TEATRO PARA TRES ACTRICES

        En esta ocasión les presento la obra AMBAS TRES de Javier Vidal. Participan tres actrices que interpretan a Isis (viuda de 39 años), Kore (divorciada 35 años, hermana de Isis) y Minerva (soltera 40 años, prima de las anteriores)

      La acción se desarrolla en el departamento de Minerva a donde Isis y Kore van, para conversar sobre problemas familiares.  La obra está situada en Caracas, pero con unas adaptaciones se puede cambiar a cualquier país latinoamericano: desastres naturales y conflictos familiares hay en todos lados.

    Es una obra realista, con muchos momentos cómicos, pero conforme avanza la velada nos enteramos de la problemática de tres mujeres que tienen que salir adelantes solas y cuidar a sus hijos.

  Es un texto que, al final, te deja un tema para reflexionar.



Teatro para tres actrices

Ambas tres







PERSONAJES

ISIS. Viuda. 39 años.
KORE. Divorciada. 35 años. Hermana de ISIS.
MINERVA. Soltera. 40 años. Prima de las anteriores.

Caracas. Sábado por la tarde. Estación lluviosa. Agosto del 2000. Apartamento de
MINERVA.

MINERVA llega del gimnasio en ropa de entrenamiento. Cabello mojado y suelto.
Zapatos de tenis. Sobre el sofá, MINERVA, nada más entrar, suelta el bolso largo
de cuero y una bolsa de papel donde sobresalen cuatro canillas de pan francés. El
apartamento es impecable. Parece un set de televisión o una fotografía de
revistas del hogar. Todo en su lugar con un orden desquiciante. Se nota que fue
diseñado por un arquitecto vitrinista de exquisitez europea. Es un apartamento
sin vida, sin embargo. La puerta principal que siempre queda en el fondo del
escenario, ligeramente inclinado hacia la izquierda del espectador está al lado
de una puerta que da a las habitaciones privadas. A la derecha, siempre al fondo,
la cocina que jamás parece haber sido utilizada, separada por una barra ancha
que hace las veces de comedor, y que a partir de ahora la denominaremos:
“mesa comedor”, antecede al recibidor o “salón de estar” que ocupa el espacio
más importante del escenario. Sofá, butacas, alfombra, mesa de centro, mesitas
laterales, jarrones, ceniceros, esculturas de pequeño formato, revistas de moda,
arquitectura y economía. El bar ocupa, ya en primer plano hacia la derecha muy
posiblemente un importante contingente de la escena dramática. El teléfono es
inalámbrico y su central está en la mesa comedor. Acto seguido, MINERVA se
dirige a la cocina y acciona inmediatamente el botón de la contestadora
automática del teléfono. Escucha mientras va hacia la nevera y saca una jarra
con un líquido color morado que recuerda de lejos la remolacha. Se lleva el vaso
hacia el interior mientras escucha los mensajes grabados. La escena queda vacía
momentáneamente.

(EFECTO DEL TONO GRABADO. VOCES GRABADAS)

VOZ MASCULINA: Soy Jonatan. ¿No me digas que también hoy estás trabajando?
¡Tú sí tienes cosa, bebé! Son las once de la mañana. Te llamo más tarde. No
tengo batería y la tarjeta está en cero. ¿Nos vemos a la noche? Trae algo de
comer que aquí todo se acabó. ¡Y ron! Se acabó el ron.

MINERVA: (EN MUTIS) Mi comandante tan lindo. Pide más que un colegio de
monjas.

(EFECTO DE TONO)

VOZ MASCULINA: Soy yo: José Manuel. Solamente te llamaba para decirte que
estuviste genial en la reunión de ayer. El jefe, por cierto, quiere tener una
reunión petit comitè con ambos, claro. Podría ser en el Nerone. Está fascinado
contigo y creo que te quiere promover para la vicepresidencia. Me gustaría
hablar contigo pero tête-à-tête. Darte algunos consejos. Esta noche es Saturday
night. ¿Podría ser en el Hilton?. Yo pago e incluyo el desayuno. Ya sabes que mi
esposa está de vacaciones con los niños. Llámame mi “vice Queen”.

