Guión de teatro corto para dos mujeres y dos hombres

Hoy te presento este guión de teatro corto para dos mujeres y dos hombres, es un texto del dramaturgo Marcelo Romero Hernández.

Es un texto corto y divertido, perfecto para que lo actúen adolescentes o jóvenes.

Si quieres presentar esta obra con fines comerciales, te pido te pongas en contacto con el autor para que te de los permisos y las condiciones de representación correspondientes.

Puedes contactar con él a través de su página de Facebook  o a través de su correo.







Guión de teatro corto para dos mujeres y dos hombres



FÚTBOL RÁPIDO PARA MUJERES”
Marcelo Romero Hernández


Atlixco, Pue., 2006

A Lizbeth K. Rosette Soto, mi amiga.
Gracias por ser una maravillosa persona.

Esta obra fue estrenada por el taller de teatro del Bach. “Ignacio Manuel Altamirano de la Junta Auxiliar de Metepec, Atlixco, el 16 de octubre de 2010, en el Auditorio “José María Morelos y Pavón” de la Fac. de Derecho y Cs. Sociales de la BUAP, dentro de la XII Muestra Estatal de Teatro que organizó el Movimiento Antorchista del Estado de Puebla, con el siguiente:



REPARTO

GUMARO: Miguel Castillo Zayas
PAVEL: David Pérez Vázquez
ROSA: Jessica Atenco Martínez
ANETTE: Julia Rodríguez Torres.

Apoyo Técnico: Fernando Olvera Heredia

La dirección estuvo a cargo de José Alfredo Jiménez Vede.

PERSONAJES:


GUMARO, joven de 27 años, le va a las Chivas
ANETTE, chica de 25 años, le va a las Chivas
PAVEL joven de 27 años, le va al América
ROSA, chica de 25 años, le va al América



ESCENOGRAFÍA: Una sala de clase media baja, un televisor frente a un sillón; libros, figuras, trofeos, etc., adornan la misma.


ÉPOCA: Actual. Día


Al abrirse el telón vemos sentada a Anette en el sillón, cambiando de canal pero sin ver realmente ninguno, bostezando y casi durmiendo, es ese momento entra Rosa corriendo, se sienta en el sillón.


ROSA: Cámbiale de canal rápido, ya va a empezar el partido, ¡no ves que va a jugar el América!
ANETTE: (Sin mucho ánimo) ¿Contra quién juegan?
ROSA: Contra el Guadalajara.
ANETTE: Obvio que van a ganar las Chivas.
ROSA: ¡Claro que no! Va ganar el América
ANETTE: Ya te diste cuenta de la babosada que salió de tu boca, van a ganar las Chivas, güey.
ROSA: ¿Babosada? ¿Qué te pasa? Van a ganar las águilas del América (lo dice muy orgullosa y levantando la voz en las últimas palabras.)
ANETTE: Que no, que necia eres, ¿cómo que el América, si es una porquería de equipo?
ROSA: Que no maldita sea, dame el control (le arrebata el control de la mano).
ANETTE: No, dámelo (Se lo vuelve a arrebatar).
ROSA: ¡Dámelo! (se lo vuelve a quitar pero esta vez sale volando el control, ambas de agachan a recogerlo pero Rosa lo gana e intenta cambiarle de canal, hasta que advierte que el control no funciona).
ROSA: Ay, ya lo descompusiste.
ANETTE: (Mostrándole una pila) Creo que le falta esto.
ROSA: Ya sabía. (le quita la pila)
ANETTE: ¿Ya ves? Irle al América te mata las neuronas, el solo hecho de ser fan de ese equipo es no tener ninguna.
ROSA: Ay, por favor, mira quien habla, ¿Cuánto quieres apostar a que ganan las águilas?
ANETTE: (Sarcástica) Considerando la forma de jugar del América, sus excelentes jugadores y el gran equipo que forman… lo que quieras, chulita.
ROSA: Ok, déjame pensar.

