Obra de teatro de suspenso para cinco personajes

¿Viste la película de EL BEBE DE ROSEMARY? esa historia la escribió Ira Levin, autor también de la obra que les presento hoy, se llama TRAMPA DE MUERTE

Trampa de Muerte es la historia de Sidney Bruhl, un escritor de obras de suspenso que se encuentra en una fase de decadencia. Sidney recibe un manuscrito de uno de sus alumnos, la obra es tan buena que Sidney quiere matar a David Anderson  sólo para hacerse pasar por autor de la obra y recuperar la fama y el prestigio perdidos. 

Mirna, la esposa de Sidney, se opone a esta acción. David llega a casa de los Bruhl y vemos cómo Sidney comete un horrible asesinato. 

A partir de ahí comienzan los enredos. 

Es una obra divertida e interesante para cinco personajes, hay que tomar en cuenta que se escribió en una época en donde no había computadoras, Internet, ni teléfonos celulares, en la actualidad pierde mucho sentido así que tienes que ambientarla en los ochentas. La acción transcurre en la sala de la cabaña de Mirna y Sidney. Te dejo la primera escena y pronto iré agregando las demás.




TRAMPA DE MUERTE
de Ira Levin
PERSONAJES:
Sidney Bruhl, un escritor maduro
David Anderson, un escritor joven
Mirna Bruhl, esposa de Sidney
Helga Van Torp, una psíquica.
Aaron Porter, un abogado.


Obra policíaca en 2 actos y 6 escenas.
La acción ocurre en 1980 más o menos, en casa de Sidney y Mirna

ACTO I
Escena I

(En escena Sidney y Mirna, Sidney tien un libreto en as manos y Mirna limpia los libros)

Sidney: Trampa de Muerte, obra policíaca en dos actos, un decorado, cinco personajes, un crimen en el primer acto y esperar consecuencias en el segundo, buen diálogo, risas en los momentos precisos, tiene una sólida conclusión, buen teatro ycomercial.
Mirna: ¡Qué bueno mi amor! qué gusto me da por ti. Bueno, por los dos.
Sidney: ¿Gusto? ¿Por qué diablos te da gusto?
Mirna: ¿Cómo por qué? pues es tú última obra no, la idea que tuviste en agosto.
Sidney: No, no, la idea que tuve en agosto le paso lo mismo que a la que tuve en mayo, y a la del mes anterior, las tiré al fuego. Los borradores salieron por la chimenea, contaminación en su peor forma. Este libreto llegó esta mañana por correo propiedad de David Anderson, uno de los muchachos del seminario.
(Sidney toma una carta y la empieza a leer)
Querido señor Bruhl: espero que no le moleste que me haya tomado la loibertad de mandarle mi obra original TRAMPA DE  MUERTE, la cual terminé de pasar en limpio hoy a las dos de la mañana, ya que jamás la hubiera escrito sin la inspiración que su obra literaria me ha dado y la guía que me brindó en el seminario. Pensé que usted debía ser el primero en leerla. Si cree que mi obra es por lo menos un remedo de sus magníficas obras policíacas, consideraré mi tiempo y esfuerzo recompensados y el dinero que gasté en el seminario más que bien empleado.
Mirna: ¡Qué amable!
Sidney: ¡Amable! es un lambiscón. Disculpe por mandarle copias al carbón, pero la máquina fotocopiadora del pueblo no sirve y no quise esperarme para enviar a mi primogénito a su padre espiritual, espero que me llame en cuanto termine de leerla para saber su opinión.
Maldito, y hasta escribe bien a máquina. Anderson... ¡ah sí! es un gordo, obeso, como de 200 kilos, oye, ¿cómo habrá conseguido mi dirección?
Mirna: Debió de haber preguntado en la Universidad.
Sidney: pues sí, tal vez.
Mirna: ¿Y en verdad es tan buena su obra?
Sidney:  ¡No que va!, no tiene pierde, estará en cartelera por años, los derechos de autor que cobrará alimentará y vestirá a generaciones por años. Se puede hacer película, la maldita obra es perfecta.
Mirna: ¡Vaya! yo pensé que te sentirías orgulloso de que uno de tus alumnos haya escrito una obra con tantas posibilidades.
Sidney: Mirna, por primera vez en 11 años de casados, no tienes maldita idea de los estás diciendo. Estoy verde de envidia, verde. Quisiera partirle la cabeza con este mazo, después enterrarlo, los 200 kilos, completitos y mandar la obra a mi nombre a la Sociedad de Autores. Es la mejor idea  que he tenido en años.
Mirna: Mi pobre Sidney, en unos días te llegará la inspiración y harás una obra mejor que esa.
Sidney: eso quisiera, porque ya me queda muy poco dinero.
Mirna: tenemos lo suficiente, ni un solo acreedor nos ha molestado.
Sidney: pobre Mirna, te he desfalcado.
Mirna: nos hemos desfalcado, para mí ha sido un deleite ayudar con mis ahorros en la casa, no te preocupes. Con tu próxima obra todo volverá a la normalidad.
Sidney: gracias por ayudarme.
Mirna: ¿Por qué no ayudas al muchacho con algún productor? tendrías una comisión.
Sidney: ¿Una comisión como agente?
Mirna: seria muy buena.
Sidney: el uno por ciento, si acaso el uno y medio.
Mirna: O mejor todavía ¿por qué no la produces? ya participaste en suficientes producciones como para saber hacerlo.
Sidney: Mira, tal vez sea lo suficientemente cursi como para ser un asesino, pero no para ser un productor.
Mirna: colabora con el muchacho, por más buena que sea su obra la puedes mejorar, pequeños ajustes, modificaciones, tu toque profesional.
Sidney: mira, esa sí es una posibilidad.
Mirna: estoy segura que le fascinaría colaborar contigo.
Sidney: iríamos al 50%
Mirna: Y tú con el primer crédito, tomando en cuenta quién eres.
Sidney: ¡Sí, como no! Sidney Bruhl el autor de cuatro fracasos seguidos.
Mirna: ¡Sidney Bruhl! autor de JUEGO MORTAL
Sidney: ¡Ah sí! JUEGO MORTAL, ¿no es esa la obra que escribí en los tiempos del rey Arturo?
Mirna: Creo que fue hace menos tiempo.
Sidney: hace 18 años Mirna, 18, y cada año pasa más rápido que el anterior. Nada te añeja tanto como el éxito.
Mirna: pero la podrías mejorar.
Sidney: Darle el inigualable toque Bruhl.
Mirna: Háblale por teléfono, ¿dónde vive?
Sidney: como a 80 kilómetros de aquí, oye ¿y no te gusta la idea de asesinarlo?
Mirna: ¡No, definitivamente no! ¿sangre en la alfombra? ¡Por favor! que falta de limpieza. Aemás, al día siguiente Helga Van Torp iba a estar recibiendo vibraciones síquicas.
Sidney: ¿Desde Holanda? lo dudo.
Mirna: Sidney ¿dónde estabas el día que todos comentaban que Helga Van Torp se cambia a casa de los Mcdere por los próximos 6 meses? va a vivir prácticamente enfrente de tu casa.
Sidney: ¿La famosa clarividente?
Mirna: Sí, Mary y Tom la invitaron a cenar la semana pasada, a Tom le dijo de su úlcera y le advirtió de la relación que tenía su padre con la sirvienta. A Mary le dijo que la nana se iba a ir, y se fue 2 días después, mira que si con eso no te basta, encontró las llaves que Mary había perdido en 1979, estaban detrás de la secadora de ropa.
Sidney: ¿Así que en la cabaña de los Mcdere?
Mirna: y probablemente este recibiendo señales con su radar en este preciso momento.
Sidney: pues parece que David Anderson se ha conseguido un colaborador literario, y no es que yo crea en las percepciones extrasensoriales.
Mirna: pues la policía sí, en parte es por eso que está aquí Helga.
Sidney: ¿Por qué?
Mirna: descansando de descubrir criminales para la policía.
Sidney: Bueno. Anderson, Andersom, ¡ah sí! creo que es uno tartamudo, insoportablemente tartamudo.
Mirna: pues es muy fácil de averiguar, háblale por teléfono.
Sidney: te advierto que la comunicación puede durar horas. Bu bu bu bueno.
(Toma el teléfono y marca) (pausa)
Está ocupado, probablemente está llamándole a algún productor para ofrecerle su obrita.
Mirna: Sidney, ¿de verdad matarías a alguien para tener otra obra de éxito?
Sidney: pues no seas tonta Mirna, ¡claro que sí! es una broma señorita Van Torp.
Mirna: es señora, está divorciada.
Sidney: divorciada, ¡claro! ¿qué marido aguantaría una clarividente? no me mires con esos ojos de basilisco, cualquiera que sea el significado de basilisco. Bueno no me digas que no te gustaría volver a gozar con las crónicas de un nuevo éxito ¿sabes cuánto podría dejar la obra en el mercado de hoy en día? como dos millones de dólares y eso sin contar con las camisetas de TRAMPA DE MUERTE. bueno pues si eso no es motivo para asesinar a alguien pues no veo qué.
(vuelve al teléfono) (pausa)
con David Anderson por favor... de Sidney Bruhl.... sí... sí... no es tartamudo como habla... sí, precisamente acabo de terminarla... pues no está mal para ser el primer borrador... pues estaba comentando con mi mujer, si la pules en ciertos momentos y le agregas una cuants risas podría funcionar... sí, te entiendo... sabes que a mí me pasó lo mismo cuando terminé JUEGO MORTAL.. yo pensé que ya estaba terminada, esntonces colaboró conmigo alguien que sabía mucho más de teatro que yo y debo admitir que la mejoró muchísimo... ¿qué por qué no apareció su nombre?... pues creo que tenía muchas deudas y no quería que aparecieran publicadas sus ganancias... oye y ¿qué otros comentarios has recibido?... ¡nadie la ha leído!... vaya pues me siento muy halagado... ¿ni a un amigo o a tu esposa?... ¡ah! eres soltero... o sea que sólo tienes que regar las plantitas y escribir... pues suena ideal... pero me extraña que sólo ayas terminado una obra yo ya hubiera terminado una trilogía... ¿ahora? sí, si estoy escribiendo una obra sobre la percepción extrasensorial, está basada en Helga Van Torp... ¿qué cómo la voy a titular? LA ESPOSA ENFADADA... pus mira, son muchas notas para dártelas por teléfono, porque no nos vemos personalmente para discutirlas, es más estoy libre esta noche... puedes tomar un tren y te recojo en la estación de Bilboard... no, no. es que estamos perdidos en la montaña, cuando esperamos gente hay que hacer señales de humo... sí, espero. Su coche está averiado, está cuidando la casa de una familia que fue a España.
Mirna: Y vas a proponerle la idea de que se asocie contigo.
Sidney:... sí... no es muy temprano... no eso ya es muy tarde... no que sea el que llega a las 7:29 está bien, oye ¿podrías traer el original? la copia está un poco borrosa... ah, oye Pablo, ¿puedo llamarte Pablo? … David, te llamas David... es que tengo que hacer un par de cosas en el pueblo y quizá llegue un poco tarde a la estación, pero de seguro llego... bueno, sí, hasta luego.
(Sidney cuelga el teléfono)
Mirna: ¿qué par de cosas tienes qué hacer en el pueblo?
Sidney: ¿qué no mencionaste algo de llevar unos libros a la biblioteca o recogerlos?
Mirna: yo no dije nada
Sidney: me pareció, mira la máquina fotocopiadora dle pueblo ya la arreglaron, pero decidió no hacer más copias en caso de que tuviera algunos ajustes que hacerle. Nadie la ha leído y nadie sabe siquiera que la estaba escribiendo.
Mirna:  y nadie te verá recogerlo en la estación.
Sidney: sí, sí la idea me pasó por la mente, qué quieres, la costumbre de planear tantos crímenes.
Mirna: ¿Y porqué le pediste que trajera el original?
Sidney: porque necesitamos dos copias para discutirlo, no quiero tenerlo respirándome al lado toda la noche.
Mirna: pues seguramente tiene una tercera copia en algún lugar.
Sidney: seguramente. Y la noche del estreno en medio de mi triunfo aparece su madre gritando ¡la obra es de mi hijo! ¡la obra es de mi hijo!
(suena el teléfono y Sidney contesta)
Sí.. ¡ah! Mary.. no ahora no puedo... estoy trabajando en una obra y no quiero perder la inspiración, pero Mirna puede ir... es Mary, van a ir a el cine, si quieres te llevo cuando vaya a la estación.
Mirna: no quiero salir esta noche.
Sidney: Mary... no, no quiere salir esta noche... pues no se ha sentido bien últimamente... porque no van y después vienen a platicar... hasta luego.
(Cuelga el teléfono)
No tienes porqué estar tan agitada, yo solo mato en luna llena.
Mirna: pero ¿por qué le mentiste, por qué no le dijiste que esperabas a alguien?
Sidney: no sé, soy un escritor un mentiroso profesional.
Mirna: ayer la luna estaba casi llena.
Sidney: entonces tendré que controlarme mucho. Además, estaré pensando en esa tercera copia, que de seguro existe.
Mirna: Y si no fuera por eso, ¿lo harías Sidney? ¿podrías?
Sidney: no, no podría, no tendría el valor, claro que la idea existe, es como tener un arma y la oportunidad de usarla... claro que hay una gran diferencia entre una víctima de papel y una de carne y hueso. Estoy seguro que el señor Anderson regresará a su casa en el mismo estado en que entre a ésta y con manuscrito en mano.
Mirna: él no va a desaprovechar la oportunidad de colaborar contigo. Y tú puedes hacer una obra de mucho éxito, no es mala idea la que trata de Helga Van Torp, pero no la llamarás LA ESPOSA ENFADADA. ¿verdad?
Sidney: No, pero tengo una mejor idea, una obra policíaca que trata de un autor que está pasando por una mala época y recibe una obra recién terminada de uno de los estudiantes del seminario, ¿es un buen comienzo, verdad? claro que la obra tendría que ser muy buena y el
autor tendría que tener una colección de armas.
Mirna: es una buena idea, haz unos apuntes.
Sidney: sí, lástima que me ganara el título: TRAMPA DE MUERTE.