(TONO)

MINERVA: (SE ASOMA A LA SALA COMO SI LE ESTUVIERA HABLANDO EN PERSONA)
Yo siempre seré la reina. Ya empezó la corte de aduladores a desfilar.

VOZ FEMENINA: Soy yo: mamá... Es que con estas grabaciones no me entiendo.
Bueno... como hace más de un mes que no nos vemos y tu hermano llegó de
Orlando... es para ver si nos vemos mañana. Ya sé que estás muy ocupada, pero
un domingo... y Ovidio sólo viene por unos días aprovechando las vacaciones de
los niños... bueno. Ya me llamarás. Adiós.
(TONO)

MINERVA: Me muero por ver a mi cuñadita infecta, mamá.

VOZ FEMENINA: Soy Isis. Estoy entrando a Caracas... son como las cuatro y
media. Me agarró un atasco en Valencia y ahora estoy en otra tremenda tranca
por la Academia Militar. Dejo a Héctor con la madrina... espero que mi madre no
se ofenda. Nos veremos como habíamos quedado: seis y media, siete. Si hay
algún cambio avísame por el móvil: cero catorce dos, ocho ocho, seis seis, trece.
Chao.
(TONO)

VOZ MASCULINA: ¡Coño! Nunca estás en casa y el celular de mierda no sé para
qué lo tienes. Soy Jonatan. Te estoy calentando la camita, mi bebé. ¡Acuérdate
del ron!

MINERVA: (OFF) Esta noche no habrá batalla, mi comandante. Espera el desayuno
dominical.

VOZ FEMENINA: Buenas tardes doctora. Es Beatriz. Disculpe la molestia pero
recibió un mail este mediodía nada más marcharse. Es del Dr. Pérez Blum
solicitándole el currículo para la configuración de la nueva Junta Directiva.
Parece que el ascenso va en serio. Ya se lo envié, pero léalo usted... quiero
decir, baje su correo porque tiene un attachment privado suyo de usted, con
clave secreta que le envía el doctor. Recibió, también, una llamada del seguro
de vida internacional desde Texas. Era sobre el resultado de las pruebas de
sangre y querían hablar con usted en persona. Por teléfono, quiero decir. Ellos ya
tenían su número privado. Por la diferencia de horario podrían llamarle esta
noche. Sonaba urgente. Este mismo mensaje se lo dejé grabado en su teléfono
celular. Que pase buena tarde y hasta el lunes.
(TONO)

MINERVA: (OFF) Texas, Texas, Texas.

(CON EL TONO FINAL MINERVA ENTRA DE NUEVO A ESCENA YA VESTIDA
ELEGANTEMENTE Y A LA MODA, SIN ZAPATOS, SIN ACCESORIOS Y CON EL CABELLO
HÚMEDO QUE VUELA CON LA IMPULSIÓN DE UN SECADOR MANUAL DE PILAS. DISCA
EN EL TELÉFONO).

MINERVA: ¿Rara esa llamada de Texas? La sangre: ¿Será que la tengo muy dulce?
(CAE LA LLAMADA. HABLA CON MANOS LIBRES MIENTRAS SACA UN VINO BLANCO
DE LA NEVERA. APAGA EL SECADOR. LE SACA EL CORCHO Y LO SIRVE EN UNA
COPA ALTA.)

VOZ FEMENINA: ¿Diga?

