gorra, sino este saco (le quita la gorra y le pone un saco en los hombros). Era una noche en la que como de costumbre nos habíamos quedado sin energía eléctrica.

    (Se ilumina de golpe la escena.)

    NACHO (saliendo del congelamiento y poniéndose el saco): Vaya, hasta que llegó la luz, con tantos cortos circuitos se puede incendiar el edificio. Apaga esas velas Sofía. Ya no deben tardar los vecinos (Tocan a la puerta). Te lo dije: ahí están.

    (Nacho abre la puerta y deja entrar a los vecinos, mientras tanto Sofía apaga las veladoras.)

    SOFÍA (al público):Todo empezó con una junta vecinal para quejarnos sobre el deplorable estado de este edificio nuevo. Sí, nuevo, porque aunque está prácticamente en ruinas, apenas y cumplió dos años de construido.

    NACHO (a los vecinos): Pásenle. Siéntense por favor.

    SOFÍA (al público): Esta pareja que viene entrando aquí, son los presidentes de la honorable asociación de matrimonios cristianos, aunque a mí se me afigura que nomás andan desnudando con la vista a todo el mundo. (A los recién llegados) ¿Gustan un refresco?

    MONA: (voltea a ver al marido.)

    ULISES: ¿Tienes Coca Cola?

    SOFÍA: No pero hay...

    ULISES: Ahorita no, gracias.

    MONA (a su marido): ¿Puedo?

    ULISES (a su mujer): Toma asiento. (Mona toma asiento)

    MARINA: ¿Se puede? (Trae una charola que lleva directamente a la barra del comedor) Traje unos sandwichitos, porque "es bueno el encaje, pero no tan ancho".

    SOFÍA (al público): No podía faltar Marina, que está enterada absolutamente de todo lo que sucede en este edificio.

    MARINA: Ahí vienen el doctor Ramírez, recién llegado de una cirugía de emergencia, y Don Heriberto. Los Ascencio, no están, porque los mandaron llamar de la escuela de los hijos, ya ven que son unos vagos...

    (Entran Jaime y Heriberto y toman un lugar en la salita.)

    JAIME: Nada más estábamos esperando a que volviera la luz.

    ULISES: Haber si no hay otro apagón.

    HERIBERTO (tomando asiento): Con permiso.

    SOFÍA (al público): Jaime y Heriberto, además de profesionistas, grandes fanáticos futboleros. Estos apacibles caballeros son capaces hasta de matar al calor de un partido.

    NACHO: Pasen. Pasen por favor, tomen asiento. Bueno, pues que les parece si vamos empezando.

    JAIME: Sí, cuanto antes mejor. (Mirando su reloj) Van a pasar un especial sobre El Mundial en el canal nueve.

    (Todos están de acuerdo.)

    NACHO: Bueno pues, como quedamos en la junta anterior, ya acudí a un bufete jurídico especializado en este tipo de litigios. La constructora tiene que cumplir con lo que prometió. (A Heriberto) Tú, Heriberto, no viniste...

    MARINA: Pero yo ya lo puse al tanto de todo.

    HERIBERTO: Lo más molesto son estos apagones tan frecuentes, y precisamente ahora que está por empezar el Mundial de fútbol.

    JAIME: La instalación eléctrica está para llorar.

    MONA: Y eso que cambiamos al horario de verano, que si no, ya amenazaban con dejarnos de plano a oscuras.

    MARINA: ¡Toco madera!

    MONA: ¿Y qué me dicen de la fachada? La pintura se deslavó con las primeras lluvias. Parece mentira que usen mejor material esos vándalos para sus "ráfitis", ésos sí que no se despintan con nada.

    ULISES (Corrigiendo): ¡Grafitis mujer!

    NACHO: Bueno, como les iba diciendo, de acuerdo con el abogado, necesitamos, en primer término, darle algo al magistrado, unos dos mil o tres mil pesos, para que acelere las cosas, porque si esperamos el curso normal, el litigio podría durar una eternidad. También hay que acercarnos al diputado de distrito. Ya ven como ha criticado esos anuncios oficiales de "La vivienda es deseable para todos". "Vivienda desechable" dice él; ¡ah, y otra tajada a la secretaria de la constructora...!

    JAIME: ¿También a la secretaria?

    NACHO: ... para que nos facilite copias de las evidencias: compras de materiales inadecuados, etc. (A Sofía) Pasa las hojas para que firmen y vean más o menos de a cuánto nos va a salir levantar la demanda. Cuando ganemos, vamos a recuperarlo todo.

    ( Sofía pasa las hojas de los presupuestos, los vecinos las firman, miran, se rascan la nariz, tosen, en fin, manifiestan su espanto al ver la cifra presupuestada.)

    SOFÍA (al público): Ya de que empiezan a toser y a tocarse la nariz, es que no van a soltar ni un quinto...

    NACHO: Bueno, alguien diga algo ¿no?

    ULISES: ¡Ah caray! Yo sí firmo, pero de momento no puedo dar dinero.

    JAIME: No sale tan barato que digamos.

    NACHO: Véanlo como una manera de salvar su inversión. La plusvalía de nuestro edificio es nula en estas condiciones.

    SOFÍA: ¡ Cómo vamos a permitir que nos vean la cara de idiotas! El drenaje tampoco funciona bien.

    HERIBERTO: ¡Para qué gastar en abogados! La inmobiliaria se declaró en quiebra. Ésa era su jugada: pedir préstamos bancarios, usar de pretexto la construcción de viviendas de interés social - que de por sí tienen fama de estar en pie prácticamente con alfileres -, embolsarse tres cuartas partes del dinero, declararse en quiebra y órale, a ingresar a las listas del FOBAPROA: ¡El negocio del milenio!

    NACHO: De acuerdo, pero yo siento que hay una luz, precisamente nuestro diputado de distrito declaró por televisión su total desacuerdo ante la impunidad de los beneficiados por el FOBAPROA...

    MONA: ¡Cómo puede hablar de impunidad ese excomulgado que apoyó el aborto de la niña Paulina!

    JAIME: No me digan que van a entrar en controversias de política y aborto, justamente cuando está por empezar el reportaje especial sobre la Selección Nacional de fútbol.

    ULISES (mirando su reloj): Sí es cierto. Está por comenzar.

    HERIBERTO: Van a entrevistar a Hans Kovasevich, nuestro director técnico, y va a explicar en qué se basó para escoger a los jugadores.

    ULISES: A mí me indigna que no vaya a ir Primitivo Madrazo, solamente porque es un poco agresivo.

    MONA: ¿Un poco? La noche en que golpeó a su mujer y a su amante, el muy cínico, las mandó al mismo cuarto de hospital. A las dos las entrevistó canal 4, y ambas lo justificaron. ¡Yo no sé cómo pueden aguantar tanto!

    ULISES: La mujer debe comprender siempre al marido y por ende saber perdonar.

    MONA (sumisa): Sí mi amor.

    (La conversación aquí toma gran entusiasmo y hablan a la vez, interrumpiéndose.)