ESCENA II
(La escena es´ta vacía, entran Sidney y David por la puerta de la calle)
Sidney: ¡Mirna! ya llegamos.
Mirna: Ahora bajo.
(Baja por las escaleras)
Sidney: Mirna, te presento a David Anderson, mi esposa.
Mirna: Mucho gusto, empezaba a preocuparme. Adelante.
(Entran al despacho de Sidney, pausa)

David: ¡Es su taller de trabajo!
Sidney: ¿Y cómo adivinaste?
David: La máquina de escribir, los posters, ¡no!, este mazo es el que usaron en EL HIJO DEL ASESINO.
Sidney: sí, y la daga es de JUEGO MORTAL, cuidado es muy filosa, la del truco la sustituía en el segundo acto.
David: TIEMPO PARA MATAR, nunca entendí por qué duro tan poco en escena.
Sidney: La crítica no fue muy piadosa con ella.
Mirna: El tren debió llegar tarde, ¿llegó tarde?
David: No, llegó a tiempo, el señor Bruhl fue el que se retraso un poco, me quedé solo en la estación.
Sidney: Tuve que tomar gasolina, checar las llantas...
David: ¿sabe? a PUNTA DE PISTOLA fue la primera obra que vi en mi vida, tenía apenas 12 años.
Sidney: pues si estás tratando de deprimirme lo estás logrando.
David: esta obra despertó mi pasión por las obras policíacas.
Sidney: y conmigo fue LA LUZ QUE AGONIZA, tenía yo 15 años.
Mirna: el teatro policíaco es como una enfermedad que pasa de una generación a otra.
Sidney: Enfermedad llamada “El policiacus malignus”, un decorado y cinco personajes en un lucha desesperada por volverse millonarios.
David: yo no ando en busca del dinero, claro que no me molestaría tener un poco para trabajar en un lugar como éste. Pero no es por eso que escribí TRAMPA DE MUERTE.
Sidney: claro, eres muy joven para eso.
David: ser autor de obras policiacas es como una tradición, un desafiante estilo de teatro en el cual toda posible variante parece ser el fin, la pregunta es: ¿puedo yo inventar alguna nueva, puedo alarmar y sorprender a un público que a sentido LA MUSICA DIVINA, que ha marcado LA REGLA DEL VUELO o que ha jugado su JUEGO MORTAL?
Sidney: ¡bravo! qué bonito discurso, gracias por dejarme hasta el final.
David: bueno, lo que pasa es que estoy un poco eufórico con lo que está pasando.
Sidney: Pues tienes por qué estarlo, ¿eh?
Mirna: ¿Quieren algo de tomar?
David: Sí, por favor, ¿tiene pepsi?
Mirna: sí claro, Sidney ¿escocés?
Sidney: no, yo también tomaré pepsi.
David: esto no es todo de sus obras ¿verdad?
Sidney: No, no he escrito tantas, mis amigos que me regalan cosas, y a mí me gusta rodar por las tiendas de antigüedades.
Mirna: esa sí que es una enfermedad.
Sidney: Y el pretexto perfecto para no trabajar.  (Sidney toma una pistola del escritorio) Esta la compré hace apenas una semana, siglo XVIII, alemana.
David: está muy bonita.
Sidney: pues, como ves, guardo muy bien bajo llave a mi hijo espiritual.
David: traje el original, está mucho más claro.
Sidney: no, si la verdad debería usar lentes, pero el doctor dice que entre más tiempo tarde es mejor. Bueno aquí tienes.
David: también traje el primer borrador, hay una escena entre Diana y Carlos en el primer acto que no sé si debería haber cortado.
Sidney: ¿hiciste más borradores?
David: no, sólo ese, ¿quiere que lo leamos?
Sidney: me pareció que debería agregársele una escena entre Diana y Carlos antes del crimen.
David: ¡A mí también! pero tenía miedo de que se alargara mucho el acto.
Sidney: ¿y qué más traes ahí?
David: también le traje una guía original, de la cual me alejé considerablemente, pero la hice como usted nos dijo en el seminario: con la máquina por enfrente, y algunos diálogos que escribí, pero nunca llegué a utilizar.
Sidney: ¿Y con los que sí usabas, qué hacías, los tirabas?
David: Sí, pues todo estaba en este sobre así que tal cual lo traje, tuve que caminar dos horas para llegar a la estación, salí cuando terminamos de hablar por teléfono.
Sidney: ¿Dos horas?
David: a menudo camino más que eso, hago pesas todas las mañanas y estuve a punto de entrar en el equipo olímpico de natación y, además, soy cinta negra en karate.
Sidney: pues tendré mucho cuidado de no discutir contigo. Yo también estoy en el equipo olímpico, de levantamiento de pereza, me quedo dormido en cualquier lugar. (MIRNA LES DA LA PEPSI) Bueno, por TRAMPA DE MUERTE.
David: TRAMPA DE MUERTE.
Mirna: TRAMPA DE MUERTE, algún día se brindará por ella con algo más que pepsi, si es que Sidney tiene razón y estoy segura que la tiene.
Sidney: Mirna ¿No tienes nada que hacer?
Mirna: sí (sale por las escaleras)
David: ¿cree que tenga que cambiar algo en escenografía?
Sidney: no, está muy bien, por cierto que bien escribes a máquina, ¿es eléctrica?
David: no, no me gustan las máquinas eléctricas, un apagón y ya no puedes trabajar.

