Una obra de teatro para cinco mujeres

Parte 3 del Acto II de ENTRE MUJERES
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Luisa: ¿quieres que te lo diga?
Elena: por favor.
Amelia: niñas, por favor, que todo esto pasó hace más de un cuarto de siglo, estamos entrando gloriosamente a la menopausia. 
Elena: vinieron aquí para otra cosa
Luisa: quizá todo esté relacionado.
Carlota: que quieres decir?
Luisa: primero le voy a contestar a Carlota: me sentía incómoda en tu presencia, no me gustaba tu mirada, cuando nos veías los senos que empezaban a crecer ¿se acuerdan? me molestaba tu mirada me daba la impresión que en el dormitorio se había metido un hombre disfrazado de mujer.
Carlota: eso te hubiera encantado.
Luisa: dime qué disculpa encuentras para tus acciones.
Carlota: ninguna, soy como soy y no tengo por qué disculparme. Si tu mente es tan cerrada no es mi problema. Bueno, creo que es mejor que demos por terminada esta primera y supongo que última reunión entre exalumnas. Elena si alguna de nosotras te ha robado a tu marido no te será difícil descubrirlo, como dijo Hortencia, pregúntaselo a él.
Luisa: ¿de quién sospechas Elena?
Elena: sospecho y basta.
Luisa: Hortencia está descartada: marido, hijos, complejos, no es mujer para Daniel; Carlota borrada por obvias razones.
Amelia: pues nada más quedamos tú y yo. Bueno pues, la verdad, si tu marido me lo hubiera propuesto lo más seguro es que hubiera aceptado, pero hace muchísimo tiempo que no veo a Daniel. No soy yo.
Luisa: entonces las sospechas recaen sobre mi.
Elena: eso parece
Luisa: ni hablar. Estuve metida con Daniel, hasta lo tenía medio conquistado cuando te lo presenté, pero un par de semanas después me dijo "me caso con Elena", sufrí y lloré, en privado...
Elena: lo lamento.
Luisa: porque en público reaccioné valerosamente, me receté a media docena de hombres y convertí al sexo en un negocio.
Elena: supongo que no me harás responsable por eso.
Luisa: y en todo caso te estaría agradecida porque me ha ido de maravilla.
Elena: no creo que te haya ido tan bien.
Luisa: dejé de ver a Daniel y mi vida continuó hasta que hace un año me lo encontré frente a frente, de pura casualidad. Sentí nostalgia, ternura... ¡qué joven estás! ¡para ti tampoco ha pasado el tiempo! media hora intercambiando recuerdos y miradas para irnos en seguida a un hotel a intercambiar caricias. Desde entonces nuestras citas han continuado. Lo confieso yo soy la culpable.
Amelia: ¡ay mijita! lo has contado de tal forma que me has excitado.
Elena: sabía que eras tú y es curioso deseaba que fueras tú porque hay una disculpa y eso hace que Daniel sea menos despreciable ante mis ojos. Pero ¿por qué el engaño?
Luisa: porque no somos tan valientes. Los dos te queremos y sabemos que todo esto será pasajero, él volverá a tu lado y yo seguiré mi cacería de viejos millonarios. 
Elena: pero Daniel ya me habló de separación.
Luisa: no se va a separar de ti si tú no quieres.
Elena: ¿y debo darte las gracias? ¿gracias por usarlo y devolvérmelo en buen estado?
Luisa: ¿te ayudaría si te dijera que fue inevitable y que los dos lo lamentamos?
Elena: Entre un hombre y una mujer sólo es inevitable lo que se provoca porque ni siquiera tus pantaletas se caen sola, a pesar de la costumbre. 
Carlota: al parecer enigma resuelto, ya lo has descubierto todo Elena ¿estás satisfecha?
Elena: ya no sé ni cómo estoy
Amelia: muchachas, aquí hay varios puntos importantes que todavía no quedan claros, por ejemplo: quién de nosotras envió el diario a la madre superiora y por qué, quién de nosotras escribió el anónimo y por qué.
Elena: ya no me importa nada
Hortencia: ni a mi.
Amelia: pero a mi sí me interesa muchísimo saber quién fue la soplona y la autora del anónimo.
Luisa: y creo que Amelia tiene razón quizá abría que llegar al fondo de todo esto. ¿Tú qué opinas Charlotte?
Carlota: que ya nos hemos hecho bastante daño por mi es suficiente.
Luisa: entonces por mí también.
Elena: ¿oigan qué les pasa?
Luisa: ¿es que está pasando algo aquí, esta noche?
Amelia: detallitos, pero lo más importante todavía no se aclara aunque yo estoy totalmente de acuerdo en que diario y anónimo guardan una relación.
Hortencia: por favor vamonos, yo no quiero seguir esta conversación.
Carlota: pero la vas a tener que seguir.



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