Obra de teatro para dos mujeres y un hombre parte 6

Fin de la obra de teatro para dos mujeres y un hombre La lámpara de José Ruíz Mercado

Parte 1
Parte 2
Parte 3
Parte 4
Parte 5

Obra de teatro para dos mujeres y un hombre

DOLORES: Mario debe conocerla Me lo oculta Loniega
MARIO: un espacio infinito, desconocido.
BLANCA: vie por ella. No por ti. Te lo aseguro.
MARIO: ahora ya no importa
DOLORES vivíamos tan seguros Creyendo en una vida tranquila En calma.
CLANCA: ¿por qué mi confusión?
DOLORES: todos los días Una rutina. Todos los días sin saber de otra cosa; los niños, l casa, él. ¿vívia?
BLANCA por esta vez fui venciada
MARIO: te vencí, Blanca.
BLANCA: no quiero llevármelo. No quiero
DOLORES a esta casa le falta vida Esa es nuestra realidad. Ya no puedo estar en ella Ya no. L¡Le falta música!
MARIO un espacio infinito.
BLANCA ¡Alto!
DOLORES no grite, amiga
BLANCA: ¿como no voy a gritar? no vine por Mario
DOLORES viniste por tu hombre. ¡ahí está!
MARIO: Infinito
DOLORES: ahí está
BLnca: ¿SABES QUIÉN SOY?
dolores: A QUIEN LE DEBE INTERESAR ES A mARIO, NO A MI
blanca: A mARIO
dolores: SÍ A ÉL
blanca: ¿y O QUE´A TI NO?
dolores: PORQUE SOY MUJER uSTED TAMBIÉN.
blanca: AUN NO ENTIENDES. 
cdolores: coNTINÚO SINEDO MJER
balnca ME FALLÓ LA VISIÓN
dolores
NO ME GAS EÍR
blanca: mRIO SUPO DE LA VIDA AL PREPRARA LA SORPRESA PARA ESTA NOCHE. yO LES ENSEÑE LA CALLE. lA VIDA qUIZÁ EL SE SUPO INDEFENSO
dolores: POR LO MENOS PERMÍTEME SABER TU NOMBRE
blanca: UNOS ME LLAMAN bLANCA
marioINFINITO
dolores ¿ASÍ TE LLAMA mARIO?
clanca: NO
dolores: ¿ENTONCES?
blanca: MUERTE
dolores: ¿cÓMO?
blanca: SÍ, LOY LA MUERTE
dolroes: ¡nOOO!
blNCA: no teasustes Venía por ti, pero te aferraste a la vida Ara hózla. sal de estas cuatro paredes. de esta prisión que fue tu matrimonio
DOLROES: ¿Y por qué te decidiste por él?
CBLANCA: yo no decidí. La vida pelea lo suyo. Por un momento, al pasar por el supermercado él deseó vivir. Pero al luchar en contra de tu cotidianeidad se rindió antes de morirse.
DOLORES: Entonces yo.
BLANCA: pOCO LUCHADOR EN mARIO. ahora ya no se puede cambiar.
DOLORES: Me voy, blanca.
BLANCA despídete de él. De mi no puedes.
DOLORES: la música contínuá, Blanca (Dolores va hacia la puerta. Risas, música, afuera existe la fiesta). Aquí estoy, vida. ¡He llegado a ti! (la música eleva su volumen. es de fiesta. luz general
BLANCA: Mario, la vida terminó (lo besa)
MARIO: "Sufro al sentir la dicha con que tu cuerpo busca el cuerpo que te vence más que el sueño" muerte mía, muerte enmascarada
(Salen dos adolescentes caminan frente a ellos)
BLANCA: Allá van tus hijos, Mario.
MARIO: Alla ván Blanca. Y en su adolescencia conllevan la vida, y en la vida olvidan mi muerte. La música, la música eterna. (La musica ha llegado a un crescendo telón ráido)