Sidney. de eso se trata, lo malo de las máquinas eléctricas, bueno por lo menos de Cenovia, es que la pirmera copia le sale bien, pero la segunda. (entra Mirna con un tejido, se sienta en el sillón) Mi vida, ¿por qué no te vas a la sala a hacer eso?
Mirna: porque en la sala no tengo buena luz para trabajar.
Sidney: creo recordar que en la sala hay una mesita con una lámpara al lado que brilla lo suficiente como para grabar biblias en alfiler.
Mirna: La luz brilla demasiado y la silla es muy baja. Prometo estar callada.
Sidney: Mirna, es la primera obra de David y yo soy la primera persona con quien va a discutirla, estoy seguro que nuestro intercambio de ideas será mejor si te vas.
(Mirna está a punto de irse y David la detiene)
David: quédese... haga el favor de quedarse, me voy a sentir menos incómodo que si estuviera con el rector de la Universidad.
Sidney: vaya, pues perdón por hacerte sentir así.
David: no, no es eso, es que estar aquí, con sus obras y todo lo que dice, yo nunca hubiera pensado llamar a una máquina otra cosa que Olivetti y usted le acaba de decir a la suya Cenovia. La señora Bruhl está invitada a leer la obra con nosotros.
Mirna: me encantará... Sidney me contó parte de la obra durante la cena, pero se detuvo en final, no sé quién mata a quién.
David: ¡Mucho mejor! no se debe de saber en el primer acto. Creo que ese fue su problema en EL HIJO DEL ASESINO, desde el principio se sabía que el doctor iba a matar al joven y yo sé que el público debe sospechar, pero no debe estar cien por ciento seguro... ¿o sí? ¿no disminuye así el suspenso?
Sidney: sí, sí, es posible, mira si me hubieras dicho que querías que alguien más leyera tu obra, te hubiera pedido otra copia.
David: no sabía que le iba a interesar, además, no tengo otra copia.
Sidney: ¿no tienes otra copia?
David: no, pensaba fotocopiar el original apenas termináramos, pero la señora Bruhl puede leer en esta, mientras nosotros compartimos el otro, yo me podría sentar a su lado.
Sidney: mejor déjame pensar en otra solución.
Mirna: Sidney está muy entusiasmado con tantas ideas que tiene acerca de su obra, bueno yo nunca lo había visto tan entusiasmado, él recibe obras por correo muy a menudo, obras terminadas para ser producidas, de su agente, de productores y de aspirantes a escritores, generalmente no hace más que burlarse de esas cosas malas y disparatadas, pero yo sé que convertirá tu obra en un éxito que durará en cartelera por años y dará suficiente dinero para todos.
Sidney: ¿a eso te referías cuando dijiste “prometo estar callada”?
Mirna: no puedo quedarme callada Sidney. Tengo que decir algo que ha estado en mi mente desde que ustedes hablaron por teléfono. Yo no creo que tú esperes que Sidney te de el fruto de su experiencia y conocimientos de una manera desinteresada, como si todavía estuvieran en el seminario. No está bien que te regale su trabajo. Ahora voy a proponerte algo Sidney, sé que va a tomarte por sorpresa, pero quiero que le des la más seria y sensata consideración: haz a un lado la obra en la estás trabajando, has a un lado la obra de Helga Van Torp y de cómo adivina las intenciones de los asesinos, hazla a un lado y ayuda a David en su obra, colabora con él. Bueno, creo que es lo más justo, sensato y racional que se puede hacer en esta situación: TRAMPA DE MUERTE, por David Anderson y Sidney Bruhl... bueno, a menos que David piense que, en preferencia a tu edad y situación, deba ser en orden opuesto.
Sidney: pues sí que me has sorprendido, hacer a un lado LA ESPOSA ESTRANGULADA.
David: ¿que no era enfadada, señor Bruhl?
Sidney: no, qué título sería ese, estrangulada la voy a llamar por ahora, la clarividencia se está poniendo muy de moda.
Mirna: La clarividencia no pasará de moda Sidney, a la gente siempre le han interesado los poderes síquicos, el poder decir que este hombre asesinó a este... hazlo a un lado y haz por David lo que hace tiempo hicieron por ti.
Sidney: eres muy persuasiva Mirna.
Mirna: pensé que debía aclararse antes de que empezaran a trabajar.
Sidney:¿Y tú qué opinas David?
David: yo me siento muy honrado, hasta sorprendido de que Sidney Bruhl considerara hacer a un lado su obra para trabajar con la mía, si alguien me hubiera dicho en aquel teatro, cuando yo tenía doce años, que iba a estar teniendo esta oportunidad, doce años más tarde...
Sidney: ¡Ay pasemos por alto las fechas!
David: en realidad me siento como si hubiera ido a ver a un buen especialista, a un médico y de pronto  me dijera: te tienes que operar, con todo respeto a sus conocimientos yo buscaría una segunda opinión; estoy seguro de que sus ideas son fantásticas, pero su esposa tiene razón, no sería justo que las escuchara antes de llegar a un acuerdo previo, y para ser honesto, y sin haberlas oído, yo creo que TRAMPA DE MUERTE es muy buena así como está, no es una obra perfecta, pero no creo que necesite una cirugía, y creo que lo que debo hacer es fotocopiarla mañana por la mañana y enviársela a los agentes que usted nos recomendó en el seminario. Y si creen que debo hacer algunos ajustes, entonces le llamaré y estaré dispuesto a ahacer todo lo que usted me diga para ser un escritor famoso. Espero que no se haya ofendido.
Sidney: no, no, en lo más mínimo.
Mirna: David, los agentes saben de contratos no de calidad.
Sidney: Mirna, no le ruegues, va a creer que tiene el tesoro de Moctezuma y que yo soy Hernán Cortés.
David: no, no señor bruhl, yo jamás pensaría algo así, al contrario, le agradezco que haya estado dispuesto a hacer a un lado su obra...
Sidney: mira la verdad es que no estoy dispuesto, ahora que he tenido tiempo para reflexionar no voy a hacer a un lado una obra tan actual como LA ESPOSA ASESINADA, para trabajar en un proyecto tan especulativo como TRAMPA DE MUERTE. a así que lleva tu obra con algún agente y sí son necesarios algunos cambios ponte en contacto conmigo, tal vez tenga algún tiempo para ti. aunque dudo tenerlo, ya llevo más de la mitad de la obra y además estoy trabajando en otros proyectos acerca de la vida de Harry Houdini, el famoso escapista. ¿sabes quien es?
David: sí, claro.
Sidney: pues mira, estas esposas son de él.
Mirna: ¡Sidney!
Sidney: Mirna no te preocupes, un joven autor no le robaría la idea a otro autor, ¿tú no harías una cosa así, verdad?
David: no, claro que no.
Sidney; ¿Lo ves?, no hay de qué preocuparse, ¿sabes que él mismo fabricaba sus instrumentos de escapismo?
David: ¿él mismo?
Sidney: sí.
David: no, no lo sabía.
Sidney: pues mira, observa.
Mirna: Por Dios, ¡no lo hagas Sidney!
Sidney: Mirna, ya siéntate.
Mirna: te lo suplico.
Sidney: Mirna, siéntate.
Mirna: ¡Por lo que más quieras!
Sidney: Mirna, siéntate y deja de sospechar de todo el mundo. Es que hace tiempo tuvimos una experiencia muy poco grata con un joven y plagiario autor, cuyo nombre no voy a mencionar por que ya pasó a mejor vida. Se pone frenética cada vez que hablo de mis obras, y ¿qué te parecen? excelente artesanía.
David: excelente, bueno, pero parecen viejas.
Sidney: de eso se trata precisamente, aparentemente viejas, pero sólidas.
David: sí, así parecen.
Sidney: pues, son todas tuyas.
David: ¿quiere que me las ponga?
Sidney: bueno, si te digo que tienen en tus manos unas esposas que pertenecieron a Harry Houdini, que costaron 1,200 dólares y yo te digo con toda confianza...
David: ¿le costaron 1,200 dólares?
(David se pone las esposas)
Sidney: y ahora es muy fácil, simplemente das la vuelta, giras y … no, no, es que lo estás haciendo mal.. das la vuelta, giras y...
David: no quiere.
Sidney: ¡qué raro! no será por falta de aceite, las revisé esta mañana.
David: a lo mejor me desconocieron porque no soy Houdini.
Sidney: Bueno, pero no te preocupes, ¿eh? porque por ahí debo de tener la llave... estaba colgada detrás de algo, peor no se de qué, como siempre me las quito así...
David: ¿sabe? este podría ser el arranque de una obra policíaca.
Sidney:¿Sí?
David: sí, sí podría, un autor joven le manda su primera obra a un escritor ya maduro que conduce un seminario, al cual el autor joven asistió, él la revisa, entonces el autor joven le lleva el original y... claro, la máquina fotocopiadora debería estar descompuesta, para justificar el hecho de que sólo existieran dos copias, y la obra tendría que ser muy buena, la del escritor joven claro está, y el escritor maduro tendría que estar pasando por un muy mal momento.
Sidney: un enorme encadenamiento de circunstancias poco factibles.
David: claro, es verdad, la diferencia es que usted está escribiendo LA ESPOSA ESTRANGULADA y un proyecto sobre Houdini. TRAMPA DE MUERTE quizá no sea muy buena como para matar por ella. Sabe señora, cuando su esposo pasó por mí, la estación estaba casi desierta, es más, le apuesto a que nadie me vio subir a su coche...
Sidney: ahí tienes el tema para tu próxima obra.
David: le apuesto que podría ser algo muy interesante, ¿usted qué piensa, señora Bruhl?
Mirna: no me gusta, me da miedo.
David: a mí también... señor Bruhl, se me olvidó decirle, me va a hablar una amiga como a las ocho y media.
Sidney: ¿Y cómo sabe el número de teléfono?
David: no pude verla antes de salir, así que le dejé un recado en el espejo de la sala: ella me llama, yo le digo cuándo estoy de regreso... será mejor que encuentre la llave de las esposas, porque si no tendrá que sostener el teléfono mientras llamo.
Sidney: ¿y cómo va a poder entrar a la sala para ver la nota del espejo?
David: le di una llave de la casa que estoy cuidando.
Sidney: así que tú le das llaves de las casas a cualquiera?
David: es mi amiga, la conozco desde hace muchos años.
Sidney: por teléfono me dijiste que no conocías a nadie aquí.
David: es que... ella vive en otra parte.
Sidney: ¿Y cómo conseguiste el número de teléfono? porque es privado.
David: en la universidad, cuando pregunté su dirección.
Sidney: ojalá te lo hayan dado bien, porque lo cambie hace tiempo, un degenerado nos aburría con conversaciones obscenas, no recuerdo habérselo dado a la Universidad, ¿qué número le dejaste a la señorita?
David: ya se me olvidó.
Sidney: ¿Era el 2863045 o el 2865459?
David: el primero.
Sidney: ¡ah! el nuevo, es curioso, debí de habérselo dado a la Universidad, pero no recuerdo, es curioso.
David: señor, yo... ¿podría buscar las llaves por favor?
Sidney: sí claro.
(Sidney está a punto de tomar un mazo)
David: ¡no!
Mirna: ¡no lo hagas Sidney!
Sidney: pensé que les iba a dar gusto que encontrara las llaves de las esposas. Te dije que estaban colgadas detrás de algo. ¿No habrás pensado que yo le iba a dar con el mazo? ¿Por eso te hiciste hacia atrás tan rápidamente?
David: como usted es escritor de obras policíacas pensé que estaría acostumbrado a planear asesinatos.
Sidney: ¿Y tú qué pretexto tienes para sospechar, oh, noble y leal esposa? once años de casados y piensas que soy capaz de matar a sangre fría. Pues hay una lección para ti en todo esto. TRAMPA DE MUERTE es buena, sí, pero no tanto, hasta ahora lo mejor que has inventado ha sido lo de tu amiguita.
David: Gracias, pensé que tenía todos los recursos que nos enseño en el seminario. ¿Señor Bruhl, está seguro que estas son las llaves?
(Sidney toma un torniquete y se acerca a David)
Sidney: claro, Houdini las abría tres metros bajo el agua, no creo que tú no vayas a poder.
(Sidney ahorca a David, Mirna grita) ¡No lo puedo creer! justo en el tapete. Me parece que tu corazón ha logrado resistirlo. (Sidney tira algunos papeles que traía David a la chimenea) Después del estreno tomaremos unas vacaciones en la Riviera, volveremos a tener sirvienta, compraremos un automóvil nuevo.
Mirna: nos van a meter a la cárcel.
Sidney: no, un estudiante que está cuidando una casa y se va de ahí, la policía no le va a dar importancia.
Mirna: sin su ropa y su máquina de escribir.
Sidney: ¿quién entiende a los jóvenes? y menos a un aspirante a escritor, a los mejor dejó de aspirar y se fue a las misiones o a un centro budista.
Mirna: ¿qué vas a hacer con él?
Sidney: voy a enterrarlo en el jardín... Mirna, tómate un brandy, o algo... Luna llena, espero que no se me haga costumbre... ayúdame Mirna... bueno Mirna ayúdame... Mirna, ya está hecho ¿qué caso tiene que me salga una hernia?  Mirna ayúdame.. ¿sabes? menos mal que no fue el estudiante gordo.