(Se queda pensando qué apostar, en eso entra Pavel)

PAVEL: ¿Qué onda? ¿Ya se van a golear a las Chivas?
ROSA: Si mira, acaba de empezar el partido.

(Pavel y las muchachas se sientan, Anette queda entre ellos, al notarlo ella se levanta rápidamente)

ANETTE: Yo no me voy a sentar en medio de dos descerebrados. (Se cambia de lugar lo más alejada que puede. Se empieza escuchar la narración del partido, se mantiene el tiempo que sea necesario, puede ser narrado en vivo o estar grabado.)
PAVEL: (grita emocionado) ¡Goooooooo!, y de Pavel Pardo, ¡gooool! (Se levanta y comienza a festejar efusivamente mientras Rosa aplaude y Anette solo los ve.)
ROSA: Anette, ya lo pensé bien, quiero apostar quinientos pesos a que gana el América.
ANETTE: Si tú chistosa, ya que tu equipucho metió gol ora´ si apuestas, pero para que veas cuanto confío en mi equipo y no tengo miedo a perder… acepto la apuesta.

(Se estrechan la mano. Entra Gumaro.)

GUMARO: ¿Cómo va?
ANETTE: De puro churro, uno a cero, favor los amarillos esos…
GUMARO: (Despectivo) Te refieres al América, ¿verdad?
ANETTE: Si.

(Gumaro se sienta, se vuelve a escuchar la narración del partido, después de unos momentos Gumaro grita como lo hizo Pavel anteriormente)

GUMARO: ¡Gooooooooooool!, de las Chivas.
ANETTE: ¡Si, gol! ¡Golazo! ¡Qué bruto! (Ríe, haciéndole burla a Rosa) Vas consiguiendo de una vez el dinero, ¿eh?, lo quiero en billetes pequeños.
GUMARO: ¿De qué dinero hablan?
PAVEL: Se me hace que esta loca le apostó a las Chivas, hazme el favor, solo un menso le apostaría a ese equipo, sobre todo contra el América.
GUMARO: ¿Qué te pasa? (lo golpea en la cabeza) Si van a ganar las Chivas.
ROSA: (Sin perder de vista la televisión) ¿Otro menso? ¡Que horror!
GUMARO: El América a duras penas va a quedar en el último lugar de la tabla, el Guadalajara va a clasificar.
PAVEL: Claro que no, el América va a pasar y las Chivas se van a ir a la fregada.
GUMARO: Eso lo veremos, vas a ver que dentro de unos minutos les metemos el dos a uno.

(De momento los cuatro se quedan viendo la televisión muy atentamente escuchando el partido. Después, repentinamente se apaga)

GUMARO: ¡Ah! No manches. ¿Quién apagó la televisión?
ANETTE: Rosa tiene el control.
ROSA: Yo ni lo toque.
PAVEL: Se fue la luz (Se levanta y sale rápido de la sala)
GUMARO: Chin, justo cuando estaba en el momento más interesante el partido. Ya estaba llegando a la portería.
ROSA: Aunque llegara de seguro la iba a fallar.
ANETTE: Por supuesto que no, iba a entrar directo a la red, y tu portero se iba a quedar como menso paradote sin saber qué hacer. (Anette y Rosa se dirigen miradas fulminantes)
PAVEL: (Entrando) Y fue en toda la colonia.

(Todos ven la televisión apagada y se mantienen callados, nadie sabe qué hacer o qué decir, comen papas, toman refresco, cualquier cosa para evitar el silencio incómodo, en eso Anette habla)

ANETTE: Van a ganar las Chivas de todas maneras.
ROSA: Y dale con lo mismo, va a ganar el América.
ANETTE: Ay, que no.
ROSA: Que si…

(Pavel y Gumaro se levantan mientras ellas siguen discutiendo)
PAVEL: Vente pinche Guma, vamos a ver el partido en mi tele de pilas, ¿no?
GUMARO: (Voltea a ver a las muchachas que siguen discutiendo) Si vámonos, ahí déjalas… pinches viejas locas.
PAVEL: Órale, apúrate…

(Anette y Rosa terminan de discutir, se quedan en el sillón, una a cada extremo de este, muy serias y enojadas)

ANETTE: (Para sí misma) Idiota
ROSA: (En igual intención) Pendeja.

