Guión de teatro de mujeres

Comienza el ACTO II de la obra Entre Mujeres

ACTO I
Parte 1, parte 2, parte 3, parte 4, parte 5, parte 6, parte 7, parte 8, parte 9 y parte 10

ACTO II

(Como en el acto anterior)







Amelia: Elena, bienvenida al club. ¿No sería maravilloso que pudiéramos hablar libremente con nuestros maridos de los amantes? Les voy a mostrar cómo, supongamos, por ejemplo, que Luisa es mi marido.
Luisa: ¿yo por qué? mejor Carlota, sería más creíble.
Amelia: ¿me ayudas Carlota por favor? (Carlota le retira una silla para que Amelia se siente) ¿Vieron que caballeroso? Gracias mi vida. Bueno, pues tenemos tres hijos, que ya cenaron y se fueron a la cama. Nosotros nos quedamos platicando en el antecomedor ¿verdad mi amor? ¡Ay mi vida, no sabes, hoy en la mañana, en el club, me han presentado a un hombre guapísimo.
Carlota: ¿De veras?
Amelia: sí, es italiano se va a quedar aquí como cinco días y quedamos de vernos mañana.
Carlota: ¡Qué bueno! ¿te vas a acostar con él?
Amelia: voy a hacer el intento mi vida, así que seguramente mañana voy a llegar un poquito tarde.
Carlota: tómate tu tiempo.
Amelia: ¡ay qué lindo es él! ¿oye y tú cómo vas mi amor?
Carlota: muy bien.
Amelia: ¿de verdad? sigues todavía con Laura?
Carlota: no.
Amelia: ¡ay, no me digas eso!
Carlota: no te pongas así.
Amelia: pero cómo no si era muy buena muchacha.
Carlota: ¿sabes con quién ando ahora?
Amelia: no qué voy a saber.
Carlota: con Lulis.
Amelia: ¿con quién?
Carlota: con Lulis, ¿cuando te he engañado?
Amelia: hasta eso que nunca, ¿Lulis?
Carlota: sí, la esposa de Ramiro.
Amelia: sí, cuando yo me acostaba con Ramiro... no sabes me hablaba maravillas de ella, quince años viviendo juntos...
Carlota: y felices.
Amelia: sabes que, deberíamos de hacer el amor tú y yo alguna vez.
Carlota: sí, cualquier día de estos que estemos libres los dos.
Amelia: ¡eso, muy bien! ¿a poco no es posible mantener un diálogo de estos con nuestros maridos?
Elena: basta de juegos, aquí se han planteado cuestiones más serias.
Amelia: no le muevas a la olla Elena
Elena: hace tres meses, el tiempo que tardé en localizarlas, recibí un anónimo enviado por una de ustedes.
Carlota: si era anónimo ¿cómo estás tan segura?
Elena: porque venía firmado con el dibujo de una pantera.
Carlota: ¿y tú haces caso de un anónimo?
Elena: de este sí porque coincidía con el desinterés de mi marido.
Hortencia: perdón, no me siento bien, es muy tarde y si no les importa me voy a mi casa.
Elena: quédate, es importante.
Carlota: se trata de un careo Hortencia y todas somos sospechosas.
Hortencia: ¿no irás a creer que yo?
Amelia: este juego se debería de poner de moda ¿con quién me engaña mi marido? se hacen preguntas, se castiga a la culpable, se premia a la inocente y todas quedamos tranquilas.
Hortencia: pero yo no quiero saber nada.
Luisa: es tu frase preferida: "no quiero saber nada" en el colegio cuando surgía algún problema tú no querías saber nada, las relaciones con tu marido son un desastre, pero tú no quieres saber nada.
Hortencia: eres odiosa, detestable ¿lo sabías?
Luisa: pero Elena sí quiere saber y sin ti el juego no puede continuar.
Amelia: por lo visto eres un testigo fundamental.
Luisa: los fantasmas aparecen cuando menos se les espera mamacita, esta noche ha surgido el de tu famoso diario, del cual no se ha dicho la última palabra.
Hortencia: no volveré a hablar de eso, no les importa, a ninguna de ustedes.
Carlota: claro que no, a quién le importa ya el colegio, siéntate.
Luisa: Siéntate.
Carlota: la cuestión ahora, Elena, es encontrar a la culpable.
Luisa: ahí te va esta posibilidad: la que envió el diario a la madre superiora es la misma del anónimo, ¿qué te parece?
Amelia: una buena teoría.
Luisa: ¿te gustaría saber quién te delató?
Hortencia: quiero creer que no fue ninguna de ustedes
Amelia: antes dijiste lo contrario
Hortencia: ahora digo lo que digo, ya pasó. No quiero saber nada.
Luisa: otra vez.
Carlota: volvamos a lo del anónimo, ¿quieres sentarte? ¿qué decía?

Continua aquí




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