Guión de microteatro para un hombre y una mujer

Este Guión de microteatro para un hombre y una mujer se estrenará próximamente en Guadalajara, Jalisco bajo la dirección de Sergio Mendoza y contará con las actuaciones de dos excelentes actores: Viridiana y Candelario, escribí la obra especialmente para ellos así que tienen los derechos exclusivos de presentación dentro de territorio mexicano.

Si quieres presentar este guión de microteatro para un hombre y una mujer en cualquier otro país puedes hacerlo, solo manda un correo  para que me avises de la presentación.

Este guión no es apto para presentarse en escuelas.

Guión de microteatro para un hombre y una mujer

POR ELLAS
De: Tania Ruíz

Personajes:

Él: dueño de una pequeña fábrica de ropa
Ella: abogada


Un cuarto vacío, en la pared cuelga una cadena con un gancho al final.
Entran él y ella, él trae un maletín y ella una bolsa mediana. Él viste un traje, ella usa una falda recta y una blusa blanca, se nota que trabajan en una oficina.

Él: ¿nerviosa?

Ella: (asiente) es mi primera vez (él la mira incrédulo), digo la primera vez así...

Él: te va a gustar, se te va a hacer vicio. Puedes gritar todo lo que quieras, mamacita, está insonorizado.Mañana me traen los aparatos y juguetitos para poner todo esto al tiro, por lo pronto nos tendremos que conformar con (abre el maletín, saca un látigo y unas esposas) esto. ¿Quieres ponerte cómoda? En el baño hay cosas que puedes usar

Ella: ¿De verdad no se escucha nada? En mi departamento oigo hasta la respiración de los vecinos.

Él: No se oye nada,y aunque se oyera no pasa nada, en esta zona cada quien se ocupa de sus asuntos ¿Por qué crees que elegí este lugar tan feo? Mira, salte... (ella sale, él cierra la puerta) (Gritando) ¡Ora sí, hija de la chingada, me vas a pagar todo lo que gasté este mes en ti, te voy a hacer chillar cabrona! ¡Te vas a arrepentir por hacerte del rogar, pinche vieja, si no fuera porque me pones bien caliente te hubiera mandado a la verga desde el primer día! (respira, abre la puerta, sonríe) ¿Escuchaste algo?

Ella: ¿hablaste, hiciste ruido?

Él: mucho. Cámbiate reina porque no tenemos tanto tiempo, tengo una reunión muy importante a las cuatro.

Le da una nalgada, ella se molesta, pero él no se da cuenta.
Ella se mete al baño, él se quita la ropa, pero se deja la corbata puesta. Usa ropa interior negra. Se pone unas muñequeras de cuero que saca de la maleta. Pone las esposas en la cadena que está en la pared. Suena el celular. Él contesta.

Él: Estoy en una junta ¿qué necesitas?.... sí pendejo, ya sé que está embarazada, por eso te digo que la despidas... ¿quién es el dueño tú o yo?... entonces que te valga madres la ley, la despides y punto. O te quedas sin trabajo tú también, cabrón... no la quiero ver más en la fábrica. ¿Entiendes? ... Y no me vuelvas a llamar por pendejadas, estoy ocupado.

Ella sale del baño, usa un traje negro estilo gatúbela, un antifaz y unos tacones altísimos. Trae su bolsa en la mano.

Él:¡Chiquita! ¡qué putita tan rica! Te voy a hacer gozar como nadie lo ha hecho. ¿Ese vestuario estaba en el baño?

Ella: No, es mi ropa de justiciera, estoy estrenando ¿te gusta?

Ella da una vuelta, él le chifla, ella sonríe, camina un poco, como si estuviera en una pasarela, se aleja de él, voltea a verlo, le sonríe. Se agacha para dejar la bolsa en el piso con una postura muy provocativa. Él le hace una seña obscena con la lengua, ella se levanta, trae una pistola en las manos, le apunta.

Él: chiquita! ¿Quieres jugar rudo? ¿Por dónde te meteré esa pistolita? La mía está más grande...

Ella: ésta es más dura, y hace más daño.

Él: ¿no que era tu primera vez? Se ve que ya tienes experiencia.

Ella: veo muchas películas.

Él: ¿Me vas a castigar? ¿así quiere jugar abogada?

Ella: Sí.