                                             TELON

Escena III

(Entran Mirna y Sidney por la puerta lateral)

Sidney: Tengo ampollas en las manos, y la impresión de que vas a darme un discurso.
Mirna: Por más que trato de justificarte, de tomar en consideración tus decepciones y la vergüenza de tu situación económica no puedo, y cómo podrás sentirte un triunfador si los dos sabemos quien escribió la obra, tampoco puedo entenderlo, eres un extraño para mí Sidney, desde hace un momento te desconozco y no sé que va a pasar cuando llegue la policía.
Sidney: No vendrá la policía, el chico desapareció en Milboard y esto es Vedford.
Mirna: Investigarán a la gente que conocía, todos sabrán que pidió tu dirección a la universidad.
Sidney: Pues les diré que recibí una estúpida carta y ya.
Mirna: En un mes, más o menos, si no ha pasado nada, quiero que te vayas.
Sidney: ¿Qué?
Mirna: Fingiremos unas peleas enfrente de los amigos, tú podrías escribirlas, diremos que hemos discutido por dinero, por lo que sea, dejarás de vivir aquí y ojalá pudieras llevarte el jardín, pero como puedes en cuanto empieces a ganar dinero me comprarás el jardín, la casa, todo. Mi abogado pondrá el precio.
Sidney: Mira, has tenido una mala experiencia y ...
Mirna: no me toques, no te me acerques.
Sidney: Has tenido una mala experiencia, yo también, es normal que te sientas así, pero te prometo que donaré la mitad de las ganancias a la Sociedad de Autores. En unos días verás que no ha pasado nada, todo será normal.
(se escucha el timbre de la puerta)
Mirna: anda, anda abre y di "recibí una carta señor inspector"
Sidney: Deben ser Mary y Tom que vienen a contarnos la película.
Mirna: O Helga Van Torp.
Sidney: ¿Por qué va a ser Helga Van Torp? ¿Estás en condiciones de recibir? será mejor que te vayas a tu recámara.
Mirna: No, aquí me quedo, quiero ver si te preocupas de si me desmorono o no.
Sidney: ¿Quién es?
Helga: Su vecina, Helga Van Torp. (Sidney abre la puerta y entra Helga Van Torp) Disculpe, llamé a información, pero la señorita no quiso darme su número de teléfono, disculpe por venir tan tarde, pero ... ¡ah! este es el cuarto que vi, ¡dolor! tanto dolor, dolor, dolor.
Sidney: ¿Está usted viendo un sanatorio?
Helga: tal como lo vi ¿por qué tiene cosas que indican tanto dolor?
Sidney: son souvenirs de teatro, soy escritor, sabe.
Helga: ¡Ah! ya me habían hablado de usted, el famoso Sidney Bruhl.
Sidney: Mi esposa, Mirna.
Helga: ¿qué le da tanto dolor señora?
Mirna: Nada, me siento muy bien de veras.
Helga: No, algo le causa dolor, yo soy Helga Van Torp, soy síquica, medium.
Sidney: Me habían hablado mucho de usted, yo quería ponerme en contacto suyo para ver si...
Helga: ¡ay! dolor, siento el dolor que proviene de aquí, mucho dolor, desde las ocho treinta, cuando empieza "Visitando a las estrellas", yo salgo en ese programa la próxima semana ¿ustedes me verán?
Sidney: Pero, por supuesto, Mirna toma nota.
Helga: Llamé a información, pero la señorita no quiso darme el número, volví a llamar, le dije es urgente, tiene que darme el número, soy Helga Van Torp, soy vidente, vidente y la señorita dice, pues entonces adivine el número. Traté, pero sólo veo 286 que es de toda esta zona. ¿Por qué, por qué el dolor empeora? y no solo dolor.
Mirna: ¿no sólo dolor?
Helga: hay algo más aquí, algo peligroso. No, no acepto, interferiría.
Sidney: ¿qué interferiría?
Helga: La copa que iba usted a ofrecerme, la mente debe de estar despejada, nunca tomo. ¡Ah! esta daga fue usada pur una bella mujer de pelo negro, pero ella sólo jugaba.
Sidney: Es cierto, esa daga la uso una actriz muy bella en JUEGO MORTAL
Helga: será usada otra vez, por otra mujer, pero no en una obra, sino por una obra... por una obra otra mujer usará este cuchillo, debería guardar todo esto.
Sidney: Sí, si ya me cansé de la colección, en un mes, más o menos, ya está toda colocada.
Helga: No me gusta poner triste a la gente, pero debo decir lo que veo.
Sidney: pues, podría quedarse callada.
Helga: Debo hablar, por eso Dios me ha dado el don. ¡ah! hay peligro en este lugar, mucho peligro, para usted.
Sidney: ¿Para mí?
Helga: sí, hay muerte en este cuarto, algo que invita a la muerte, una TRAMPA DE MUERTE, ¿que dije? ¿Trampa de muerte?
Sidney: Es el título de la obra que estoy escribiendo, ¡ah! claro, hay una muerte ahí, eso es lo debe estar percibiendo.
Helga: tal vez, pero yo presiento una muerte real.
Sidney: Es que trato de ser convincente, practico todo lo que escribo.
Helga: un hombre con botas, joven, ese hombre... lo ataca.
Sidney: ¡ah! él me ataca a mí.
Helga: viene como amigo, a ayudarlo, a trabajar con usted, pero lo ataca... hay confusión.
Sidney: No me diga, de ahora en adelante, en esta casa, con botas nadie.
Helga: ¡Ah! se sienta en esta silla y habla de Diana.
Sidney: sí, hay una Diana en la obra.
Helga: Y dos personas más Olivia y Beti, no una sola persona, una niña con una cinta negra... ¿en la obra hay una niña negra que se llame Olivia Beti?
Sidney: No.
Helga: Es que son muchas imágenes confusas... ya se fueron.
Sidney: ¡qué bárbara! ¿te fijaste cómo adivinó lo del título de la obra, de Diana y la daga? Señora me ha dejado usted pasmado.
Helga: Pero recuerde que más le dije, el cuchillo será usado otra vez por una obra, y un joven con botas lo ataca, de esas dos cosas estoy segura, lo demás es muy confuso.. borroso, borroso. ¿Menos dolor ahora señora?
Mirna: si no me dolía nada, de verdad.
Sidney: debo admitir que tenía mis dudas acerca de la percepción extrasensorial, pero oiga, usted me ha convencido de que es genuina.
Helga: sí, es genuina, pero no siempre es agradable saber todo lo que sé.
Mirna: dígame ¿usted siempre ha podido adivinar las cosas?
Helga: sí, querida, desde que yo era niña, nunca me gustó jugar a las escondidas, demasiado fácil, mi padre nunca envolvía mis regalos de navidad, para qué desperdiciar papel. Después, cuando yo esa adolescente y caminaba con los muchachos ¡qué imágenes! daba bofetadas antes de recibir proposiciones.
Sidney: bueno, ahora sí me acepta la copa que iba a ofrecerle ¿verdad?
Helga: no, no gracia, debo regresar a casa. Vendrán conmigo a cenar algún día, ¿verdad? yo les contaré toda mi vida, sería una buena obra... de niña, usted vive en una casa grande de contraventanas amarillas, ¿cierto?
Mirna: sí, si es cierto.
Helga: siempre que hay luna llena estoy en mi mejor forma. Tenga mucho cuidado. Usted también.
Sidney: Claro, con botas nadie.
Helga: ¡Ah! recuerden, jueves próximo "Visitando a las estrellas"
(Sale)
Sidney: Pues sí esa es su mejor forma, no hay de qué preocuparse.
Mirna: ¿No tienes miedo del peligro que ve?
Sidney: Pues, tanto como miedo, no.
Mirna: Nos van a meter a la cárcel.
Sidney: No, Mirna no, bueno y en caso de que llame a la policía y ellos le crean, los va a traer locos buscando una niña negra con una cinta de máquina de escribir en la cabeza.
Mirna: Pero ella vio al hombre sentado aquí.
Sidney: Sí, pero el punto culminante lo tomó al revés... perdóname Mirna, no pude controlarme, pensé en la obra que se iba a dar a conocer mañana temprano, en ese muchacho tan joven, tan afortunado, por favor Mirna ya no pienses en eso. Y que no te pase por la mente usar la daga... Pues, como todo está confuso y tú ibas para allá.
Mirna: Por favor, vende la colección.
Sidney: Claro, pero no muy rápido, para no levantar sospechas, es increíble cómo, después de 18 años, aún tiene las vibraciones de la actriz.
Mirna: Guárdala en algún lugar
Sidney: Sí (pone la daga en un cajón del escritorio) la daga está guardada.
Mirna: Sabes, en parte yo... yo deseaba que lo hicieras, por un momento estaba preocupada, pero parte de mí quería que lo hicieras.
Sidney: No Mirna, tú trataste de detenerme, bueno me ayudaste porque yo te lo pedí, peso es que estás muy acostumbrada a ayudar. Pero quiero que quede muy claro, que si sucede cualquier cosa, yo fui el único responsable. No llores Mirna en unos días estaremos hasta celebrando, el mejor productor contrata la nueva obra de Sidney Bruhl, dramaturgo de orden internacional... Voy a apagar la luz y nos vamos arriba, ¿es increíble no? el haber matado a alguien produce en mí deseos de amar a lo bestia.
(Cuando Sidney apaga la luz, David entra por las puertas laterales que dan al jardín, trae en la mano un leño, ataca a Sidney y a Mirna le da un ataque al corazón y muere. Sidney y Mirna quedan tirados en el suelo)
David: Está muerta, sí estoy seguro, está muerta, tenías razón. Funcionó.
(Sidney se levanta)
Sidney: Claro tenía que ser, hubiera tenido ataques por mucho menos que esto, y yo te tengo una noticia.
David. ¿qué?
Sidney: El hule espuma duele, me pegaste más fuerte que en el ensayo.
David: Fue la adrenalina a la hora de la función, yo también te tengo otra noticia.
Sidney: ¿Cuál?
David: ser estrangulado no es una experiencia muy agradable, y ¿qué me dices de Helga Van Torp? por poco al que le da el ataque es a mí haya afuera.
Sidney: a mí también, lo que todavía no entiendo, es cómo supo que me ibas a atacar, se confundió por muy poco.
David: Ya sé
Sidney: ¿qué?
David: Se confundió con el torniquete.
Sidney: Sí, como todo estaba "borroso, borroso"... en fin, es mejor que haya venido.
David: ¿Por qué?
Sidney: Porque ahora le dirá a todo el mundo que ella presentía el ataque de Mirna. ¿Sabes? llevaba ya varios días diciéndole a todo el mundo que Mirna, que no se sentía muy bien, aunque no era necesario anunciarlo mucho.
David: voy por mis cosas.
Sidney: No, no vayas todavía, no pienso llamar al médico aún, no sea que llegue y todavía nos haga el milagrito.
David: y ¿qué pasa si Helga Van Torp regresa?
Sidney: no tiene a qué venir, el dolor ya no existe.
David: en eso no había pensado.
Sidney: y apuesto a que te gustó la frase "la daga está guardada"
David: sí, esa la dijiste por mí.
Sidney: sí, tenía miedo de que se cumpliera la profecía, me dejaras con un cadáver imaginario, una esposa viva y sin la obra maravillosa para justificar el crimen.
David: Jamás haría eso.
Sidney: bueno...
(Sidneey toma los papeles y está a punto de tirarlos a la chimenea)
David: ¿Vas a quemar un montón de papeles en blanco?
Sidney: Es cierto, podríamos cortarlos y usarlos para recados de teléfono. No, le diré a todo el mundo que estaba limpiando mi archivo cuando sobrevino el ataque al corazón.
David: mientras más se acerque a la verdad es mucho mejor.
Sidney: claro, adiós TRAMPA DE MUERTE, ojalá en verdad existieras.
David: ¿qué te parece si ponemos el escritorio aquí?
Sidney: no, te tengo una sorpresa.
David: déjame adivinar, voy a trabajar en el cuarto de la sirvienta.
Sidney: ¿sería yo capaz de algo así? no, vas a trabajar aquí, como quedamos.
David: entonces ¿cuál es la sorpresa? Sidney: pues que espero no te moleste oir trabajar a Cenovia a toda velocidad, porque ahora sí voy a escribir una obra acerca de la percepción extrasensorial, a pesar de los errores la demostración fue impresionante, ¿no crees?
David: sí, yo también estoy listo para empezar a trabajar.
Sidney: ¿con la obra de la que me hablaste en el seminario?
David: no, ya cambie de tema, voy a escribir sobre la vida de un burócrata, lo que pasa en una oficina del seguro social.
Sidney: ¿policíaca?
David: no, ya dejé los policíacos a un lado, quiero escribir sobre algo más honesto, más trascendente; pero los policíacos siguen siendo mis preferidos.
Sidney: Mira, a pesar de lo que acabas de decir, voy a dejar que te quedes aquí, ve por tus cosas, ahora sí voy a llamar al doctor.
(sale David por la puerta de la calle, Sidney habla por teléfono)
¿señorita, está el doctor? de Sidney Bruhl... mi esposa acaba de tener un ataque... sí, por favor... sí, de Sidney Bruhl.
(David entra con una mochila)
David: dejé las pesas y la máquina de escribir para mañana.
Sidney: sí, la señorita Olivia Bety.
David: la chiquita.
Sidney: la negrita.
David: ¿qué pasó, qué dijo el doctor?
Sidney: no estaba, le dejé recado.
David: ¿qué tiempo crees que te tome Sidney?
Sidney: un par de horas.
David: nos vemos al rato.
(David empieza a subir las escaleras)
Sidney: oye David, el piso de arriba rechina mucho, si quieres date un baño y metete a la cama.
(Sale David, Sidney se queda solo y va a donde está Mirna)