    HERIBERTO: Pero van Peróxido Luján y el Veloz Vélez. En las estadísticas nosotros somos el cuarto lugar, según la FIFA.

    NACHO: Ahí están equivocados, porque vamos a dar la sorpresa. Por fin la Raza de Bronce se llevará la presea de oro.

    SOFÍA: ¡Oigan, no cambien de tema!

    JAIME: Depende también del arbitraje, ya ven cómo están de vendidos...

    MONA: Pues no sabré de fútbol, pero yo veo lo que veo: son rete maricones, se revuelcan del dolor, y cuando ves la repetición espontánea, resulta que ni los rozaron.

    ULISES (expresión de enfado e impaciencia hacia su mujer): ¡Repetición simultánea, mujer!

    HERIBERTO: Oigan, si no ganamos es porque somos la peor afición. Nada más criticamos a los pobres jugadores; acabamos con su autoestima. Con tanta mala vibra es imposible vencer ni al equipo de Belice. Otros países llenan los estadios - sin importar la lejanía- en donde va a jugar su Selección. Por eso triunfan.

    (Los vecinos asienten.)

    ULISES: Si no es por falta de ganas que no voy a apoyarlos. (En un arranque de sentimentalismo) ¡Tan bonito que se vería el estadio ondeando nuestra bandera por miles!

    HERIBERTO: Y el himno de nuestra Selección, cantado a todo pulmón: (canta)

    "El equipo tricolor, tiene mucho corazón, y en la cancha lo demostrará..."

    (Todos cantan y terminan con la clásica porra, a excepción de Sofía.)

    SOFÍA (al público): ¡Hay que ver lo patrióticos que son en éste campo!

    MONA: Pues vamos haciendo una rifa. En el colegio de mis niñas, los padres de familia dimos una aportación, y mediante un sorteo se escogerá a una pareja para que asista a la canonización de los mártires cristeros en el Vaticano.

    JAIME (muy interesado): A ver, a ver, ¿cómo está eso?

    ULISES (quitándole la palabra a su esposa): Es buena idea, miren: los aquí presentes, aportaremos una cantidad fija, y luego rifaremos cuál de nosotros se va a ir a Japón a apoyar a la Selección Nacional a nombre de este edificio.

    MARINA: ¿Y como en cuánto saldría?

    NACHO (hace cuentas):Déjenme ver: el pasaje transpacífico, hotel una estrella, alimentación mínima... No pueden ser menos de unos seiscientos dólares por persona.

    JAIME: Regalado. Yo le entro.

    ULISES: Aquí traigo lo del autofinanciamiento, total, Dios aprieta pero no ahorca.

    SOFÍA: ¿Pero qué va a pasar con la rehabilitación del edificio?

    HERIBERTO (ignorando a Sofía): Yo en la quincena sin falta traigo mi aportación, a menos claro, que yo sea el ganador. (Se ríe emocionado)

    SOFÍA: Nacho, ¡hazlos volver a la cordura!

    NACHO (a Sofía): Tráete los dólares que tenemos bajo el colchón.

    SOFÍA (aparte a Nacho): Pero, ¿y las vacaciones?

    NACHO: Pues ¿qué más vacaciones que ir a apoyar a la Selección Nacional hasta Japón?

    SOFÍA (al público):¿Ven? ¿Ven por que odio el fútbol?

    (Sale hacia la recámara)

    NACHO: Vamos haciendo unos papelitos con nuestros nombres. (Utiliza las hojas de los presupuestos para hacer los boletitos de una rifa.)

    ULISES: Mejor algo que vaya de acuerdo con las últimas cifras de la Lotería Nacional...

    HERIBERTO: Eso es muy enredoso y somos pocos participantes. Además, el que gane apenas tiene tiempo de hacer las maletas.

    JAIME: Ahorita mismo debe salir el ganador.

    MARINA: O la ganadora, pues yo también le entro.

    MONA: Qué les parece el que le atine al número de cacahuates que hay en el botanero. El que más se acerque es el ganador.

    JAIME: Se me hace buena idea. En la feria le atiné al número de chicles en una pecera y me llevé una bicicleta.

    ULISES: Yo le entro.

    NACHO: Bueno, está bien.

    HERIBERTO: Pásenlos para ir haciendo el cálculo...(pasan el botanero y todos van                     calculando)No son muchos... yo digo que cuarenta...y dos.

    MARINA (anotando): Don Heriberto cuarenta y dos.

    JAIME: A ver, a ver, yo calculo cincuenta....no sesenta, bueno cincuenta y cinco cacahuates.

    MARINA (anotando): El Dr. Jaime: cincuenta y cinco.

    ULISES: Yo digo que cincuenta cerrados.

    MARINA (anotando): Mona y Ulises cincuenta. Ahora voy yo. Déjenme ver, yo digo que treinta y ocho... (a Nacho) Ya sólo faltas tú de apostar Nacho.

    SOFÍA ( entrando con el dinero): Aquí están los dólares.

    NACHO (a Sofía): ¿Cuántos cacahuates hay en el botanero mi amor?

    SOFÍA: ¿Cómo quieres que sepa?

    NACHO: ¿Tú cuántos crees?

    SOFÍA (hace foco al altar de la virgen): ¿Cuarenta y cinco?

    MARINA: Nacho, cuarenta y cinco.

    (Todos Ad libitum,: "Vamos a contarlos". Se ponen a contar los cacahuates, hasta que llegan al número de cuarenta y cinco.)

    MARINA: Cuarenta y cinco, ni más ni menos. ¡Nacho, eres el ganador!

    NACHO (fuera de sí): ¡Gané, gané, gané! ¡Me voy al mundial! ¡Me voy al Mundial!

    (Los vecinos le aplauden, lo felicitan y abrazan)

    JAIME: Ni hablar. Felicidades vecino.

    HERIBERTO:

    ¡Qué envidia! ¡Y de la mala, de la mala! ¡Qué suerte! Has por hacerte presente ante las cámaras, para verte por la televisión.

    ULISES: No me pesa, porque vas en nuestra representación a apoyar a nuestra Selección, a gritar a todo pulmón, a infundirles ánimo... ¡A defender a la Patria!

    MARINA: Pues a mí la verdad sí me pesa, tenía tantas ganas de conocer Japón. A lo más que he salido es a Mac Allen. Pero bueno, me conformo con que me mandes un saludo por la televisión, ya ves que hay muchos corresponsales entrevistando a la afición. Busca a uno, y dices: "Le quiero mandar un saludo a Marina Loza Sánchez, maestra de la secundaria federal número 66, que cooperó con parte de los ahorros de toda su vida, para que yo pudiera realizar este viaje y así apoyar a nuestra selección nacional"

    NACHO: Es lo primero que voy a hacer.

    ULISES: ¡Ni hablar!

    NACHO: Es cuestión de horas lo de mi salida. Faltan sólo 36 para la inauguración.

    ULISES: Vete sin pendiente, que nosotros acompañaremos a Sofía, y estaremos al pendiente de tu casa.

    NACHO: Gracias, muchas gracias a todos.