OSCURO


ACTO 2

Transcurso de tiempo. Misma escenografía. El apagón sigue, el partido ya ha terminado. Entran Gumaro y Pavel con evidente ánimo y satisfacción. Cada uno trae una cerveza.


PAVEL: ¡Ah, qué partidazo!
GUMARO: En efecto, no hay nada mejor como el clásico de clásicos.
PAVEL: Concuerdo contigo pinche Guma
GUMARO: Muchas gracias, señor Pavel. Salud
PAVEL: Salud. (Ambos ríen y toman cerveza. Las muchachas se acercan a ellos ansiosas por saber el marcador final del partido.)

ANETTE: ¿Qué pasó?
ROSA: ¿Quién ganó?
ANETTE: ¿Cuánto quedaron?
ROSA: ¿Se fueron a tiempo extra?
ANETTE: ¿O a penales?
ROSA: ¿O a gol de oro?
ANETTE: ¡Cómo a gol de oro, mensa! Eso ya lo anuló la Federación
ROSA: Pero se puede dar en los partidos normales.
ANETTE: Pero en esta ocasión no se pudieron ir a gol de oro, porque de seguro se decidió en penales, y de seguro las Chivas se chingaron al América, y de seguro…
ROSA: (Interrumpe) Y de seguro estás pendeja, porque si se fueron a penales el América se chingó a la Chivas.
ANETTE: Huy, si, y tu nieve de limón.
ROSA: Mejor dámela de fresa, mamacita. Además no creo que se hayan ido a penales, porque conozco la calidad de mi equipo, y sé que le ganaron al tuyo en los noventa minutos reglamentarios.
ANETTE: Pues la ganarían solo en que ellos sacaron más tarjetas rojas, además yo también conozco la calidad de mi equipo y sé que le ganaron al tuyo en tiempo extra.
ROSA: Entonces la calidad de tu equipo es tan mala que no puede ganarle al mío en los noventa minutos de regla.
ANETTE: Al contrario: la calidad mi equipo es tan buena que se avienta treinta y hasta sesenta minutos extras contra tu equipo de quinta.
ROSA: No me digas…
ANETTE: Sí te digo…
ROSA: Pues a ver de a cómo nos toca… (Están apunto de golpearse)
PAVEL: Tranquilas, tranquilas, solo fue un juego, ¿verdad mi Guma?
GUMARO: Si, no la frieguen, ni que la vida se les fuera en ello.
ANETTE: Bueno ya, nos van a decir quién ganó, ¿si o no?
PAVEL Y GUMARO: No.
ROSA: ¿Cómo que no?
PAVEL: No podemos decirles quien ganó.
ANETTE: ¿Y por qué no?
GUMARO: Porque quedaron empatados (Ríen).
ROSA Y ANETTE: ¿Empatados?
PAVEL Y GUMARO: Si.

Los muchachos se sientan en el sillón. Las muchachas desilusionadas los siguen. Ellos las observan.

PAVEL: ¿Y ahora qué les pasa?
GUMARO: Parece como si se les hubiera muerto alguien.
PAVEL: ¿No me diga que están tristes porque quedaron empatados?
ANETTE: Si.
GUMARO: ¿Y por qué?
ROSA: Es que se nos cebó nuestra apuesta.
PAVEL: ¿Cuál apuesta?
ROSA: Anette y yo hicimos una apuesta de quinientos pesos a que ganaba nuestro equipo, pero como quedaron empatados…
GUMARO: Ustedes tienen la culpa, las apuestas no son buenas y menos en el fútbol: en los deportes se trata de compañerismo y trabajo de equipo, no nada más para los intereses de unos pocos ganado apuestas.
PAVEL: Si es cierto, el fútbol es unión y sana voluntad. Ya olvídense de su dichosa apuesta.
GUMARO: Además, las apuestas siempre terminan mal: en el mejor de los casos pierdes dinero y en el peor hasta a tus amigos. Mírennos a nosotros: Pavel es americanista, y yo chivista, y no por eso estamos apostando cuando juegan nuestros equipos.
PAVEL: Ni mucho menos peleándonos o dándonos madrazos. Lo que importa es divertirse con los cuates, echarse unas chelas…

Las muchachas cambian de expresión, ambas concuerdan con lo que los muchachos acaban de decir. Todos están sentados. Pausa breve.