Telón.

ACTO II

ESCENA I

(En escena David escribiendo a máquina, el escritorio sencillo del primer acto ya no está, en su lugar hay un escritorio doble, Sidney está dormido en un extremo)

Sidney: Bueno, debes de estar muy inspirado con tu obrita de la burocracia.
David: Así es, los personajes tienen vida propia, ellos mismos están creando la obra.
Sidney: ¿Y sin notas, sin guías?
David: Sidney, no es una obra policiaca, no necesita de complicados argumentos o de los clásicos trucos artificiales a los que estás acostumbrado, son seres de carne y hueso, yo los pongo en escena y dejo que afloren sus sueños, sus frustaciones, el odio por la burocracia.
Sidney: Una obra actual ¿no?
David: la verdad es que va muy bien.
Sidney: a ver, déjame ver.
David: preferiría que te esperaras a que terminara el primer borrador, ¿te importa?
Sidney: Mo, que más da esperarme un par de horas más.
David: Yo creo que vas a esperar de tres a cuatro, pero semanas.
Sidney: a ese ritmo vas a tener una trilogía para entonces.
David: ¿Y tú nada?
Sidney: Estoy pensando.
David: bueno y por qué no invitas a Helga Van Torp, a lo mejor hablar con ella te inspira.
Sidney: ¿qué no será muy arriesgado?
David: en un día de luna llena quizá, pero cualquier otro día no, además, ¿que tal el ridículo en "Visitando a las Estrellas"?

(tocan el timbre, Sidney se levanta a abrir)

Sidney: Mira, mejor yo abro, no vaya a ser que pierdas la inspiración.
(abre la puerta, entra Aaron) Aarón ¿qué tal?
Aaron: ¿Cómo te va Sidney? quisiera consultarte un par de cosas ¿no estoy interrumpiendo algo?
Sidney: no, no, un tiempo perfecto para tomar un descanso. David Anderson, mi amigo Aaron Porter.
Aaron: ¿qué tal? mucho gusto.
Sidney: Iba a decir mi abogado, pero entonces me cobraría honorarios.
Aaron: de todos modos te voy a cobrar, es una visita de negocios.
Sidney: David, ¿podrías dejar de escribir? le di trabajo como ayudante, cuando Mirna falleció pensé que iba a necesitar una mano y ya ves.
David: es un honor trabajar con el señor Bruhl.
Aaron: ¡mira nada más que belleza!
Sidney: ¿qué te parece? es un escritorio doble.
Aaron: ¿y cómo lo conseguiste?
Sidney: es que lo vi por ahí la semana pasada y me pareció más lógico que amontonar dos escritorios.
Aaron: pero debió haberte salido carísimo.
Sidney: Sí, bueno, pero es deducible de impuestos.
Aaron: claro, Hacienda no tendrá inconveniente en que un escritor tenga su escritorio. Y deja que mi esposa lo vea.
Sidney: ¿Y cómo está ella?
Aaron: bien, bien.
Sidney: ¿Y las niñas?
Aaron: no podrían estar mejor.
David: Señor Bruhl, ¿quiere que vaya a la tienda? así usted podría platicar a solas con el señor Porter.
Sidney: bueno si es así, en un momento estoy contigo.
(Sidney sale por las escaleras)
Aaron: tómate tu tiempo, todavía no te estoy cobrando. Me encanta este lugar, es muy bonito ¿verdad?
David: ha mejorado en los últimos días, la primera semana estaba desconsolado, desde mi habitación lo oía llorar todas las noches, y, además, estaba bebiendo mucho, pero afortunadamente ya se le pasó el dolor, escribir es su consuelo.
Aaron: sí, debe serlo, a mis clientes, escritores en su mayoría, les permite salir adelante. Yo también traté de escribir una obra de teatro.
David: no me diga.
Aaron: sí, sobre la Suprema Corte de Justicia, pero hasta el título fue un fracaso "La supremacía justiciera" ¿qué mal título, verdad?
(Entra Sidney)