Obra de teatro para dos mujeres y un hombre parte 5

Quinta parte de la obra LA LAMPARA de José Ruíz Mercado


Obra de teatro para dos mujeres y un hombre parte 5

BLANCA: El carnaval
DOLORES: ¿eso me encegueció?
BLANCA: esta casa necesita música. (Prende de nuevo la lámpara de pilas. La dirige hacia los pies de Dolores, quien pareciera cubrir la entrada con su cuerpo, como si la puerta no bastara. Blanca alumbra el camino de ella hacia Mario, pero se detiene a la mitad). La luz de la lámpara marca un infinito.
DOLORES: explique eso
MARIO: Sí, esplíquelo.
BLANCA: No tiene caso. La música no tiene tiempo.
DOLORES: responde a un tiempo.
BLANCA: aquella cuyo interés es cubrir una moda. La gente envejece cuando se detiene en el espacio. La música responde a éste, no al tiempo, y se desplaza como la luz. Un cuerpo en el espacio. Lola, está usted demasiado retirada de Mario. Así lo vas a perder. (Dolores camina rápido hacia su esposo. Lo abraza). Temes perderlo. ¿Perder qué? tu seguro de vida. Tu certificado de decencia. Tu propiedad privada. Tu cosa. Tu marido. Puede irse. Dejarte sola. Tienes que atraparlo. Decie es mío porque debe ser tuyo en exclusiva ¿verdad?
DOLORES: ¡No es verdad!
BLANCA: Las puertas, todas, están cerradas.
DOLORES: ahora mismo las abro (va hacia la cocina, intenta abrir una puerta,pero se detiene). Mario ¿quién es ella?
MARIO: no lo sé.
BLANCA: en verdad, Mario, tú no tienes porqué saberlo.
MARIO: ella está angustiada. Quizá le ha golpeado la conciencia, pero ¿quién es usted?
BLANCA: aún no llega el instante.
DOLORES: de seguro desea saber cómo vive Mario. A eso vino. Bueno, tiene dos hijos, pase a verlos. 
BLANCA: los niños no, Dolores.
DOLORES: tiene usted miedo de saber a Mario como padre. ¿Tiene usted miedo?
BLANCA: por favor, Dolores.
DOLORES: ¡confiéselo! quiere a Mario seguro. Tiene usted miedo de su indecisión ante el cariño de sus hijos. Bueno, gáneselo. Ahí duermen un par.
BLANCA: no sea ridícula. Ya es hora de apagar la televisión.
DOLORES: tiene usted miedo. Apague su televisor, señora. Luego viene una lista de seudo-intelectual universitario. Mire, aún no llega el día que enseñen cómo vivir en la universidad.
BLANCA: en eso tien razón. Pero tú en la casa tampoco has aprendido.
MARIO: dejen de alegar. Trato de entender este asunto ¡Entiendan! Trato de entender ¿de entender? quizá ni ustedes entiendan este asunto, pero yo quiero saber la geometría exacta de la luz.
BLANCA: Mario, no menciones eso, no vine por ti.
DOLORES: ¡Ah! ahora lo confiesa. Pero aún no llegaba el momento. Quería conocerlo en su casa. Saber cómo vive. Qué come. Qué sueña. ¿Le dijo cuántos hijos tiene?
BLANCA: no los mencione. No los merece. Me da usted lástima. Lola, usted y todos los que opinan como usted. Siempre temerosos de sí mismos. Siempre a la búsqueda de un premio. 
DOLORES: ¿le platicó Mario lo mucho que me quería hasta antes del aborto? "Lola se portó totalmente diferente" eso dice a diario. Pero yo nunca quise abortar. Soy una mujer decente.
BLANCA: guarde sus celos para otro día. Y si nunca los vuelve a sacar, mejor. Si verdaderamente sabe amar no los saque y olvídese de su decencia.
DOLORES: ¿duda de eso?
BLANCA: lo llamdo por usted decencia es una mierda protegida por la hipocresía. Mujer inútil de convencionalismos plena. ¡Vive! sal de tu muerte por un momento. Sé plena en ti y goza ahora que aún puedes.
DOLORES: esta es mi casa. Esos mis hijos. Ese era mi marido. LLéveselo
BLANCA. Guarda tus celos. No del lo que no es tuyo.
DOLORES: ¡Lléveselo!
BLANCA: lo dicho. Esta casa necesita música.
DOLORES: Años de casada (Dolores toma una silla: la adelanta hacia el público. Se sienta al frente. Toda la acción la lleva a cabo mientras habla). De cuidar las paredes de mi casa. De no ver fuera de ella. Años de seguir una rutina. Años de sentarme a esperar después de cuidarlos, bañarlos. De otra manera ¿cómo ser importante?
MARIO: (Toma otra silla) una pared. Una enorme pared (lo alumbra Blanca) Una pared se detiene frente a mi vida. 