ANETTE: Pero obvio que las Chivas tenían todas las posibilidades de ganar.
ROSA: Claro que no, ¿qué te pasa? El América iba a ser el vencedor.
ANETTE: Iba… tú lo has dicho.
ROSA: Iba y seguirá siéndolo.
ANETTE: Ay, pobrecita sigues viviendo en un mundo de sueños sobre las nubes.
ROSA: Ah, eso quiere decir que no me crees.
ANETTE: (Sarcástica) Ay, dime en que lugar es la barata de cerebros donde te acabas de comprar el tuyo.
ROSA: Lo que digo es la verdad y te lo puedo demostrar en cualquier momento, lugar y hora que quieras.
ANETTE: Por favor…
ROSA: Con que sigues sin creerme… pues te lo voy a demostrar.
ANETTE: ¿Y cómo?
ROSA: Te reto a una cascarita aquí en las canchas del fraccionamiento ahorita mismo.
ANETTE: Órale, me late la idea.
ROSA: Pues órale, trae el balón. (Anette toma un balón y ambas salen. Los muchachos quedan sentados estupefactos.)

PAVEL: Estás dos viejas están bien locas.
GUMARO: Me cae.
PAVEL: Mira que hacer todo ese desmadre solo por un partido de fútbol.
GUMARO: Señor Pavel, lo he dicho siempre: el fútbol no es para mujeres.
PAVEL: Concuerdo contigo.
GUMARO: Digo, además, eso de la cascarita es algo tan infantil.
PAVEL: Definitivamente. (Pausa.)
GUMARO: Obvio que Anette la va a ganar a Rosa.
PAVEL: ¿Cómo crees, mi buen Guma? Si a leguas se ve que Rosa es mejor.
GUMARO: Pues te hacen falta lentes, compadre.
PAVEL: Ay, no mames, ¿qué no le viste las piernotas a Rosa?
GUMARO: ¿Y tú no le viste el cuerpezote a Anette?
PAVEL: Si lo vi, ¿y eso qué?
GUMARO: ¿Cómo que qué? Que es más fácil que le robe el balón.
PAVEL: Pues primero tendría que alcanzarla corriendo, güey.
GUMARO: Pues te apuesto lo que quieras cabrón, a que gana Anette.
PAVEL: Y yo el doble a que gana Rosa, pendejo.
GUMARO: ¿Cuánto?
PAVEL: Mil pesos.
GUMARO: Juega. Es más, hasta te digo el marcador: tres a cero a favor de Anette.
PAVEL: Pues yo cuatro a cero a favor de Rosa, idiota.
GUMARO: Vaya, ahora hasta adivino me salió el niño.
PAVEL: Si tú también diste tu pronóstico, pendejo.
GUMARO: Aguas, a mi no me pendejeas, cabrón.
PAVEL: Te digo pendejo cuando yo quiera.
GUMARO: Pues síguele y te voy a partir la madre.
PAVEL: ¿Tú y cuántos más?
GUMARO: Yo solito.
PAVEL: Pues a ver si puedes hijo de la chingada.
GUMARO: Pues órale cabrón…

Todo el anterior diálogo in crescendo Ambos siguen agrediéndose verbalmente, para después hacerlo físicamente. Se avientan floreros, libros, sillas, y todo lo que encuentren a la mano, como en esos grandes pleitos en las graderías de los estadios de fútbol que nunca debería haber, mientras se hace oscuro y cae el…



TELÓN

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