Obra de teatro para dos mujeres y un hombre parte 3

La lámpara de José Ruíz Mercado.

La primera parte está aquí
La segunda parte está acá

Obra de teatro para dos mujeres y un hombre parte 3



MARIO: una tormenta
DOLORES: ¿qué, no me escuchas? ¡ciérrala!
MARIO: no te escuchaba. Disculpa. Pareciera un diluvio cerca. Vamos Lola, sentémonos junto a la lámpara.
DOLORES: el único lugar donde hay luz. La casa se convierte en este cuarto. Sin embargo tenemos más cuartos. En ellos tenemos luz, pero aquí estamos, en la sala de la casa junto a esta lámpara. ¿Estás cansado Mario? te ves bien aquí, sentado. Me gusta tomarte por los hombros. Sentir tu fuerza. Escucharte hablar. El único lugar con luz. El único. ¿qué compraste?
MARIO: salchichas, una botella para brindar
DOLORES: ¿para brindar? ¿cuál será el motivo?
MARIO: por nosotros
DOLORES ¿así nada más?
MARIO: así nada más.
DOLORES; hoy no es ningún día especial
MARIO: ¿por qué no? un día puede ser cualquier día. Hoy es un día de salchichas y una botella para brindar. Permíteme mostrarte lo que compré. Pepinos, aceitunas, la botella, queso, salchichas... ¿sabes con quién me encontré? con la señora Irene. Siempre quejándose de los precios, pero compre y compre.
DOLORES; si antes se quejaba.
MARIO: imagínatela ahora
DOLORES: tengo días de no verla. La última vez decía amargamente: ¿cómo es posible que los obreros continúen pidiendo aumento? trabajar es lo que deberían hacer.
MARIO: la imitas bien
DOLORES: pero la realidad es superior a la ficción
MARIO: mientras no nos quiten el sentido del humor.
(se escucha el timbre. Voltean a verse. No se mueven. De nuevo el timbre insistente)
DOLORES: de nuevo el timbre.
MARIO: ¿abro?
DOLORES: no, espera, si es alguie... (timbre) sí fue alguien.
MARIO; Entonces..
DOLORES: Mario
MARIO: Lola, querida Lola
DOLORES: ¿por qué tenemos miedo?
MARIO: No lo sé
DOLORES. Es un miedo inexplicable. (De nuevo el timbre) Iré. 
MARIO: timbran, tenemos miedo a abrir y no sabemos por qué.
DOLORES. será mejor cerciorarse.
MARIO: de qué?
DOLORES: de quien toca. De seguro no es ningún abonero.
MARIO: ¿todavía se usan? (de nuevo el timbre)
DOLORES: iré yo
MARIO: de acuerdo
DOLORES: pero déjame ir, ya no me sigas abrazando.
MARIO; disculpa, no me... (el timbre) ese timbre (Dolores camina lento hacia la puerta. Se escucha el timbre) Deben de tener mucha prisa. Yo ya me hubiera ido. (Ambos ríen nerviosos. Al mismo tiempo que se vuelve a escuchar el timbre, ella abre. Entra un aire fuerte. Nadie a la puerta)
DOLORES: Mario
MARIO: ¿quién es?
DOLORES: ven
MARIO: ¿Quien es?
DOLORES: tengo frío.
MARIO: ¿quién es, qué te pasa?
DOLORES: Nadie
MARIO: ¿qué te pasa?
DOLORES: nada, prende las luces
MARIO: no funcionan, solo tenemos la lámpara
DOLORES, ¡no la dejes apagar!
MARIO: pero..
DOLORES: no lo permitas
MARIO: cierra la puerta
DOLORES: no puedo, ven
MARIO: ¡ciérrala! (ella llora) con calma, mi amor. Nadie está a la puerta. Algún bromista de mal gusto. El aire. Fue todo. Ven, vamos a sentarnos.
DOLORES: no me dejes sola. Tengo miedo
MARIO: nadie está solo
DOLORES: lo dices para contradecirme
MARIO: ¿y si así fuera?
DOLORES: No lo niegas
MARIO: No puedo negar lo por ti afirmado. Estamos juntos. Así no podemos estar solos. Nos contradecimos. Es una prueba.
DOLORES: Mario, hagamos el amor, aquí, junto a la lámpara.


Continua en este enlace OBRA DE TEATRO PARA DOS MUJERES Y UN HOMBRE PARTE 4

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