    JAIME: Ya son las nueve. Con su permiso, me voy a ver el especial deportivo.

    HERIBERTO: Vamos, vamos.

    MONA: Nos traes un recuerdito: un llaverito, una taza conmemorativa...

    SOFÍA (con coraje): O, ¿qué tal un balón haciéndose el "harakiri"?

    NACHO: Cuente con eso Doña Mona.

    (Los vecinos se despiden y van saliendo)

    ULISES: Apúrate Mona.

    JAIME: Tengo guardia, pero lo bueno es que hay televisión en la sala de terapia intensiva. Luego nos vemos.

    MARINA (asomándose por la ventana): Ya es tarde y no llegan los Ascencio todavía.

(Todos salen a ver el programa. Nacho le da un fuerte beso en la mejilla a Sofía y va a encender la tele pero ella lo intercepta.)

    SOFÍA: ¿Qué haces?

    NACHO: El programa...

    SOFÍA: Ignacio, espera un momento, tenemos que hablar.

    NACHO (Nacho enciende la TV): ¿Ahorita?

    SOFÍA (al público): Aquí se me pusieron las cosas color de hormiga, pero puse a prueba mi poder de convencimiento, ya no se trataba únicamente de las vacaciones o la remodelación urgente del edificio, quería ver quién tenía más poder sobre mi marido, si el fútbol o yo. Claro, el reto- en términos deportivos- tenía "grado de dificultad diez". Imagínense persuadir a un marido de renunciar a ir, con gastos pagados, al campeonato mundial de fútbol. Probé todo. Primero toda la fuerza matriarcal reprimida por generaciones: (a su marido. Autoritaria) Ignacio, ni te ilusiones porque tú no vas a ir a Japón...

    NACHO ( en tono burlón ): ¡Ja, ja!

    SOFÍA (al público): ¿No funcionó el autoritarismo? Bueno, probemos el uso de la razón y el sentido común (a su marido): Nacho, mira, vamos siendo realistas: por fin tenemos en nuestras manos dinero suficiente para contratar a un buen abogado. Finge que vas al mundial, pero en realidad te quedas aquí, y con el dinero demandamos a esos bandidos de la constructora. No es deshonesto, porque vamos a usar el dinero para el bien común. El torneo futbolero se acaba en unos días, en cambio el patrimonio de nuestras viviendas durará para siempre.

    NACHO (toma el teléfono): ¿Reservaciones 24 horas? Sí, buenas noches, sí, quiero hacer una reservación a Osaka Japón... ¿Abrieron dos nuevos charters? Excelente. Sí espero...

    SOFÍA (al público): ¿Qué tal entonces un poco de chantaje emocional? (A su marido) En todo caso soy yo la que ganó el viaje, puesto que fui la que adivinó el número de cacahuates del botanero. Así que yo decido no ir, y emplear el dinero en otra cosa... por ejemplo, demandar a la constructora.

    NACHO (al teléfono): ¿El paquete incluye entradas a cuatro partidos de nuestra Selección?     (Grito de entusiasmo) ¡Eeeeeeeeh!

    SOFÍA (al público):No quería llegar a estos extremos, pero ahora toca el turno al fatalismo amarillista, algo que le llegue duro y directo (a su marido, en tono melodramático): Imagínate el peligro que corren nuestras hijas, nuestras gemelitas, rozagantes y cachetoncitas. Si el edificio se incendiara, por las fallas eléctricas, moriríamos achicharrados, y si sobreviviéramos tendríamos que volver a vivir a casa de mi mamá.

    NACHO (cuelga el teléfono): ¡Con tu mamá otra vez no! ¿De qué diablos estás hablando? ¡Pero si aún no tenemos hijos!

    SOFÍA (al público): Ahora el tiro directo (Sofía se sienta sobre él, cara a cara, con una pierna en cada costado, dejando ver sus piernas de manera provocativa): Eso quiere decir, que tenemos mucho trabajo por hacer tú y yo en nuestro campo de juego. Tienes derecho a un tiro libre en mi portería, ¿Qué tal si me metes un gol? ¿mmmmmmm?

    NACHO: Eres una diabla, una perversa... (Sofía se desabrocha la blusa) ¡Ay mamá! Un momento: ¿Y a dónde se supone que iré todos estos días?

    SOFÍA: Te quedarás en tu despacho. Total, solamente serán unos cuantos días, porque de acuerdo a las estadísticas de los pasados veinte campeonatos, nuestra Selección estará de vuelta en casa al finalizar la primera ronda.

    NACHO: Eres fría y calculadora.

    SOFÍA (insinuante): Nada de fría. ¿Iniciamos el partido?

    (Se vuelve a escuchar la música de Jazz. Nacho la toma en sus brazos como recién casados y salen de escena hacia la recámara. Cambio de luz. Tocan a la puerta con insistencia. Se escuchan cornetas y matracas. Sale Nacho de la recámara en bata, abre la puerta y entran los vecinos en total euforia cargados de sombreros estrafalarios, banderas y todo tipo de afiches propios de los aficionados al soccer. Se escucha la música de fondo dedicada al fútbol, cantada por Riky Marti: "¡Go, go, go! ¡Alé, alé, alé!")

    MARINA (alarmada): ¿No piensas irte, o qué?

    NACHO: S, sí de inmediato.

    SOFÍA (saliendo de la recámara): ¿Qué pasa?

    ULISES (le pone a Nacho un sombrero enorme, con los colores nacionales, y hasta con un águila devorando una serpiente): Ha estado conmigo en todos los clásicos. (Menciona jugadores de antaño) Hasta está impermeabilizado contra la lluvia ácida... (hace gestos dando a entender que se refiere a los orines, que arrojan en ciertos estadios) ... y adentro tiene un escondite para meter chupe. Llévalo con toda dignidad, como si fuera el penacho de Moctezuma.

    JAIME (pasándole una matraca): Es primera vez que me desprendo de ella (la besa). Cálala para qué veas que potencia.

    (Nacho da una vuelta a la matraca. Mona le pinta la cara con los colores nacionales. Los vecinos son muy ruidosos. Rematan con una porra.)

    MARINA: Ten. (Le da una bandera de buen tamaño) Eres el abanderado de la secundaria 66. Los alumnos están ilusionadísimos con que la bandera de su escuela la verán por televisión, desde Japón. ¡Ah! te traje estos chiles en escabeche para que no olvides los sabores de tu "México lindo y querido".

    (Todos gritan: ¡México! ¡México! ¡México! ¡Sí se puede! ¡Sí se puede! Etc.)

    HERIBERTO: Yo te traje el sarape oficial de la Selección Nacional. Póntelo. Lo acabo de comprar. No me lo vayas a devolver sin por lo menos un par de autógrafos de los grandes. ¿Entendiste?

    (Los vecinos lo cargan en hombros y gritan ¡Sí se puede! ¡Sí se puede!)

    NACHO (desconcertado): Pero, ¿a dónde me llevan?

    ULISES: ¡Cómo que a dónde! Al Aeropuerto, ¿o qué? ¿Te piensas perder el primer partido? (A su mujer) Vieja, tráete su maleta.