Sidney: ¿con veinte dólares será suficiente?
David: sí, y hasta sobra, hace falta leche y unas cosas para la ensalada, señor Porter mucho gusto y hasta luego si no lo veo a mi regreso.
Aaron: Igualmente.
David: no tardo, señor Bruhl.
(Sale David por la puerta de la calle)

Aaron: simpático muchacho y bien parecido.
Sidney: oye ¿tú crees que sea marica? bueno, homosexual.
Aaron: ya sé lo que significa ser marica, hace muchos años me lo explico mi mujer. no, no me parece que lo sea.
Sidney: ¿no? pues mira yo tengo mis dudas, pero mientras cumpla con su trabajo pues no es mi problema, además, no me pareció lógico contratar a una secretaria de planta, la gente murmuraría.
Aaron: bueno, sólo que tuviera menos de 80 años.
Sidney: eso fue lo que pensé, por eso lo contraté a él.
Aaron: que gusto me da que estés tan bien, la verdad es que esa es la razón principal de mi visita, además de hablar del testamento de Mirna. El muchacho ha estado contestando todas nuestras llamadas y teníamos miedo de que no estuvieras tan bien como decía, pero evidentemente nos equivocamos.
Sidney: pues mira, no estoy todavía para reuniones sociales, pero mi trabajo me consuela.
Aaron: ¿estás escribiendo algo?
Sidney: sí una obra sobre la percepción extrasensorial, oye, ¿sabías que Helga Van Torp estuvo aquí?
Aaron: sí, Mary me contó y ¿es cierto que predijo que Mirna se iba a morir?
Sidney: no, ella sólo dijo: veo dolor en el pecho de esta señora, y Mirna le contestó sí hay un poco de dolor, Helga le dijo oiga pues debería ver a un doctor, que es precisamente lo que yo le había estado diciendo toda la semana.
Aaron: bien, vamos a los negocios, aquí empiezan a contar mis honorarios de abogado, el primer asunto en la agenda es el así como está en caso de que te ocurriera algo, la herencia sería para tus primos en Vancouver ¿quieres cambiarlo?
Sidney: pues no sé, déjame pensarlo.
Aaron: pero no lo pospongas, el segundo asunto... es un cálculo aproximado (le entrega un papel a Sidney) todavía no tengo el avalúo de las propiedades, son algunos miles de dólares.
Sidney: no creí que fuera tanto, y tanto en efectivo.
Aaron: ¿a poco Mirna tenía secretos para ti?
Sidney: y de todo eso ¿con cuanto se queda el gobierno?
Aaron: con muy poco, los primeros 25,000 dólares están libres del impuesto federal y el impuesto estatal que se cobra a partir de los $50,000 es muy bajo. Bueno y ya para terminar me dijeron que habías tratado de vender algunas hectáreas de esta propiedad.
Sidney: sí, pero eso fue antes de saber que tenía tanto dinero, no sé si valga la pena ahora.
Aaron: pues no puedes hacerlo, hay una especificación en el testamento que lo prohíbe. Se acabó la consulta, esta vez te salió barato. Oye yo tengo una curiosidad, ¿cómo trabajas con el muchacho? ¿él escribe a máquina y tú le dictas o qué?
Sidney: no, yo escribo y él lo pasa en limpio, bueno también contesta mi correspondencia.
Aaron: ¿y eso estaba haciendo cuando yo llegué, contestando cartas?
Sidney: no, estaba escribiendo una obrita suya, un ensayito, la empezó ayer y probablemente la termine mañana.
Aaron: espero que no esté tratando de robarte la idea de tu obra.
Sidney: ¿por qué lo dices?
Aaron: guardó con llave lo que estaba escribiendo, lo hizo muy discretamente, pero mira yo vi. O tal vez tiene miedo de que tú le robes a él la idea.
Sidney: Una obra del seguro social y las peripecias de la burocracia? ¿una obra que mataría de aburrimiento al público?
Aaron: ¿trabajó en el seguro social?
Sidney: sí, eso es lo que hacía.
Aaron: entonces debe ser por eso que guardó los papeles bajo llave, mira, la gente que trabaja en oficinas grandes está acostumbrada a guardar todo bajo llave.
Sidney: sí, pero ¿discretamente? tendré que hablar con él.
Aaron: disculpa si te preocupé, ahora me voy, es tarde. Esta noche tenemos invitados a cenar, oye ¿ya te llegó el cheque del seguro de vida?
Sidney: no, todavía no.
Aaron: ¡que raro! te prometo que mañana temprano les mando un recordatorio. Adiós.
(Sale Aaron, cuando Sidney se queda solo trata de abrir el cajón del escritorio, llega David)
Sidney: ¡Qué rápido regresaste! a ver, deja, yo lo guardo. Tú fuiste de compras yo lo guardo. Tú regresa a tu escritorio a escribir.
(Sidney entra a la cocina, David se pone a escribir y saca los papeles del escritorio)
David: el cambio está en el tazón, traje salmón ahumado.
Sidney: ¡David!
David: ¿qué?
Sidney: ¿quieres echarme una mano?
(David sale por la puerta de la cocina y Sidney entra por la puerta lateral, del jardín, cambia las carpetas, pone la de David en su lado del escritorio y la de él en el lado de David)
David: ¿en dónde estás?
Sidney: ¿en dónde estás tú? (David entra por la puerta lateral). Creí que no me habías oído, haber ábrelo... déjalo, yo lo abro.
David: esto lo podrías abrir con un destapador.
Sidney: ¿con destapador? es de rosca, ¿qué no estás viendo?
David: lee aquí.
Sidney: o sea que ya también se pueden abrir con lo de... ¿qué cosas inventan verdad?
(Sidney va a la cocina, David escribe a máquina, Sidney regresa y toma la carpeta de David, comienza a leer) ¿Así que ya perdiste el interés por las obras policíacas? para qué devanarse los sesos con tramas complicadas, con personajes ficticios, si lo que tú quieres escribir es algo de contenido social.
David: Sidney, déjame trabajar en paz, tu inspiración va a llegar en cualquier momento.
Sidney: Sí, sí.
David: bueno, relájate y no me estés molestando.
Sidney: TRAMPA DE MUERTE obra policíaca en dos actos. Personajes: Julian Drew, Silvia Drew, William Dicherson, Ekva Van Torp. La acción toma lugar en el despacho de Julian Drew, en casa de los Drew, en Vedford, Coneticut. ¡Apártate víbora! el estudio de Julian Drew es un despacho adaptado con buen gusto, con puertas corredizas al centro que abren a un vestíbulo, en el cual se encuentran la puerta principal, entradas a la sala y cocina, y unas escaleras que van a el primer piso, una puerta de vidrio a la izquierda que abre a un patio, adelante a la derecha una chimenea de piedra practicable al grado de quemar papeles en ella, los muebles son antigüedades de buen gusto, etc. etc. y al centro el escritorio de Julián, cortinas en las puertas laterales, el cuarto está decorado con posters de teatro, no cómo éstos que son carteles teatrales, y una colección de pistolas, esposas, hachas, espadas, algunas de las cuales estoy a punto de usar en este momento.
David: ¿Vas a leerme todas las páginas que llevo escritas? ¿qué es lo qué quieres, una explicación?
Sidney: ¿y qué es lo que hay que explicar, qué eres un pobre diablo?
David: ¡tengo exactamente los mismos deseos de triunfar que tú! puede ser una obra perfecta.
Sidney: ¡una obra donde alguien cómo tú y yo, propician que alguien como Mirna tenga un ataque al corazón!
David: ¡el fin del primer acto!
Sidney: ¿y me quieres explicar cuál es tu definición del triunfo? ¿el ser violado en las regaderas de la penitenciaría estatal?
David: ¡ya sabía que ibas a tener reparos!
Sidney: sí.
David: por eso mi primer impulso fue ni siguiera decirte que era una obra policíaca.
Sidney: ¿creíste que iba a tener reparos?
David: pues ya los tienes ¿no?
Sidney: estás escribiendo una obra que nos va a llevar a los dos a la cárcel.
David: nadie, absolutamente nadie, puede probar que lo que hicimos o dejamos de hacer, causó la muerte de Mirna, ahora si pudiera cambiar el personaje lo haría, pero no se puede, tiene que ser un dramaturgo que escriba obras policíacas, a ver dime ¿quién más podría fingir el recibir un trabajo terminado que haría toneladas de dinero?
Sidney. ¡un novelista! ¡un compositor! en fin, no sé porqué estoy discutiendo contigo.
David: un compositor, ¿una sinfonía que de seguro iba a pegar no? ¿y cómo iba a saber un novelista donde conseguir un torniquete y cómo fingir un asesinato que parezca verdadero? Tiene que ser un dramaturgo que escriba obras policíacas... si tanto te angustia será en otro pueblo.
Sidney: ¿y por qué hacerlo, por qué?
David: porque ahí está Sidney.
Sidney: ahí están las montañas, las obras están cuando un tonto las escribe.
David: Sidney, piensa por un momento, acuérdate de todo lo que hicimos para convencer a Mirna que estaba viendo un asesinato verdadero, crearía exactamente el mismo efecto en el público, ¿no representamos una obra?
Sidney: sí.
David: ¿no la escribimos?
Sidney: sí,
David: ¿no la ensayamos? ¿no fue ella nuestro público? Primera escena: el autor le platica a su esposa de una extraordinaria obra que llegó por correo, le dice que sería capaz de matar po rella, entonces llama al joven y lo invita para que traiga el original, el público va a pensar lo mismo que la esposa, a lo mejor mata al joven. Segunda escena, todo lo que pasó desde el momento que entramos por esa puerta, con sus altas y sus bajas para que parezca real ¿y qué te parece si incluimos el momento de "se me olvidó decirle, pero me van a llamar en cualquier momento por teléfono? todo, absolutamente todo, y entonces ¡zas! el público se asusta tanto como la esposa.
Sidney: ¡con razón ni borrador necesitabas!
David: tercera escena: ¡ahh! ¡ahh! Helga Van Torp, el momento cómico de la obra, momentos después el autor y su esposa se preparan para irse a dormir, parece que el acto va a tenr un mediocre final cuando ¡Yaa! entra el joven buscando venganza, sorpresa, confusión. A la esposa le da un ataque al corazón y muere, el autor se levanta de la falsa golpiza y el público se da cuenta de que él y el joven estuvieron siempre de acuerdo. Y que la excelente obra jamás existió. En ese momento cae el telón. Ahora Sidney, dime que el primer acto tiene pierde.
Sidney: ¡no, es perfecto! oye y qué intermedio, de 20 años a cadena perpetua.
David: nadie puede probar que en realidad pasó.
Sidney: ¿no? y ¿qué vas a contestarle a el reportero del Times cuando te diga: origa no vivía usted en esa casa, oiga, no fue cuando llegó a vivir a esa casa que le dio un ataque al corazón a la señora, qué le vas a contestar eh?
David: pues yo le voy a contestar. ¡sin comentarios!
Sidney: sin comentarios.
David: bueno, yo sé que va a ser un poco comprometedor para ti, pero hoy en día todo el mundo está diciendo verdades en los libros, en la televisión, ¿por qué no en el teatro? Mientras nada se pueda probar, ¿cuál es el problema?
Sidney: ya me imagino la crónica del New York Times, "existen extrañas coincidencias entre la obra recién estrenada TRAMPA DE MUERTE y las vidas privadas de sus autores, David Anderson y Sidney Bruhl, quien, por cierto, se suicidó cuando el extraño señor Anderson dijo: sin comentarios" ¿quieres saber mi comentario? no, no y definitivamente no, tengo un nombre, una reputación, si tú quieres un poco pisoteada, pero aún válida para asistir a estrenos, para invitaciones a cenar. Quiero terminar mis días como el autor de JUEGO MORTAL, no como el marica que asesinó a su esposa.
(SIDNEY va a la chimenea para tirar el libreto) Practicable hasta el grado de poder quemar papeles en ella.
David: no te atrevas a quemarlo, si lo haces me largo a otro lado a escribir... dámela Sidney, dámela. Si te ayudé a matar fue para lograr lo que siempre quise, ahora no me lo vas a quitar de las manos. Pensé que si te enseñaba el primer borrador dejarías atrás tus cursilerías, pero como no es así, mejor me largo... Mira, colabora conmigo.
Sidney: ¡ah! una colaboración.
David: sería un buen trato, yo nunca dije que el pastel sería todo para mí, yo siempre quise que fuéramos el equipo Bruhl y Anderson.
Sidney: sí, Dory and Clark.
David: Cuando veas el éxito de la próxima temporada no digas que no te lo dije... y lo mejor será que me vaya.
Sidney: ¿por qué?
David: porque cuando Helga Van Torp dijo que una mujer usaría la daga por una obra, a lo mejor no estaba tan lejos de la verdad.
Sidney: no, no, tú sabes que te estimo y que nunca te haría daño. Tal vez sea un poco anticuado y agresivo, pero te estimo.
David: total ¿a quién le importa?
Sidney: y además, no me caería nada mal la mitad de un éxito teatral.
David: ¡claro que no! hay mucho dinero en esto.
Sidney: por cierto, el abogado me dijo cuanto dinero dejó Mirna, mucho menos de los que yo pensaba, 20,000 dólares, de los cuales la mitad se los queda el gobierno. Estoy prácticamente sin nada.
David: aquí tienes, es prácticamente tu idea, además, el sobre, las hojas en blanco, eres muy ingenioso. Te felicito.
Sidney: sí, traté de abrirlo, pero es imposible. Fue Aaron el que se dio cuenta.
David: según yo lo cerré discretamente.
Sidney: sí, pero Aaron es listo, aburrido, pero listo. Me voy a atrever, total los lunes que llegue al banco a depositar mis ganancias ya se me quitará la vergüenza.
David: ¿lo dices en serio?
Sidney: Bruhl y Anderson.
David: y en cualquier otro lugar que no sea Vedford.
Sidney: no, no que se quede aquí.
David: caray, yo colaborando con Sidney Bruhl.
Sidney: y desde el primer acto.
David: ya estuve pensando y el segundo acto va a ser un problema.
Sidney: ¿por qué?
David: tenemos un asesinato en el primero, bueno se puede decir que tenemos dos, partiendo de ahí el segundo acto puede decepcionar.
Sidney: claro.
David: ha llegado el momento de darle vida a el quinto personaje, ¿qué te parece un inspector? y además, podríamos darle a Helga Van Top otra escena, un personaje cómico como ella hay que aprovecharlo al máximo.
Sidney: mira, ¿por qué no sigues tú trabajando en el primer acto, mientras me dejas a mí pensar en el segundo?


