Guión de teatro completo para mujeres

Parte 6 del Acto II de Entre mujeres
Parte 5, parte 4, parte 3, parte 2, parte 1

Acto I
Parte 1, parte 2, parte3, parte 4, parte 5, parte 6, parte 7, parte 8, parte 9, parte 10








Carlota.- en estos casos nunca vencen las buenas o sea las esposas.
Elena.- ¿por qué te acuestas con mi marido?
Carlota.- porque tú lo quieres y yo no.
Elena.- esa sí es una gran ventaja para ti.
Carlota.- ¿no sabes cómo comenzar?
Elena.- no
Carlota.- si quieres te ayudo, puedes empezar utilizando algún adjetivo contundente: intrigante, traicionera, degenerada...
Elena.- mira todos te van bien, pero aplicándose a ti suenan como muy cariñosos ¿no te parece?
Carlota.- ya encontraste camino
Elena.-  y algo más, por mujeres coo tú sólo se pierden maridos que no vale la pena conservar.
Carlota.- y el tuyo es de esos, últimamente con la crisis de los cincuenta el pobre no se resiste a ninguna mujer. Elena, elegiste a un hombre de lo más vulgar, te los encueentras a puños en los basureros de la ciudad: vanidosos, obsesionados con el dinero y alardeando de ser un portento en la cama
Elena.- bueno ¿de qué se trata? primero haces mierda a Hortencia y después me atacas a mí ¿qué tienes contra nosotras?
Carlota.- nada, pura casualidad
Elena.- eres guapa, inteligente, famosa.
Carlota.- me halagas
Elena.- si no fuera porque además de eso eres retorcida, eres mala persona y eres traicionera comprendería que cualquier hombre se pudiera enamorar de ti
Carlota.- Daniel por ejemplo.
Elena.- qué desagradable ¿no? porque lo de Daniel fue un sacrificio que hiciste exclusivamente contra mi.
Carlota.- es que me habían glorificado tanto a tu marido, pero no es nada del otro mundo, es rutinario, del montón.
Elena.- y Hortencia a de ser un fenómeno haciendo el amor. ¿Te gustan las confidencias?
Carlota.- supongo
Elena.- te haré una: me encantan las caricias, las pido, las provoco, me hacen falta para sentirme plenamente mujer, pero hechas siempre por un hombre.
Carlota.- no te disculpes, son manías que se tienen, no te imaginas de lo que te pierdes cuando son hechas por una mujer.
Luisa.- no debería permitirse la propaganda indirecta.
Elena.- he tenido tres amantes incluendo a mi marido y con ellos jamás he puesto reparos, lo que han querido, lo que se nos ha ido ocurriendo sobre la marcha, cualquier locura, cualquier extravagancia.
Carlota.- no sigas, me vas a excitar.
Elena.- pero siempre con un hombre, las manos de un hobre, la boca de un hobre y algo exclusivo de él: su virilidad.
Carlota.- el hombre invade, penetra, ensucia.
Elena.- bésame, a lo mejor tienes razón y me estoy perdiendo de algo maravilloso. No seas tímida, bésame.
Carlota.- déjate de juegos y reproches estúpidos y acabemos de una vez. (La besa)
Elena.- lo siento, definitivamente no es lo mio, me das asco.
Carlota.- tuve más éxito con tu marido.
Elena.- llévatelo y cuando lo sueltes yo no estaré ahí para recoger sus pedazos.
Carlota.- no me lo voy a llevar ¿yo para qué lo quiero?
Elena.- lo mismo me ocurre a mí ¿se divierten chicas?
Carlota.- me ha entretenido enamorar a Daniel y de paso demostrarte lo poco que valen los hombres, no hay ninguno que se resista a una mujer nueva. 
Elena.- sólo se llega a conocer a fondo a un marido cuando se conoce a las amantes.
Carlota.- nunca se llega a conocer a nadie, sería de pésimo gusto.
Elena.- yo tengo 45 años y llevo 12 conviviendo con un hombre y era bastante feliz y de pronto apareces y de un manotazo me descubres que estoy casada con un pobre imbécil.
Carlota.- porque últimamente acepta aventurillas intrascendentes ¿qué importancia tiene?
Elena.- podría no tener ninguna, lo que pasa es que interesarse por ti es de pésimo gusto.
Carlota.- te encanta juzgar a los demás ¿verdad? o eres una hipócrita o has tenido suerte.
Elena.- ¿qué quieres decir?
Carlota.- que no has encontrado al hombre adecuado en el momento justo, porque de ser así, a pesar de tu marido y de tus convicciones en este momento me estarías besando los genitales en cuanto te hiciera esto (truena los dedos)
Elena.- a mi nunca nadie me ha hecho esto, prefiero conservar un cierto aprecio por mi misma.
Carlota.- te querrías igual, no te imaginas lo tolerante que puede ser aceptar a cada cuál con sus propios defectos.