    SOFÍA (haciéndole el paro): Lo que pasa es que sale a las tres y media de la madrugada, ya está contratado el taxi y todo. Ustedes saben, los cambios en el horario...

    JAIME (a los demás vecinos): Bueno, en ese caso, hay tiempo de llevarlo a la parroquia para que el padre Ángel nos lo bendiga, ya ven como es de aficionado el señor cura al fut.

    ULISES: Te vamos a pasear por todo el vecindario. (A Sofía) Préstanos un bote para juntar más cooperación, le va a hacer falta.

    HERIBERTO (tomando el último sorbo de su cerveza en lata): No hace falta, usemos éste.

    MONA: Yo pongo la primer moneda para que haga ruido.

    NACHO: Pero, si estoy en bata...

    (Lo sacan en hombros ajuareado con los objetos y gritando con gran algarabía: Alé alé alé. Sofía se queda sola un instante.)

    SOFÍA (al Público): Bueno, como podrán ver, el arranque estuvo algo alborotado. Trajeron a Nacho en hombros como a un héroe por todo el vecindario y recabaron más dinero para el largo viaje. En cuanto mi marido pudo liberarse de esos fanáticos, se refugió en su despacho. A estas horas seguramente ya estaría en el país de los sushis. (Suena el teléfono) Debe ser él. Hola mi amor. ¿Estás bien instalado? ¿Qué te hizo falta? Déjame apuntar: una cobija, cepillo de dientes... Ajá. Sí corazón. ¿Hablaste con el abogado? ¡Qué bien! No vamos a tener que justificar nada. Cuando las cosas son gratis, nadie indaga su origen. ¿Cómo te les zafaste? Yo soy la que no me puedo librar de ellos, desde el mero día de la inauguración no he tenido un minuto de paz: ven los partidos todo el día aquí en la sala, brincan en los sillones, muerden los cojines, vacían el refrigerador... ¡Hasta sueño que estoy en Japón en medio de una multitud de androides! Lo bueno es que nadie sospecha que no estás viendo el partido en vivo a diez mil kilómetros de distancia, sino vía satélite a escasas 50 cuadras de aquí. (Escuchando que se acercan los vecinos) Tengo que colgar. Yo también te amo, hasta muy pronto.

    (Cuelga abruptamente al escuchar que se aproximan los vecinos que saltan de gusto. Se instalan frente a la televisión de Sofía.)

    MARINA (que alcanzó a escuchar las últimas palabras de la conversación): ¿Cómo llegó? ¿Qué tal Osaka?

    SOFÍA (sobresaltada): M-m-muy bien. Cansado, desde luego. ¡Un viaje tan largo!

    (Los vecinos se instalan, prenden la televisión y se disponen a ver el partido.)

    ULISES (a su mujer): Vieja, arrímate unas chelas.

    (Mona se dirige al refrigerador y saca unas cervezas.)

    SOFÍA (al público): Me siento fuera de lugar en mi propia casa. No entiendo por qué no pueden ver los dichosos partidos en otro lugar. Bueno, ni al baño puedo ir porque siempre está ocupado.

    (Se escucha una narración gangosa y muy exagerada, parodiando a los locutores futboleros. Los vecinos reaccionarán con una "coreografía del espectador": se toman de la cabeza, se concentran, se ponen de pie, se vuelven a sentar, protestan, se enojan, se emocionan, sudan, se comen las uñas etc. Finalmente caerá el gol, y habrá la consiguiente reacción.)

    VOZ DEL LOCUTOR FUTBOLERO: "Nuestro equipo está sacando la casta frente a un contrincante preparado para todo, son gladiadores dispuestos a dar la vida si es preciso. Peróxido Luján, controla el balón, cinco africanos furiosos lo persiguen, lo acechan como si fueran antropófagos hambrientos, no lo dejan dar el pase... fuera. Saque de manos. Peróxido se la pasa a Moctezuma Smith, Guandú del equipo africano le mete zancadilla. ¡Fault!, el árbitro lo ignora, Cuautémoc se revuelca en el suelo, el partido continúa, Bandú, se la pasa a Dirau, Dirau corre a gran velocidad, esquiva a Vélez, se le escapa a Luján, tira y.......El portero mexicano ha desviado el potente disparo con la punta del pie izquierdo, por algo se le dice el hombre de chicle, que se estira, que se pega al balón, todo el equipo mexicano brinca sobre de él, lo besan, se le trepan, le han torcido la espalda al hombre de chicle. "Recuerde, la goma de mascar oficial del Mundial es Adams, el chicle que está en boca de los ganadores." Marcel Prust, el árbitro francés, en busca del tiempo perdido, ajusta su cronómetro. Nuestro portero, el Chicle Ortiz lanza el balón al otro lado de la cancha, lo recibe Veloz Vélez con un golpe de cabeza y... GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL de Méx... No señoras y señores, el árbitro está marcando fuera de lugar, y sí, efectivamente es fuera de lugar. Veloz Vélez protesta, hace una pataleta, le sacan, no, no es la tarjeta amarilla sino la tarjeta Américan Express, la llave del mundo. El equipo africano está en estado de trance, no hay quien los detenga, es un juego sucio y antideportivo el que exhiben, meten zancadilla y patadas a diestra y siniestra, Ramírez está en el suelo, herido, revolcándose del dolor después de que Yandrú le ha dado certera patada, en la espinilla, el árbitro por fin reacciona y saca la tarjeta roja para Yandrú que es expulsado del juego. Ramírez es sacado en camilla, ambos equipos juegan con diez hombres mientras que el Director Técnico de México, el señor Hans Kovasevich decide quién entrará en lugar de Ramírez. Es efectivamente el Chichicuilote Chávez quien entra, parece toro de lidia que entra con toda su fuerza al ruedo, tiene el balón, se le esquiva a Guandú, a Velao, y a Macuna Matata, da un tiro con la izquierda y Gooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooool.....

    TODOS LOS VECINOS: ¡Goooooooooooooooooooooooooooooooool!

    (Bailan, se abrazan, brincan sobre los sillones!)

    SOFÍA: ¡ No brinquen todos a la vez, miren como se cimbra el edificio, no confío en que aguante la cimentación!

    JAIME (a Sofía): ¿Sabes qué significa este gol?

    SOFÍA: ¿Qué?

    HERIBERTO: ¡Que ya pasamos a octavos de final!

    SOFÍA (casi histérica): ¡Ay no! (Al ser vista por todos con sorpresa, trata de disimular) Lo que pasa es que ya extraño demasiado a mi marido.

    MARINA (con malicia): No es bueno que una mujer extrañe demasiado al marido...

    ULISES: Estoy feliz de que Nacho esté allá. Es muy importante la presencia de los aficionados para animar al equipo.

    MARINA: ¡Miren, ahí está Nacho!

    MONA: ¡Hablando del ruin de Roma!

    (Todos se abalanzan a la televisión.)

    TODOS: ¿Dónde? ¿Dónde?