TELÓN



SEGUNDA ESCENA

(David está escribiendo a máquina y llega Helga Van Torp por la puerta lateral con una linterna)

Helga: Señor Bruhl, me vine por el bosque porque es más corto.

(Davide le abre la puerta)

David: ya no tarda en llegar.
Helga: tú eres...
David: el aistente del señor Bruhl, David Anderson.
Helga: y yo soy Helga Van Torp, soy psíquica.
David: el señor Bruhl me ha hablado mucho de usted, ¿es cierto que predijo la muerte de su esposa?
Helga: ya, ya, había mucho en ella y algo de muerte, ¿está bien el señor Bruhl?
David: sí, salió a cear, es la primera vez que sale desde... bueno, me habló hace media hora y dijo que venía para acá. De seguro ya no tarda.
Helga: mejor, porque habrá una gran tormenta, mucha lluvia, y viento, truenos y relámpagos, árboles caerán ¿eh?
David: ¡lo percibe!
Helga: lo dijo el servicio meteorológico. ¿Tiene velas? Me acabo de cambiar y me hacen falta.
David: no sé, no las he visto, pero debemos tener en alguna parte, ¿por qué no se sienta y yo mientras las busco?
Helga: ¡ah! Usted usa botas.
David: todo el mundo las usa, son muy cómodas.
Helga: ¡ya! ¡ya! ¿usted ha sido el asistente del señor por mucho tiempo?
David: alrededor de tres semanas, llegué cuando murió su esposa, bueno, pero para qué hablar de cosas tristes, voy a buscar sus velas.
(llega Sidney) Señor Bruhl, qué bueno que llegó, la señora Van Torp lo estaba esperando.
Helga: señor Bruhl, ¿cómo está?
Sidney: bien ¿y usted?
Helga: ya, ya.
David: señor Bruhl, la señora Van Torp, quiere saber si tenemos velas, se aproxima una gran tormenta y ella no tiene luz.
Sidney: sí, Mirna tenía una caja en la cocina, una caja gris.
(sale David por la puerta de la cocina)
Helga: Señor Bruhl, es el hombre de quién lo advertí, el hombre con botas que lo ataca.
Sidney: con la muerte de Mirna lo olvide todo.
Helga: debe deshacerse de él, yo no vine por velas, no las necesito, vine porque veo el peligro aquí otra vez, en este cuarto se siente intensamente.
Sidney: sí, ya había pensado deshacerme de él, le dije a mi abogado que lo investigara y me informó de algo que me inquietó un poco.
Helga: Olivetti, ¿esta máquina es de él?
Sidney: sí.
Helga: ¡claro, naturalmente! Vetti, no bety, por eso vi qq o p s, escrito en la cara de la negrita. Debe despedirlo esta misma noche.
Sidney: No, si ya lo había pensado, ¿y dice que lo vio a él atacándome a mí?
(Entra David)
Helga: vi esa imagen clarito.
Sidney: pasa, pasa, David.
David: aquí están las velas.
Helga: gracias, tomaré dos.
Sidney: puede llevarse más.
Helga: no, no, con dos es suficiente. ¿Quiere usted que me quede?
Sidney: no, no es necesario. Que le vaya bien señora Helga.
Helga: voy por el bosque, es más corto.
Sidney: pero se va a perder, está muy oscuro haya afuera.
Helga: no se preocupe señor Bruhl, llevo una linterna. ¡ahh! ¡ahh! ¡ mi hija está embarazada! Después de tantos años de tratar, tantos doctores y ahora, por fin, me van a hacer abuela. Me voy, tengo que llamarle, ella no lo sabe todavía.
(sale por la puerta del jardín)
David: y ¿qué? ¿te dijo que soy el hombre con botas que te ataca?
Sidney:
David: ¿la tranquilizaste?
Sidney: no, no me parecío prudente. Le dije que me estabas enseñando karate y por eso luchábamos.
David: mientras más se acerque a la verdad mejor. Terminé el primer acto.
Sidney: ¡Vaya! Tu noche fue más productiva que la mía.
David: lo terminé con el escritor al teléfono.
Sidney: no podré vivir sin ella.
David: claro, está tratando de convencer al doctor de que está desesperado.
Sidney: el diálogo suena como de novela rosa, pero tu sentido del tiempo es bueno. Ya tengo parte del segundo acto.
David: perfecto.
Sidney: ¿por qué no lo actuamos? Y si todo sale bien te lo explico con detalle.
David: me muero de ganas de oírlo.
Sidney: ¿por qué no cierras las ventanas de arriba? Parece que se acerca un huracán.
(Sale David por las escaleras y Sidney toma una pistola que pone en algún lugar conveniente)
David: ¡qué tiempo! Va a ser tremendo. ¿qué ibas a enseñarme?
Sidney: es en la segunda escena, aparece el quinto personaje, un fuerte inspector, amaga a el autor, el autor se siente sorprendido, presionado y le dispara, pero solamente tenía una bala ¡pum! Y lo deja herido, el autor está tratando de llegar al hacha para acabar con él. Primera pregunta ¿puede un fuerte inspector, con un brazo herido, detener a un autor ya maduro que trata de llegar a su objetivo? Y la respuesta debe ser no, así que vamos a probarlo. Tú eres el inspector y yo el autor tratando de llegar al hacha.
David: y yo estoy herido.
(David y Sidney hacen la escena) ¿así sería convincente?
Sidney: así no convencemos ni aunque vayamos a un teatro infantil. Hazlo con más energía David.
(repiten la escena) Mira, mejor yo soy el inspector y tú eres el escritor.
David: ¿te digo la verdad? Tenía miedo de romperte la camisa.
Sidney: ¡David! ¡David! Estamos tratando de ponerle ritmo y sabor a la escena, que no te detenga una camisa.
David: ¿por qué no dejamos esto al director y los actores?
Sidney: porque así no trabaja un dramaturgo profesional, tontito. Debe hacer escenas actuables, creíbles, vamos otra vez, no tenemos toda la noche.
(Repiten la escena)
David: ¿ves? hice lo que te dije, ¡ya te rompí la camisa!
Sidney: la siguiente escena es más corta, menos complicada y menos violenta.
David: me alegro.
Sidney: ¿por qué?
David: porque si no, nos vamos a quedar sin nada.
Sidney: Ahora cambiamos de personjaes, tú eres el autor tratando de llegar a el hacha y yo el inspector, tratando de detenerte (Repiten la escena, David llega al hacha y la toma) así no. A ver, prueba de otra forma... no, así pareces verdugo... así está bien... (Sidney toma la pistola y le apunta a David) ahora David, deja el hacha en el suelo. No te muevas, se acabó TRAMPA DE MUERTE la verdad no quiero que se escriba y no encontré otra manera de impedirlo, te mandé investigar con mi abogado, no me dio informes muy halagadores, te despedí, te violentaste, me atacaste con un hacha y yo me defendí con una pistola de mi colección de armas, la cual tengo permiso para usar. Se me acabó el diálogo, sigues.
David: ¿qué quieres que te diga? no te voy a rogar.
Sidney: Pensé que, cuando menos me dirías que no volverías a escribir.
David: voy yo ¿verdad?
Sidney: ahora sí David, no estoy actuando , te voy a matar.
David: ten piedad!
Sidney: pues, adiós David.
David: adiós, Sidney.
Sidney: te voy a extrañar mucho.
David: yo también (Sidney dispara). Pensé que se acabaría demasiado pronto la escena, así que te conseguí unas balas de salva mientras ponía las verdaderas en esta pistola, y ahora siéntate gallina.