Obra de teatro para dos mujeres y un hombre parte 4

La Lámpara de José Ruíz Mercado

La primera parte de la obra esta aquí: Obra de teatro para dos mujeres y un hombre parte 1
Segunda parte: Obra de teatro para dos mujeres y un hombre parte 2
Tercera parte: Obra de teatro para dos mujeres y un hombre parte 3

Obra de teatro para dos mujeres y un hombre parte 4

MARIO: Lola, mi dulce Lola.
DOLORES: ven, retira las sillas
MARIO: ¿dónde las...?
DOLORES: retíralas, simplemente retíralas
MARIO: de este lado, aquí, como espectadores
DOLORES: Testigos en silencio. Dos sillas, una lámpara
MARIO: Silenciosas. no hablen. No digan, solo observen.
DOLOERS: deja ya de jugar y bésame. Aquí, en el cuello (timbre) volvieron a tocar
MARIO: Iré a ver (Mario se adelanta a la puerta. la abre molesto. una luz desde el piso alarga la figura de Blanca. Sencilla, elegante, sonriente, en la mano izquierda sostiene una lámpara de pilas. Blanca , marmórea, alta y sensual. Mario no se mueve. No pregunta y palidece)
BLANCA: en verdad no quería interrumpir. Disculpen ustedes la molestia. Tenía que ser esta noche.
DOLORES: ¿quién es?
BLANCA: buenas noches, señora
DOLORES: ¿usted timbró?
BLANCA: no vi el timbre
MARIO: ¿Qué se le ofrece?
BLANCA: disculpe, ¿me da permiso de pasar?
DOLORES. desde este sitio no le alcanzo a ver la cara.
MARIO: ¿quién es usted?
DOLORES. no le veo la cara
BLANCA. no le culpo, señora. Su casa luce oscura (se ilumina la cara con la lámpara de pilas) ¿ahora sí, señora? es agradable la habitación. Un acomodo perfecto. Como un aparador de buenas costumbres. Quizá por eso no resulta acogedor. Falta música. Toda casa debiera tenerla. Señora, Dolores, nadie debiera prohibir la felicidad. Un espíritu de prohibición contagia al mundo. Pero vamos, Mario, cierra ya la puerta. Han de disculparme. Cierra la puerta. Así está mejor. Yo te guiaré hacia tu mujer con esta mi lámpara. 
DOLORES: Mario! ¿quién es ella? ¿por qué no replicas a sus mandatos?
MARIO: bueno, la puerta ya no tiene por qué estar abierta. Además yo...
BLANCA: no he ordenado, Dolores, he sugerido. El mandato está en el tono y yo no he utilizado ese tono.
DOLORES: la conoces, es tu amiga. Una amiga tuya, la cual no conozco. Y claro, ¿cómo voy a conocerla?
BLANCA: No se atormente con falsas suposiciones. No soy "su amiga". No soy eso por usted propuesto. Además, Dolores, ¿por qué tanto pendiente ahora?
MARIO: sabe nuestros nombres.
DOLORES. ¿cómo se atreve a decir eso? ¿tan siquiera a mencionarlo? ¿quién es usted? 'cómo se llama?
BLANCA: el conocer un nombre no significa conocer una persona. Valúas en poco la condición humana. Nadie conoce las otras partes del otro. Si acaso las suyas propias. Ah, Dolores, ¿cuántas veces te has preguntado, por qué hice esto? ¿por qué actúe en esa forma? cuando se conoce realmente se desconoce aún más
MARIO: ¿qué la induce a halar así?
DOLORES: ¿por qué habla tanto?
BLANCA: será porque he existido en demasiadas partes
MARIO: se ve usted demasiado joven para dirigirse de esa manera. 
BLANCA: no me han entendido
DOLORES: será porque no sabemos quién es usted
MARIO: ¿como se llama?
BLANCA: los convencionalismos de nuevo
DOLORES: ¡déjese de retóricas!
MARIO: ¿qué busca?
BLANCA: son impacientes
DOLORES: y a usted le encanta hacerse la misteriosa.
MARIO: vamos aclarando esto. Nadie le dio permiso de entrar.
DOLORES: es verdad
BLANCA: Pero ya estoy. Usted cerró
DOLORES: por eso no hay ningún problema. La puerta no tiene llave. Por aquí... (al abrir la puerta se escucha una carcajada. Luz intensa. Música de percusiones, risas, ritos. La gran fiesta) No veo, Mario ¡estoy ciega!
MARIO: Lola (intenta ir hacia ella. Blanca se interpone. Afuera la fiesta es música) ¡Retírese!
BLANCA: con calma, Mario.  Una música de percusiones no es para transforma el ritmo cardiaco. Cierra la puerta, Lola. El carnaval ¿lo ves? una música festiva te ha enceguecido. La alegría de la buena gente.
DOLORES: allá fuera... ¿qué está sucediendo allá fuera?
MARIO: no lo sé.