    MARINA: Allí, tamaño hormiga, pero es él, a unos cinco centímetros del anuncio de Marlboro. ¡Ah, lástima, ya cambiaron la toma!

    ULISES: ¡Mi sombrero! ¿Traía puesto mi sombrero?

    HERIBERTO: Cámbiale al canal 8, ahí pasan los partidos diferidos, y lo podemos volver a ver.

    SOFÍA (al público): ¡Lo van a ver otra vez! Necesito mi privacidad. Esto está peor que si estuviera Nacho viendo el fútbol. Ahora sí que me agarraron en Off side. ¡Parece que ya se mudaron a mi sala! (Súbitamente, se le ocurre una idea, y se dirige a sus vecinos exageradamente amable.) Se quedan ustedes en su casa, tengo que salir. (Toma su bolsa y se pone lápiz labial.)

    MARINA: ¿A dónde tan pintadita?

    SOFÍA: Al supermercado.

    MONA: ¡Qué bueno! Porque tienes el "refri" vacío.

    ULISES: Tengo un hambre atroz.

    HERIBERTO (albureando): Más vale un hambre atroz que un hombre atrás.

    JAIME: Tampoco hay cervezas.

    Ulises: En serio: hace falta más botana.

    SOFÍA (irónica): ¿Algo más?

    (Los vecinos no le contestan; están embebidos viendo la televisión. Sofía sale, y al cabo de unos segundos se va la luz.)

    ULISES: ¡Otra vez el maldito corto circuito!

    HERIBERTO: Pero eso ya no es cosa del edificio, sino de la CFE y a nivel nacional.

    MONA: Por lo menos alcanzamos a verlo en vivo.

    MARINA: Yo quería ver de nuevo a Nacho. ¿Se fijaron si traía la bandera de mi escuela?

    (Algunos niegan con el gesto.)

    HERIBERTO: Bueno, pues lo mejor será retirarnos a descansar. Mañana los juegos se van a poner cardíacos.

    JAIME (a manera de despedida): A propósito, ya me tengo que ir al hospital.

    MONA: Pero doctor, casi no ha dormido...

    JAIME: Me voy a echar un sueñito en la sala de urgencias.

    MARINA: Ni lo piense. Con los festejos del triunfo de hoy, las salas de urgencia de los hospitales van a estar a reventar: congestiones alcohólicas, fracturas por caídas de los monumentos, hasta heridos por balas perdidas...

    JAIME (bostezando): Es cierto. Mejor me reporto enfermo.

    ULISES (a Mona): Vámonos pues, vieja.

    (En cuanto todos salen, vuelve la luz, y entra Sofía sigilosa.)

    SOFÍA: En ésta ocasión no fue el corto circuito (se ríe). Apagué el interruptor general por unos minutos y ¡bingo!: al fin sola, en mi casa, en silencio. ¿Ir al mandado? ¡Imposible! : entre tantas manifestaciones de euforia, remedos de "batucadas", el tránsito está parado, y es cuando rompen los vidrios de los coches. Bueno, es tiempo de acomodar este mugrero. (Sofía recoge platos sucios y acomoda su sala. Música ambiental.)

    ( Al público) Así cumplió mi marido catorce días de estancia en el país Nipón... Bueno, ustedes saben, a fuerza de fingir, hasta yo misma lo creo en Japón...

    (Tocan a la puerta.)

    SOFÍA: Debí haber quitado los fusibles. Aquí vienen de retache. Pero se supone que estoy en el súper. (Se asoma por el ojo de la puerta)¿Quién es?

    ABOGADO (en off): Soy el licenciado Fermín Camarena, me envía el Sr. Ignacio García.

    SOFÍA (abre la puerta, y hace entrar rápidamente al licenciado): Pase, pase, soy Sofía Andrade, su esposa.

    ABOGADO: Encantado de conocerla. Permítame obsequiarle esta bolsa de recuerditos de las elecciones pasadas las perdimos por culpa de esos tecnócratas que no saben de mercadotecnia: jabones, bolígrafos, camisetas, mandiles, encendedores, balones, en fin detallitos que no cae nada mal tener a la mano (mira a su alrededor).

    SOFÍA: Muchas gracias. Tome asiento por favor. Usted dispensará el tiradero, pero con esto del Mundial...

    ABOGADO (entusiasmado de tocar el tema): ¡Qué juegazos hemos visto! Holanda, como siempre se ha lucido, y ¿qué tal los jugadorazos de Brasil? Lo que sí me sorprende es lo de nuestra Selección, que eso de llegar a cuartos de final nunca se había visto: mire que ganarle a Argentina, Italia, Alemania y Uganda... eso amerita estar en el mismísimo estadio...

    SOFÍA (interrumpiendo): Perdone que lo interrumpa licenciado, pero, ¿decía que tiene algún mensaje de mi esposo?

    ABOGADO: Sí, sí señora, precisamente lo dejé en los juzgados, pero nos van a hacer falta diez mil pesos a fin de, como quién dice, "meter nuestro gol de oro" en este asunto.

    SOFÍA: ¡Diez mil pesos! ¿De dónde? Qué raro, Ignacio sabe que a duras penas si llegamos a los tres mil.

    ABOGADO (remendándole): Precisamente señora, si usted me dejara hablar... Ignacio me dijo que viniera por esos tres mil pesos, puesto que él ya consiguió el resto, aprovechando mis contactos y que se pusieron de modo en el juzgado, porque regularmente esto cuesta el triple... ¿Apoco no esta feliz con la noticia señora?

    SOFÍA (sin entusiasmo): México en cuartos de final.

    ABOGADO: Aparte de eso, ¿no le ha dicho su esposo que los de la constructora ya se comprometieron a asignarles un departamento completamente nuevo, y nada menos que en la colonia Providencia?

    SOFÍA: (emocionada): ¡No, no sabía!

    ABOGADO: Perdone señora, seguramente ya arruiné la sorpresa que le tenía su esposo. Qué pena...

    SOFÍA (muy contenta): No se preocupe licenciado. ¿Entonces nos van a dar otro departamento? ¿Y bien construido, o otra cochinada como ésta?

    ABOGADO: Cómo cree señora. Entonces qué caso tendría el cambio. Precisamente, ya le hemos pagado a peritos para que verifiquen el perfecto estado de construcción del departamento nuevo que se les asignó. Ah, pero eso sí: con la condición de que guarden un secreto total con el resto de los vecinos.

    SOFÍA: ¿Quiere decir que la constructora no va a remediar todos los desperfectos que tenemos aquí?

    ABOGADO: La constructora es deudora, y aunque el FOBAPROA ya absorbió todo, dése de santos que a ustedes sí les van a responder.

    SOFÍA: ¿Pero, y los demás?

    ABOGADO: Los demás son unos apáticos. Ustedes son los que se han echado la bronca y han hecho todo el ruido. A la constructora le sale más barato mocharse con ustedes y que no se hagan más olas.

    SOFÍA: Le voy a hacer un cheque por los tres mil pesos.

    (El abogado hace cuentas y luego se pone a leer el Esto.)