Verás, yo tenía un primer acto maravilloso, pero no sabía cómo seguir. Para mí es fácil hacer diálogos, pero no la trama. Esto me frustra, especialmente porque comparto la casa con el genio de la trama (David le da las esposas a Sidney) Baja tu pistola Sidney, ábrelas, por favor. Y aquí estoy, atascado con la trama, pero Sidney no ayudará, al menos voluntariamente, ¡lo sé desde el principio! Sidney el que usa 4 marcas de desodorante todas las mañanas no soportaría el olor a escándalo. Así que escribo el primer acto, cada vez que me levanto del escritorio lo cierro discretamente, tan discretamente que el inteligente de Sidney Bruhl no se da cuenta, pero el aburrido de Aaron sí, y me facilita las cosas al grado de no tener que dejar por aquí alguna hoja suelta, tú violentas mi escritorio y hallas la evidencia, etc. etc. y llegamos a ¡Bruhl y Anderson! ahora yo escribo y Sidney piensa. Pero no duermo mucho, como anoche y lo descubro tratando de engañarme. El segundo acto es muy bueno y en tu honor el quinto personaje será tu amigo el abogado y no un inspector. Primera escena: el autor se da cuenta de que el joven está escribiendo TRAMPA DE MUERTE, él pretende colaborar, pero al mismo tiempo le dice a su amigo, el quinto personaje, que lo investigue, sabiendo que hallarán en el pasado del joven cargos penales. Segunda escena: el autor pone una trampa para asesinar a el joven, esto lo logra haciendo que él actúe en parte de la obra. Todo lo que hicimos ¡bríllante Sidney!, el autor mata a el joven, esto lo voy a dejar muy claro, el joven es un buen muchacho al cual el autor ha descarriado. En ese momento llegan el abogado y Helga Van Torp, la cual está recibiendo vibraciones psíquicas, el autor alcanza a hacer una confesión y muere. En ese momento cae el telón.
Sidney: ¿así, sin tercer acto?
David: todos mueren, ¿qué te parece el segundo acto? y esta es la sorpresa, no te mataré, no soy el sicópata que todos piensan, sólo quería un éxito teatral, no un asesinato. Voy a llamar al taxi y a empacar mis cosas.
Sidney: ¡David!
David: ¿qué? las llaves no te las voy a dar hasta que venga el taxi, pero tendrás que decir que me despediste y me porté como todo un caballero, pero si me acosas de algún modo, todo saldrá a relucir. Adiós Sidney Bruhl.
(David sube las escaleras)
Sidney: ¡David!
David: ¿qué?
Sidney: ¡eran las de Houdini!
(David baja por las escaleras, Sidney toma una ballesta y le dispara, quema el libreto y llama a la policía) ¿Policía? acabo de matar a mi asistente... no, no, en defensa propia, me atacó un un hacha... con lo primero que encontré, con una ballesta del siglo XII... ¿cómo ? David, se llamaba David.
(David se quita la flecha, moribundo camina y le entierra la flecha a Sidney. Los dos caen)

TELÓN

ESCENA TERCERA

(Todos los muebles están tapados con sábanas, Helga Van Torp y Aaron Porter en escena)

Helga: ellos mataron a la señora Bruhl.
Aaron: se equivoca, Mirna murió de un ataque al corazón.
Helga: pero que ellos provocaron, porque mire... el dolor que ella siente es porque ve a Bruhl marar al joven.
Aaron: un momento, el joven no muere.
Helga: Bruhl le enseña a su esposa la obra del joven, el joven llega, Bruhl lo mata para quedarse con la obra, Mirna ayuda a enterrar a el joven, el dolor hace que yo venga, los dos se preparan para ir a dormir y el joven sale de la tumba, ella dice: ¡ah! ¡no! sus manos están heladas!; ella muere entonces Bruhl se levanta.
Aaron: ¿estás segura?
Helga: claro, TRAMPA DE MUERTE no existía, todo fue preparado por el señor Bruhl y el joven para matar a la señora Bruhl y quedarse solos, el joven cree que eso sería una buena historia, el joven escribe la obra, pero Bruhl no quiere, la obra traerá murmuraciones y piensa que todos sabrán que ellos mataron a Mirna.
Aaron: claro, la obra explica el asesinato. Como no iba a tener miedo.
Helga: el joven le propone a Bruhl, que colabore con él y Sidney acepta, escribiendo juntos la obra nadie sospecharía y sería un éxito. Pero Bruhl engaña a el joven actuando para la obra y entonces le dispara, pero el joven lo ha engañado a él para que sigan escribiendo la obra, lo encadena, pero las cadenas se rompen.
Aaron: las esposas de Houdini.
Helga: mata a el joven con una flecha, tira la obra a el fuego.
Aaron: ¡las cenizas todavía están en la chimenea!
Helga: Sidney llama a la policía, el joven se saca la flecha del pecho y lo mata, tal como lo ví hace cuatro semanas.
Aaron: ¡caramba! qué historia, es mejor que JUEGO MORTAL.
Helga: ¿está pensando que puede ser una obra?
Aaron: ¡claro! todo está ahí, un decorado, cinco personajes, un crimen en el primer acto.
Helga: ¡ya! veo el teatro lleno, adentro muchos aplausos, afuera mucha gente haciendo cola en taquilla.
Aaron: ¡para comprar sus boletos!
Helga: es mi idea:
Aaron: ¡no! a mí se me ocurrió primero.
Helga: pero si yo no le digo nada, usted jamás habría sabido.
Aaron: bueno, hagas como el señor Bruhl, colaboremos juntos.
Helga: repartiremos las ganancias a mitad.
Aaron: ¡uy, sí! qué chiste, usted sólo con tocar, supo la historia, pero yo soy el que se va a pasar noches y noches escribiendo.
Helga: pero si no compartimos dinero, yo diré todo lo de sus ¡telefonemas! usted habla con voz de mujer utilizando un pañuelo, dice cosas sucias a todos sus amigos, un hombre como usted, un abogado tan importante, con esposa y tres hijas, ¡no! dos porque la última no es su hija.
Aaron: ¡vieja metiche!
(Helga toma la daga)
Helga: ¡cuidado! mi predicción se va cumplir, viejo cochino ¡vas a morir!
Aaron: la obra es mía, ¡la obra es mía!

(Helga lo mata con la daga)


TELÓN
FIN DE TRAMPA DE MUERTE


9 comentarios:

  1. Esta obra es de dominio público? Si la presento no me demandan?

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    1. Hola! esta obra no es de dominio público, no sé quién tenga los derechos actualmente en México. Aunque la obra esté a disposición de todos en Internet si quieres presentarla de manera comercial debes pedir permiso al autor y solicitar los derechos de presentación. Ira Levin falleció en el 2007 por lo tanto los derechos los debe tener su familia, la verdad no sé cómo los puedas conseguir. Si la vas a presentar para la escuela no creo que exista problema. Saludos

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  2. necesito saber algo , esta obra es de un libro? y si es un libro cuantas paginas tiene? es para una obra del liceo. gracias.

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  3. esta muy larga y quiero algo pa la school asi que pues solo me queda decir.....AYUDA NO ENCUENTRO NADA DE LO QUE QUIERO.....gracias

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  4. buscaba una obra divertida y corta
    esta esta aburrida y muy, muy larga
    no sirve

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  5. aburrido muy fea y no es para colegios ah

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