Elena.- sí me lo imagino porque si no ¿cómo podrías tolerarte tú?
Carlota.- La fidelidad es privilegio de los mediocres ¿no lo sabías Elena? te conviene saberlo porque cuando te salgan veinte arrugas más te va a costar una fortuna divertirte con jovencitos bisexuales pidiendote dinero.
Elena.- mis diversiones van al mismo tiempo que mis arrugas.
Carlota.- ¡qué poco emocionante!
Elena.- ¿es que para ti no hay nada serio?
Carlota.- mi trabajo, eso es lo primero. Lo demás es y seguirá siendo trivialidad.
Elena.- llegarás a ser importantísima y tu nombre estará en todas las enciclopedias, pero mi pobrecita Safo desde pequeñita ha sido venenosa, enferma, cobarde y totalmente insignificante como ser humano. No quiero seguir hablando, el combate terminó, ya pueden intervenir. 
Carlota.- momento, en el colegio, es cierto que en el colegio descubrí mi forma natural de ser a través de ti Elena y eso a los 15 años ¿de verdad no lo puedes entender? ¿eres incapaz de disculpar una debilidad, una obsesión? ¿qué podía hacer? ¿qué culpa tenía yo? la de noches que pasé cerca de tu cama para verte dormida, tú ni te dabas cuenta. Cuando nos separamos casi conseguí olvidarte, casi, pero no del todo. Hace un año firmando ejemplares de una novela, apareció tu marido con un libro en la mano, quería regalártelo y otra vez slió todo tu maldito asunto del colegio. Mi mayor obsesión, quizá la única, le anoté mi núero de teléfono, eso y una mirada adecuada lo dijeron todo, al día siguiente...
Elena.- cállate, me enloquece tu cinismo ¿te imaginas lo que duele?
Carlota.- cuando estaba con él me sentía más cerca de ti, vivía momentos idénticos a los que habías vivido tú. Lo envidiaba y lo odiaba, le hacía pregunts ¿cómo te gusta hacer el amor? ¿cuáles son sus caricias preferidas?
Elena.- mira si te lo dijo, que supongo que sí, comprenderás que careces de posibilidades porque hasta un genio como tú tiene limitaciones anatómicas. 
Carlota.- no estoy arrepentida, me alegro de haberme reído de Daniel, de arruinar tu matrimonio y de haberte hecho daño, me alegro, no sabes cuánto me alegro.
Elena.- por lo visto todo está resuelto, pero tú no me has hecho ningún daño. Daniel sí. La conversación terminó, te acompaño hasta la puerta.
Carlota.- ya he salido de aquí antes, hace unos meses te fuiste de vacaciones a París y Daniel no quiso acompañarte ¿te acuerdas? le pedí que nos viéramos aquí, tenía la necesidad de conocer tu ambiente, de entrar en tu cama, en tu intimidad.
Luisa.- ¡qué alimaña tan asquerosa eres! ¿cómo le haces?
Amelia.- a fuerza de practicar ¡cabrona!
Carlota.- vámonos Hortencia.
Hortencia.-  no. Me quedo aquí y además, quiero decirte que no quiero verte nunca más.
Carlota.- antes de un mes me estarás llamando como es tu costumbre.
Hortencia.- espero que no, no quiero irme contigo, me quedo aquí, con mis amigas, si no te molesta Elena.
Elena.- claro que no. Adiós Carlota, lamento lo que pasó.
Carlota.- yo también lamento que no seas como me gustaría que fueras. Supongo que después de esto las reuniones quedan descartadas definitivamente. Adios.
Amelia.- Hortencia espero que no vuelvas con ella.
Luisa.- claro que no, de eso me encargo yo. Mira esta noche llegas a tu csa, te desvistes y te pones el baby doll más sexy que tengas.
Hortencia.- es que yo uso camisón de franela.
Luisa.- Bueno, te pones el camisón de franela más sexy que tengas, llegas con tu marido caminando lentmente, pero segura, insinuante.
Hortencia.- y tú Elena ¿qué piensas hacer?
Elena.- divorciarme, Amelia ¿me ayudas con los trámites?
Luisa.- pero conmigo lo ibas a perdonar.
Elena.-es que tú eres buena persona. Saben quiero ver la cara que ponga el muy baboso cuando le diga que Carlota andaba con él porque quería acostarse conmigo.
Hortencia.- es muy tarde, ahora sí tengo que irme.
Amelia.- yo te llevo, mi marido debe estar enojadísimo.
Luisa.- bueno a ver cuándo nos vuelves a invitar a tus reunioncitas Elena.
Elena.- muchas gracias, muchachas.
Amelia.- no te preocupes, seguimos siendo amigas. Por cierto ¿recuerdan aquella canción? (cantan muy bajo) martinillo, martinillo...

                                                          FIN

                                           TELON

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