    SOFÍA: ¿Dice que Ignacio está ahorita en los juzgados? (Mira su reloj) ¿Pues hasta qué horas trabajan?

    ABOGADO: Por eso le voy a pedir que no me entretenga, que ya nomás me está esperando Rosi, la secretaria, para poderse retirar, pues el documento debe llevar el sello con la fecha de hoy por cuestiones legales. Así que hágalo al portador y con fecha de ayer.

    SOFÍA (dándole el cheque): Sí, sí aquí tiene licenciado Camarena. Le ruego que salga sin que nadie lo vea, porque los vecinos de aquí son de lo más mitoteros...

    ABOGADO: Sí, sí, ya su marido me puso al tanto. Buenas noches, y ¡felicidades!

    (El abogado sale.)

    SOFÍA: Valió la pena. ¡Y en Providencia! ¡El sueño de toda mi vida! Me da pena por los vecinos, pero tiene razón el abogado: a ellos no parece interesarles nada que no sea el fútbol.

    (Mientras habla Sofía, entra Nacho sigilosamente sin que ella se percate. Trae un pasamontañas. La abraza por detrás y ella grita.)

    SOFÍA: ¡Ayyyyyyyyyy!

    NACHO: No te asustes, soy yo.

    SOFÍA: ¡Pero cómo pudiste...! ¿No te vio nadie?

    NACHO: Nadie. Tuve mucho cuidado. No aguanto ya más tiempo en el despacho. Los mosquitos me comen por las noches, los resortes del sofá están acabando con mi espalda y... además, ¿ya se te olvidó lo de las gemelitas? (Se pone cachondo.)

    SOFÍA: Nacho, mi amor, ¡tenemos que celebrar! pero, no debiste haberte salido del juzgado, en este momento el licenciado Camarena va en camino con el dinero.

    NACHO: ¿Cuál dinero?

    SOFÍA: Los tres mil pesos que me pediste para que se nos asigne el departamento de Providencia...

    NACHO (derrumbándose): ¿Le diste dinero a ese pillo? ¡Nooooo!

    SOFÍA: ¿Qué pasa Ignacio?

    NACHO: Que el dichoso abogado nos robó. Me sacó hasta el último centavo según él para repartir entre magistrados, jueces, secretarios, documentación... y todo para nada: la constructora compró al diputado y me tienen amenazado de muerte si seguimos adelante, porque no quieren que el asunto se politice. Creo que la cosa va en serio (se quita el pasamontañas y muestra su rostro golpeado). Ya me pusieron una calentadita para que lo entienda mejor. No he podido hablar con el abogado, parece que se lo tragó la tierra, y ahora me dices que le diste nuestro dinero!

    SOFÍA: ¡Nacho! ¡Mírate nada más! Nunca creí... ¡Cómo pude ser tan ilusa! En este país las ilusiones sólo se experimentan por televisión. ¡Me siento tan culpable!

    NACHO: No es tu culpa, yo también le creí el cuento ese del apartamento nuevecito... Ese cabrón me aseguró que la teníamos ganada, que el juez era su compadre...

    SOFÍA: Quédate un rato. Es peligroso, porque todos los vecinos te hacen en Japón, no salen de la sala, y si te cacharan aquí, no quiero ni pensarlo. Están más fanáticos que nunca con los triunfos de la Selección Nacional. Pero mira: como a eso de las cuatro de la mañana, te retachas a tu despacho. Imagínate si los vecinos se dieran cuenta del engaño... Lo bueno es que ya está por concluir todo.

    NACHO: ¿Concluir todo? Nunca en la historia de este país la Selección Nacional había llegado a las semifinales.

    SOFÍA: La locura es total, Dios nos libre de que pasen a la final, porque entonces sí se paraliza el país.

    NACHO (entra a la recámara y llama a Sofía): Mi vida, ven a consolarme, te necesito tanto...

    SOFÍA: Sí mi amor. Al menos nos tenemos el uno al otro.

    NACHO: Cierra bien las puertas.

    (Se escucha un jazz sensual. Sofía se dirige a la recámara. Cambio de luces. Se escuchan murmullos y movimientos torpes. Es Ulises que entra por la ventana del Apartamento. Luego sin hacer ruido abre la puerta por donde entran Mona y Marina, en ropa de dormir. Hablan en susurros.)

    ULISES: ¿Está segura de lo que dice doña Marina?

    MARINA: Ya decía yo que no es bueno que una mujer joven extrañe tanto al marido...

    (Ulises pega la oreja a la puerta, y escucha ruidos.)

    MONA: ¿Y ahorita mismo está con su amante?

    ULISES: ¡Desvergonzada!

    MONA: ¿Y cómo es el hombre?

    MARINA: Primero metió a un hombre muy trajeado, que salió feliz dando de saltos, y luego lueguito llegó éste otro que es todo lo contrario: háganse de cuenta que es el propio Subcomandante Marcos. ¿No la notaban impaciente, como que quería que ya nos saliéramos de su casa?

    MONA: Es que ya traía su plan. Además de adúltera, nos resultó con nexos guerrilleros... ¡Qué miedo! Mejor nos vamos.

    ULISES (a Mona): Nada de eso. La autoridad moral de mi investidura como presidente de los matrimonios cristianos, católicos apostólicos y amigos de Fox, me obliga a poner en evidencia una conducta a todas luces perversa. De tal manera que, así como Nacho nos está representando como afición en Japón, nosotros lo representamos aquí. Entre todos vamos a desenmascarar a esa puta.

    MONA: ¡Ulises!

    ULISES: Llámalos a todos.

    MONA: Sí, sí, enseguida. Con razón estaba tan renuente a pertenecer al grupo de matrimonios cristianos... (sale encarrerada.)

    MARINA: Pobre Nachito, tan lejos y ni se imagina que le están poniendo tamaños cuernos.

    (Se acercan a la recámara y escuchan jadeos fogosos.)

    MARINA: ¡Ave María Santísima! ¡Están - como dicen los chavos– en pleno "prau- prau"!

    ULISES (le tapa los oídos y se le repega cachondo): No oiga esas cosas. Permítame proteger sus castos oídos.

    MARINA: No crea que porque soy soltera no estoy al tanto en estas cuestiones: con mucha pena le digo que en la secundaria número 66, somos primer lugar nacional en embarazo adolescente... (lo tutea) Necesito un hombre como tú... para dar algunas conferencias en nuestro plantel, a veces me siento tan sola en mi labor...

    ULISES: Me encantaría, la sexualidad es un tema que debe introducirse a los jóvenes, ligado a los principios morales y religiosos para evitar caer precisamente (por los ruidos de la recámara de Sofía) en estas situaciones tan, tan...

    MARINA (se sostiene del brazo de Ulises): ¡Ay perdona! Como que me marié. ¡Esto no deja ser de lo más bochornoso!