Él: A ver cachetéame con esas chichotas tan ricas que tienes.

Ella le sonríe, le hace una seña para que se acerque, lo toma de la corbata, lo jala como si fuera a besarlo, pero lo obliga a ponerse en el suelo. Le pone el pie encima.

Ella: Tus días de diversión llegaron a su fin. (Mientras dice esto pone la pistola sobre los genitales de él)

Él: ni madres, este jueguito no me gusta, aquí el que manda soy yo, te voy a dar tu merecido (intenta pararse, ella le jala más la corbata).

Ella: muévete y te clavo el tacón en la espalda.

Él se queda quieto entre excitado y enojado.

Ella: ¿Por qué te gusta lastimar a las mujeres?

Él: Por esta ocasión te voy a perdonar, pero si se repite te vas a arrepentir, ahora vamos a hacerlo a mi manera.

Él intenta pararse, ella no lo deja, le clava el tacón.

Él: ¡Ay!

Ella: Contéstame ¿por qué te gusta lastimar a las mujeres?

El: pinche loca, no lastimo a nadie.

Ella: ¿y las 27 chicas que embarazaste y corriste de tu fábrica?

Él: ¿Ese es el pedo? Me hubieras puesto una demanda y me ahorras las invitadas a comer. Habla con mi abogado y asunto arreglado.

Ella: Tu abogado ya repartió el dinero suficiente para que hagas lo que se te antoje.

Él: y quieres tú parte.

Ella: no, quiero justicia.

Él se ríe sin poder controlarse. Ella se desconcierta y suelta un poco la corbata, él aprovecha ese momento para arrebatarle la pistola y tomar el control.

Él: chula, estamos en México. País de oportunidades para quien sepa aprovecharlas, pero no es un lugar para pedir justicia. Si te mato a nadie le interesa porque solo eres una más. Pero no soy un asesino, vamos a pasarla bien y me voy a olvidar de tus escenitas. Y tú vas a regresar a hacer tu trabajo, y si sabes lo que te conviene dejarás de luchar por las pobres pendejas de las que hablas.

Ella: son las madres de tus hijos.

Él: estamos en pleno siglo XXI, no me salgas con esas mamadas, ellas quisieron embarazarse, no se cuidaron, es su problema no el mío.

Ella: Te mereces que te corte los huevos.

Él: Mejor chúpamelos.

Él se mueve como para quitarse la ropa interior, ella le patea la mano y la pistola cae lejos de ambos, ella toma el látigo y lo golpea mientras habla.

Ella: Despediste a las chicas cuando más necesitaban el trabajo. Ni siquiera eres bueno para darles el finiquito que se merecen. ¿Sabes lo que es tener un bebé hambriento y no poder alimentarlo? Te aprovechaste de mujeres sin educación, muchas de ellas cedieron a coger contigo solo para mantener su trabajo.


Él: entonces eran putas; si ese es tu discurso para despertar mi conciencia está bastante jodido. No te veo mucho futuro ni como abogada ni como vengadora de los oprimidos.

Ella le da otro latigazo, se mueve hacia la pistola

Ella: Tú no tienes conciencia, sé que no tengo futuro como abogada porque el sistema de justicia es una mierda.

Él trata de acercarse, ella le da un latigazo, él se lo quita, la golpea, ella se desestabiliza, se dobla el tobillo, cae.

Ella: Pinches zapatos.

Él se mueve rápido sobre ella, avienta el látigo, quiere quitarle la ropa, forcejeo, lucha, una especie de baile que simula el intento de una violación.

Él: Hasta aquí llegaron tus intentos de hacer justicia, pendeja.

Ella busca tomar la pistola. Él no la deja escapar, expresiones ad libitum.

Ella por fin toma la pistola, lo golpea con la cacha, él queda aturdido.

Ella: Tienes razón, ya no intento hacer justicia, ahora busco venganza.

(Ella lo arrastra a la pared, le pone las esposas sin dejar de apuntarle con la pistola, él quede inmovilizado con las manos hacia atrás).

Ella: ¿Sabes que es lo mejor? Que si te mato a nadie le interesa porque eres uno más, pero no soy una asesina. Sólo te voy a disparar en los huevos y lo que pase después será asunto del karma.

(Sin dejar de apuntarle saca un labial de su bolsa, le pinta en el pecho POR ELLAS)

Disparo

OSCURO

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