MINERVA: (TOMA EL AURICULAR Y DEJA DE ESCUCHARSE LA VOZ DE SU MADRE).
Soy yo, mamá. Ya te escuché. Disculpa que no te haya llamado antes, pero es
que estoy muy ocupada (...) Sí, como siempre madre, como siempre y deja la
ironía (...) Incluyendo los fines de semana, aparte de los viajes a Bogotá, las
nuevas filiales y todo eso. Tengo mucha presión. Tú lo sabes. Ya te lo he dicho
(...) No empecemos mamá, te estoy llamando, ¿no? Estamos hablando (...) El
trabajo es mi vida (...) Sí, quizá por eso no me he casado. Para no tener hijos y
no atormentarlos cuando sean grandes (...) No es guasa, estoy hablando bien en
serio (...) ¿Es en la casa de Ovidio? (...) No, simplemente estoy preguntando.
(PAUSA LARGA. SIGUE ESCUCHANDO CON UN POCO DE FASTIDIO. UN POCO.
PRENDE UN MOMENTO EL SECADOR. LO APAGA) Y están muy tristes. Mi sentido
pésame para los Puig. Escucha, madre de mi alma, hoy tengo una reunión con las
primas para hablar sobre “el asunto” y creo que para esta semana tengo cubierta
la cuota familiar. Una parrillada con los Castelao y los Puig, en la casa de los 6
Pereira, con la divertida de mi cuñadita, los insoportables sobrinitos Adams y
escuchar a mi hermano como conquista la costa oeste de Florida, es too much
para mí y no es precisamente el domingo que he soñado para mañana. Quiero
estar sola (...) Sí, como siempre, mamá, como siempre. A lo mejor bajo a la
playa para ver como está el apartamento (...) ¿Qué cómo está?, pues me imagino
que vuelto mierda (...) ¿No crees que ya soy muy mayorcita para que me coman
así no más los militares cubanos? (...) Santa palabra, madre, si te lo dijeron los
Castelao: Santa Palabra (...) ¿Violar qué? (...) ¡Ah! Los derechos humanos (...)
Pues trataré de ser lo más humana posible (...) No creas todo lo que escriben en
la prensa, madre; y ver militares por la calle ya es una costumbre bolivariana.
Que sean de Cuba o de Colombia, qué más da (...) Quizá estén construyendo el
mar de la felicidad (...) Por eso Ovidio vive en Florida, ¿no? (...) Claro esto ya es
Cuba, sí, sí, claro (...) ¿Y porqué no te vas con tu hijo? (...) Pues dale las gracias
al “loco”, como tú lo llamas, y vete a España. Allá “todo va bien” y Aznar debe
ser un poco mejor que Franco (...) Sí, sí, las primas de Asturias, conozco la
historia (...) Ya, ya... reconozco el primer mundo, madre. Aquí vamos por el
cuarto. ¿Qué le vamos hacer? (...) Ya firmé el cheque de este mes. Beatriz lo
depositó a tu cuenta. El lunes se hará efectivo (...) De nada. (...) Sí. Los llamaré
por el celular mañana y hablaré con Ovidio, trataré de darle alguna excusa.
Gracias por la invitación, mamá, y disculpa pero tengo que arreglar un poco la
casa. (PRENDE EL SECADOR. CASI GRITANDO). Todavía no me ha dado por los
niños, pero... me están gustando los adolescentes. (GRITA) No me busque la
lengua, madre (...) Adiós. (CUELGA. APAGA EL SECADOR. CATA EL VINO). Buen
ataque como diría mi “ex”... (PAUSA) Siempre me ha gustado más el tinto. Me
enseñaste tantas cosas inútiles. (PAUSA. PIENSA). Nostalgias: ¡fuera! A jugar
banco. Son unas tramposas. Ahora a “mi comandante” lo que le gusta es el ron,
como a Kore. A ver, abramos la puerta de esta milagrosa nevera para ver qué
tenemos: queso, jamón serrano, aceitunas... a Kore le gustan mucho las
aceitunas. Caviar no. No saben apreciarlo. Siempre dicen que les sabe a sardinas.
¿Salmón? No sé. Mejor frutos secos de la madre patria. Vieiras congeladas.
Mejillones, percebes... mucho marisco para un sábado familiar. Cerremos por
aquí y busquemos por... ¡Eureka!, aquí están: maní, merey, nueces y avellanas.
Papitas fritas de mentira. Cualquier cosa abrimos el salmón. Pero tendría que
rayar cebolla, alcaparras... el huevo. ¡Ay! Qué flojera. En fin. Se supone que
vamos a picar y luego a cenar. ¡Ay! No reservé. No importa, total, ahora los
restaurantes se la pasan vacíos. Ya está bien con todo esto. (FRENTE A UN
ESPEJO DE LA SALA). Espejito, espejito, quien es la más bonita del universo. Ni
se te ocurra responder porque te rompo en siete. No está mal y eso que no me he
maquillado aún. ¿Me maquillo? Ya está seco. (SUENA EL RECEPTOR DEL
INTERCOMUNICADOR EXTERNO) ¿Pronto?

VOZ DE KORE: Soy yo Kore.

MINERVA: Hola, mi amor. ¿Dónde estacionaste?

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