    ULISES (abrazándola): Apóyate en mí Marina, una mujer siempre debe tener a su lado un hombre en el que pueda confiar de manera incondicional. Cuando te sientas sola, llámame, que al fin y al cabo somos vecinos y podríamos encontrar un tiempecito para consolarnos de tantas vicisitudes que nos toca vivir en nuestra vida profesional. Siempre te he visto a ti, como un destino vecino al mío, como un ángel generoso y comprensivo que se da sin exigir nada a cambio...

    MARINA: ¡Qué bonito hablas! Somos una especie como de almas gemelas, ¿No es así? (Se abrazan y cachondean.)

    ULISES (cachondamente. Por Sofía): ¡Mujer de la calle!

    MARINA: ¡Adúltera!

    ULISES: ¡Perra!

    MARINA: Todos los benditos hombres son tan puercos...

    (Entra Heriberto, Jaime y Mona. Ulises y Marina se separan abruptamente. Ulises les hace señas de que no hagan ruido. Hablan en susurros.)

    HERIBERTO: ¿Alguien me quiere explicar qué está pasando aquí?.

    ULISES: ¡Algo indignante!

    MONA: Sofía le está dando vuelo a la hilacha. Ahorita mismo está metida en la cama con un guerrillero.

    HERIBERTO: ¿Y para eso me despertaron? En estos momentos estoy muy por encima de todo: nada va a distraerme de este maravilloso sabor de boca que me han dejado los partidos. ¿No se dan cuenta de que estamos a punto de ser los campeones mundiales?

    JAIME: ¡Nada debe empañar esta satisfacción que nos embriaga a todos los mexicanos, en estos históricos momentos! Es como si el tiempo se detuviera: nadie llega a tiempo a trabajar, los bancos y las escuelas cierran a deshoras, la policía se hace de la vista gorda ante los desórdenes y los saqueos... ¿Cuál es el problema?

    HERIBERTO: Con triunfos como éste, ¡que viva la impunidad!

    MONA: ¡Son días de goles, regocijo y perdón!

    MONA: El cambio a llegado hasta para la Selección Nacional.

    ULISES: Está bien. Pero por mi investidura, tengo el deber de informarle a Nacho, con detalle, todo lo que ocurrió en su habitación durante su ausencia.

    JAIME: Bueno ya estuvo bien. Ya han sido demasiadas emociones por hoy, y el juego en vivo lo van a pasar de madrugada.

    HERIBERTO: En ese caso, vámonos ya.

    ULISES (a su mujer): Vete adelantando Mona, yo todavía me voy a entretener un rato más. (A Marina) Te acompaño...

    MARINA: ¡Siento un calorcito que me sube y me baja!

    (Los vecinos hacen comentarios entre ellos y ya para salir se asoma Sofía de la recámara, cubierta con una sábana.)

    SOFÍA: ¡Qué hacen ustedes aquí!

    MARINA (maliciosa): Ya sabemos el secreto que escondes, Sofía.

    SOFÍA (nerviosa): ¿Cuál secreto?

    ULISES: Pobre Nachito, es un verdadero mártir.

    SOFÍA: Pero ustedes merecen una explicación... Aparentemente, se trata de un engaño, pero no es así: Nacho quería cumplir, de todo corazón, pero a la hora de la hora no pudimos... fue mi culpa, yo lo presioné

    JAIME (bostezando): No necesitas explicar nada...

    HERIBERTO: Y disculpa la intromisión.

    SOFÍA (hacia adentro de la recámara): ¿Ya escuchaste Nacho? Son mucho más comprensivos de lo que nos suponíamos. ¡No necesitas esconderte ni un día más!

    NACHO (saliendo de la recámara): Gracias amigos.

    TODOS: ¿¡NACHO!?

    MARINA: ¿Dónde está tu amante?

    SOFÍA: ¡Cuál amante!

    MONA: El guerrillero que se metía por la ventana.

    HERIBERTO: ¿Qué haces aquí?

    JAIME: Te acabamos de ver en la tele, directo desde Japón...a menos que...

    MARINA: A menos que no fueras tú...

    MONA: Porque tú estás aquí...

    ULISES: Y si estás aquí, es porque no estás en Japón, y si no estás en Japón...

    HERIBERTO : ¡Es que nunca te fuiste!

    NACHO: Puedo explicarlo todo...

    ULISES (muy violento): ¡Canalla! ¡Yo te mato hijo de la ...!

    ( Ulises va a golpear a Nacho. Sofía se interpone.)

    SOFÍA: ¡No que no había problema!

    JAIME: Nos dijeron que habías metido a un hombre a tu cama, y eso es asunto tuyo, pero el que Nacho esté aquí y no en Japón, es asunto de todos nosotros: ¡pagamos para que estuviera apoyando al equipo en estos momentos!

    SOFÍA: Nacho sacrificó su sueño de ir al mundial, por un sueño de justicia. Todos los recursos se emplearon en el litigio.

    ULISES: Eso no cambia las cosas, imbécil. (Los vecinos lo detienen) Suéltenme, suéltenme...

    HERIBERTO: Nos engañaron.

    JAIME: Canallas.

    NACHO: ¿Qué les pasa? Yo me sacrifiqué de no ir al Mundial por el bien común, ¿y todavía me quieren madrear?

    JAIME: ¿Y tú quién eres para decidir qué es el bien común? ¿No sabes lo que es una democracia?

    SOFÍA: La democracia se alcanza cuando existe una mayoría que razona, y no con el voto de unos enajenados, manipulados por la publicidad y el fanatismo...

    ULISES: Aquí hubo fraude. Orquestaron todo desde un principio, hasta lo de los cacahuates ya estaba calculado con anticipación...

    SOFÍA: No. Pero, ¿de qué se quejan? Es igual que esté o no esté Nacho allá, el equipo ya pasó a semifinales.

    JAIME (casi en lágrimas): ¡Cuando más necesitan de nuestro apoyo!

    MONA: ¡Regrésame mis ahorros!

    NACHO: Se lo di todo al abogado.

    ULISES: Pues más te vale Nacho que no pierda la Selección, porque si pierde, ¡te mueres cabrón!

    JAIME: Los jugadores están desmoralizados. Todas las apuestas están mil a uno a favor de Brasil.

    HERIBERTO: Si no gana la Selección, por mi madre que te linchamos cabrón...

    ULISES: Y no trates de escaparte, porque tarde o temprano tendrás que volver.

    NACHO (explotando súbitamente, con una violencia que espanta a todos): ¡Fuera de mi casa! ¡Fuera! ¡Fuera!

    JAIME: Nos vamos sí, pero porque está por empezar el partido...

    SOFÍA: ¡Es inútil razonar con ustedes! ¡Fanáticos!

    JAIME: ... pero muy pronto ajustaremos cuentas.

(Salen todos indignados. Nacho recrimina agriamente a Sofía.)

    NACHO: ¿Ya estás contenta? Tenías que meterte a manipular todo. ¡Me perdí del viaje gratis, seguimos aquí en las mismas; ahora tengo que regresarles el dinero, y para colmo me quieren linchar, y ni siquiera tenemos las gemelitas que me prometiste! ¡Carajo!

    (Nacho se mete a la recámara y da un portazo.)

    SOFÍA (al público): Como pueden ver, hasta este punto nos encontramos en serios problemas. No puede uno demandar a los poderosos así nada más, y nunca creí que la fanaticada llegara a estos extremos. No les importa nada, mas que el resultado del próximo juego. Ahora no me queda mas que rezar, rezar, y rezar. Y así he estado rezando por horas, puesto que hoy, más bien ahorita mismo, se está jugando la vida de mi esposo, o lo que es igual, ¡el histórico juego de semifinales de la Selección Nacional!

    (Sale Nacho de la recámara vestido. Prende la televisión y se ve que están entrevistando directo desde Japón a un aficionado, con el formato de la televisión mexicana, y emulando a los paisanos que van al extranjero a apoyar a la Selección, que como en Francia 98 comían lonche de "entrecote con papas" y se orinaban en el Arco del Triunfo.)

    NACHO: ¡Mira Sofía! Ese aficionado que están entrevistando es el abogado Fermín Camarena. Te lo dije: ¡Ese hijo de la chingada se fue a Japón con nuestro dinero! (Se va la luz) Lo que faltaba, se fue la luz. No soporto tanta tensión (prende unas veladoras).

    NACHO (en off): Rápido, ¿dónde está mi radio portátil?

    SOFÍA (a Nacho, que está en la habitación): En la mesita de noche. (Reza con vehemencia como al principio) Dios te salve María, llena eres de gracia el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre Jesús (al público). Recen conmigo, no sean así. ¡Que caiga un gol! ¡Que caiga un gol!

    (Se escucha sonido de estadio. Cae un gol, y se oye al locutor anunciando el gol vehementemente: "¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!". Sale Nacho cargando un radio portátil, exactamente como al principio de la obra, y abraza a Sofía.)

    SOFÍA: ¿Cayó el gol?

    NACHO (llorando): ¡Sí!

    SOFÍA: De los contrarios.

    NACHO: No.

    SOFÍA: ¿De los nuestros?

    NACHO: (Asiente bañado en lágrimas.)

    SOFÍA: ¿Entonces, por qué lloras?

    NACHO: ¡Fue un autogol! ¡Es mi fin!

    SOFÍA: ¿Dèjá vu?

    (Tocan violentamente la puerta los vecinos)

    EN OFF: Si no abres, tiraremos la puerta.

    (Nacho va hacia la recámara donde se pondrá el uniforme de las Chivas.)

    NACHO: ¡Quieren lincharme!

    SOFÍA: ¡Huye!

    (La puerta se abre violentamente y entran los vecinos. Ulises empuña un cuchillo cebollero.)

    SOFÍA: ¿Qué pretenden hacer con ese puñal? Deténganse, ustedes no son unos criminales. Dénos tiempo, les regresaremos hasta el último centavo.

    HERIBERTO: ¡El triunfo de la Selección es lo único que queríamos! ¡Y eso, eso "no tiene precio"!

    ULISES: Ustedes lo detienen y yo haré el trabajo sucio.

    MONA: ¡Ulises, el cuarto mandamiento!

    ULISES: ¡Cállate! Además no estoy sólo en esto: tanto peca el que mata a la vaca como el que le detiene la pata.

    SOFÍA: ¡Nooooo!

    HERIBERTO: También te vas a tener que echar a Sofía, para no meternos en problemas.

    JAIME: Casos como éstos llegan por montones al hospital en éstos días.

    SOFÍA: Sí, quieren desquitar su ira y su frustración ...Todo el sistema es un caos, todo es corrupción, el escaso dinero público se va en magnas campañas publicitarias que prometen bienestar, vivienda digna, ¡ja!, justicia, seguridad...¡Ja y más ja! Pero no hay que caer en la desesperación, porque todavía queda una ilusión, la más grande, la del fútbol. ¡ La gran válvula de escape! Pero resulta que como en todo, ahí también hay corrupción, y los técnicos y jugadores están ahí por razones muy ajenas al deporte y ¡claro!, luego resulta que el equipo no sólo pierde, sino que mete un autogol. Y entonces sí, hay que culpar a alguien, al primero que se cruce en el camino, y castigarlo, lincharlo públicamente.

    ULISES (quitando de enfrente a Sofía): Quítate. (Golpeando la puerta) ¡Sal de ahí o tiraremos la puerta!

    (Nacho aparece vestido con el uniforme del equipo futbolero que dará nombre a la obra. Se escucha música sacra y una luz cenital lo alumbra.)

    NACHO: Aquí estoy, ¿me quieren matar? Adelante...

    SOFÍA: ¡Nacho!

    NACHO: Muero con la conciencia tranquila compañeros, porque siempre he sido un gran aficionado, eso nadie lo puede negar... hermanos de afición: tantos juegos juntos, tantos triunfos, tantas borracheras y ahora ésta derrota. Yo soy el primero en quererme morir, compañeros, así que aquí me tienen. Pero concédanme lo que a todo condenado a muerte jamás se le niega...una última voluntad... mi última voluntad es ir al partido de hoy, porque: ¡ hoy juegan las Chivas!

    MONA: Que tire la primer patada el que esté libre de culpa...

    ULISES (tirando el cuchillo): ¡Tus palabras me han exorcizado! ¡El demonio de la ira se apoderó de mí!

    HERIBERTO: Nos has desarmado, pero no te vas a zafar así de fácil: tú pagas las entradas de toda la temporada...

    JAIME: Y las "chelas".

    NACHO: Me va a salir re- caro, pero ni hablar: a lo hecho pecho.

    MARINA: A mí no me dejen fuera, que también soy parte de esto.

    NACHO: Pues entonces vámonos, hay que ganarle los boletos a los de la reventa.

    (Nacho se despide de Sofía con un beso. Salen todos alborotados, con música de fondo de "Go, go, go, alé, alé,alé...)

    SOFÍA (al público): Bueno, al menos en esta ocasión tengo algo que agradecerle al fútbol: mi marido salió ileso, tendré varios domingos libres. ¡Ah!, y se me olvidaba decirles, yo resulté embarazada. Según el ultrasonido, no son gemelitas, sino en palabras del médico: "Un futuro campeón goleador", a juzgar por las patadas que da in uterus. ¡Qué otra cosa se podía esperar, dadas las circunstancias de su concepción! Ah, pero por ningún motivo voy a permitir que el bebé se llame "Pelecito", "Mataorcito ", "Romualniño", "Bora-mulitinovichito", ¡eso sí que no! Lo de las fallas eléctricas continúa, claro, por lo pronto eso a nadie molesta, porque los partidos los ven directo en el estadio. Porque en este país no tendremos justicia social, estado de derecho o derechos humanos; nos podrá faltar el pan, pero no el circo. Mientras tengamos el fútbol, no careceremos de la anestesia necesaria para soportar nuestro paso por este valle de lágrimas (Toma su bolsa y se prepara a salir). Yo me voy al "Foro Universitario", pues dicen que están pasando una historia divertida...¿Gustan?

    (Sofía sale.)
 
 
T E L Ó N   F I N A L

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